Culto
Marilyn, la nueva apuesta del cine entre Chile y Argentina

Marilyn, la nueva apuesta del cine entre Chile y Argentina

El filme con Catalina Saavedra es el segundo estreno trasandino del año con actores locales. Vienen las coproducciones Tarde para morir joven y Araña.

En mayo del 2009 Marcelo Bernasconi estaba asfixiado por la intolerancia. En la estancia El Rosario, en la zona rural de la provincia de Buenos Aires, se levantaba a las 5 y media de la mañana, ordeñaba las vacas, amasaba la mozzarella y antes de que fuera mediodía, cuando le tocaba cocinar, recorría las 525 hectáreas del campo.

Su único escape era en los días de carnaval, cuando dejaba correr los instintos, se maquillaba y vestía de mujer, siempre atemorizado por una madre intolerante y un hermano hostil.

Bernasconi terminó con aquella ordalía no de la mejor manera: usó su Mahely M-11 calibre 22 y hubo víctimas.

La película Marilyn, que se inspira en este caso, es el retrato de un episodio aciago y, al mismo tiempo, del despertar a una nueva sexualidad: Marcelo (en la ficción es Marcos), que cumple cadena perpetua en su país, se llama ahora Marilyn.

Protagonizada por Walter Rodríguez, la cinta del argentino Martín Rodríguez Redondo (1979) se exhibe desde este jueves en Chile. Se trata de la ópera prima de un realizador que indaga en una dirección árida: la compleja inserción de las minorías sexuales en el medio rural.

Pero Marilyn es también un nuevo paso en la creciente cantidad de producciones donde Chile y Argentina unen fuerzas. Es más, la cinta llega sólo una semana después del estreno de La misma sangre, la película de suspenso del realizador trasandino Miguel Cohan (Betibú, 2014) protagonizado por Oscar Martínez donde participan Paulina García y Luis Gnecco. La actriz de Gloria (2013) tenía un importante rol como Adriana, esposa del protagonista, mientras que Gnecco era su primo.

Si La misma sangre es un ejemplo de película con mayor presupuesto, Marilyn es una producción a escala menor, mucho más en la línea del cine de autor que en Chile es muy habitual y que en los grandes festivales cotiza alto. Y si la primera no es una coproducción estricta (sino más bien la presencia de talentos locales en el cine trasandino), la segunda es un absoluto ensamblaje de cepas: Chile aportó a los actores Catalina Saavedra como la madre de Marcos y a Andrew Bargsted (Nunca vas a estar solo) en el rol del interés romántico del muchacho. Y, a nivel técnico, destaca la intervención de Felipe Gálvez en el montaje.

“Cada vez que se muestra Marilyn en cines se exhibe el cortometraje Rapaz, que es del mismo Felipe Gálvez y estuvo en Cannes el año pasado”, comenta Giancarlo Nasi, el co-productor chileno de Marilyn a través de Don Quijote Films. Nasi, que ha trabajado con compañías alemanas, francesas, brasileñas y colombianas entre otras, destaca una característica en la labor con argentinos: “Hay similitudes culturales que nos acercan en los temas que nos interesan”.

Ahora mismo Don Quijote Films tiene en su carpeta tres obras con compañías argentinas: las cintas El hombre del futuro, de Felipe Ríos; Todas vuelven, de Paz González, y A la sombra de los árboles, de Matías Rojas. “Las dos primeras están en posproducción, mientras que la última (sobre Colonia Dignidad) comenzará su rodaje en los próximos días”, adelanta Nasi.

Durante este año, además, se espera el estreno de al menos dos películas coproducidas con Argentina que despiertan expectación: Tarde para morir joven, filme por el que Dominga Sotomayor ganó Mejor dirección en el Festival de Locarno 2018, y Araña, thriller político de Andrés Wood, con Marcelo Alonso y la trasandina Mercedes Morán.

Sobre el autor:

Rodrigo González |
Sub-editor de Cultura de La Tercera.