Culto
Paloma Mami: veinte minutos en el ojo del huracán

Paloma Mami: veinte minutos en el ojo del huracán

Ya venía como un fenómeno, pero los estragos no fueron anticipados. La artista chilena-estadounidense llegó como una bomba que explotó en el sector Lotus antes, durante y después de su show.

Pensé que una hora y media era anticipación más que suficiente para tener un lugar decente entre el público de Paloma Mami, incluso en las primeras filas. Qué ilusa fui.

A las 16.45 horas aún estaba en el Lotus Stage el rapero Alemán en una explanada llena. “Cuando termine va salir su público y podemos entrar los que venimos a ver a Paloma”, pensé. Segundo error.

En cuanto Alemán se despidió a las 17.30, los asistentes se comprimieron con fuerza contra las rejas, y más y más gente ingresó al área delimitada para la audiencia. De un minuto a otro, el Lotus Stage se vio invadido por un mar de gente que arribó en medio de una nube de polvo. El final de la horda no se vislumbraba.

Eran las 17.45 hrs. y no había forma ni de entrar ni de salir de la cancha. Miembros de la organización de Lollapalooza subieron al escenario y rogaron por los micrófonos que los que estaban más atrás retrocedieran unos metros para “descomprimir” la trinchera humana que se había formado. Miramos hacia atrás donde no había espacio para moverse. “Por favor, hay niños aquí adelante”, pero lo único que lograron fue que los que aguardaban sentados se pusieran de pie.

El reloj marcaba las 18.00 hrs. y el público comenzó a gritar “Paloma, Paloma” acompañado de los gestos que en el Festival de Viña exigen la gaviota para los artistas. La cantante neoyorquina hizo su entrada de un segundo a otro antecedida por un video, 10 minutos antes de lo programado. Quizás para frenar la llegada de público que no parecía terminar.

Ya midiendo un metro y medio es difícil disfrutar un concierto desde ubicaciones lejanas. Este show fue imposible. Aún en puntillas solo se puede ver miles de teléfonos y escuchar el beat de su primer tema disponible únicamente en YouTube: “Don’t talk about me”.

Con problemas técnicos, Paloma Mami dio arranque a su breve pero esperado show. En sus temas se muestra empoderada, inalcanzable e indomable, en el Parque O’Higgins se dejó ver como Paloma Castillo, una chica de 19 años sorprendida y emocionada por sus propios logros.

Solo minutos antes de subir al escenario, los ejecutivos de Sony la galardonaron con doble platino por “No te enamores” y “Not Steady” de 2018, pero la chilena-estadounidense apenas podía hablar antes de continuar su espectáculo.

“Cuidao’, si uds. se ponen nerviosos, yo también me pongo nerviosa”, dijo pidiendo a la gente que diera un paso atrás. “¡NO!”, le respondieron de vuelta, y desde los sectores más alejados clamaban “No se escucha”.

“Disculpen, estoy un poco nerviosa”, dijo entre risas y respiros ahogados. “Esta canción yo quiero que me ayuden a cantarla, les canto un poco y ustedes me pueden seguir, si la conocen”. Claramente bromeaba.

Paloma Mami alcanzó a decir “Cómo tú” antes que el público siguiera con “me llegan siete al día”. “Not Steady”, lanzada de forma independiente poco antes de ingresar a Rojo y retirarse a las dos semanas, es la canción que la lanzó a una curva de fama que solo parece ascender.

La potencia de 12 mil voces cantando al unísono, opacaron la de Paloma que tenía dificultades para contener la emoción. “Creo que haber tenido un espacio más grande hubiese sido lo mejor en ese momento, porque igual era un poco peligroso”, diría en entrevista post show. Todos estamos de acuerdo.

La recién estrenada “Fingías”, aquella que canta a una relación basada en mentiras, dejó escapar algunas notas del rango de afinación, pero solo aumentaron la energía de todos los que querían ver a la joven monarca del trap. “Yo ya no quiero na’ contigo, yo no te quiero ni pa’ amigo”, cantó dando muestras de un corazón roto en contraste a sus otros dos hits que rehúsan cualquier vínculo amoroso.

“¿Cómo están chiquillos? Espero que la estén pasando bien. Esta es mi última canción, para todas las mujeres como yo, que no les gusta enamorarse, que no quieren una relación, y que quieren pasarlo bien, porque yo soy así”, dijo antes de la intervención del puertorriqueño DJ Luian, con quien grabó “No te enamores”.

Cual karaoke, todos conocían los versos de su hit más escuchado en Spotify. Soltando risas, incluso se equivocó dejando libre un “CTM”, pero continuó como si nada. Paloma Mami convirtió todo el área del Lotus Village en una discoteque a cielo abierto.

Antes que sonara la última nota, la misma multitud que entró a la fuerza se aventuró a salir rápidamente, fracasando a los pocos pasos de intentarlo.

En una escena digna de cinta apocalíptica, todos nos movimos envueltos en una nube de tierra por un ‘pasillo’ que claramente no daba abasto. Atrapados en un cuello de botella, no faltaron los que amenizaron la estresante peregrinación de regreso a la elipse del parque con gritos como “Nadaremos” (de Buscando a Nemo) o “Miiiiiiiilhouuuuuuuse” (referencia a Los Simpsons).

Tras cerca de media hora dedicada a un trayecto de no más de 10 minutos, cada uno encontró más espacio para moverse en libertad hacia los otros escenarios repartidos en la explanada. Una presentación que musicalmente duró 20 minutos costó en realidad casi dos horas y media entre la espera, disfrutarlo y poder evacuar.

La que puede puede, y Paloma Mami pudo, pero el Lotus Stage no.

Sobre el autor:

Mónica Garrido |
Periodista de La Tercera. En Twitter es @monigarridov