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Culto pregunta: ¿Qué músico o banda chilena merece una biopic?

Culto pregunta: ¿Qué músico o banda chilena merece una biopic?

A propósito de las anunciadas biopics de figuras extranjeras como Sir Elton John, David Bowie y Mötley Crüe, consultamos a varias personalidades por los posibles nombres nacionales para una cinta similar.

-Sin duda Los Prisioneros. Por todo el contenido, por la carne que tiene su historia, por lo grandes que siguen siendo. Son indicados para tener un material que podamos ver. Además hay personajes interesantes, sobre todo Jorge. Soy admirador de ellos de una forma más integral, sus letras, su música, el impacto que tuvieron afuera, es una historia bien potente.
Américo, cantante.

-Cecilia. Su vida tiene todo para una película: una chica de pueblo que irrumpe en el Santiago de los 60, cuyo carácter y talento la convierten en un verdadero fenómeno de masas. Auge, caída y resurrección de una personalidad compleja y contradictoria, la historia de una revolución pop y una revolución sexual.
Gonzalo Planet, músico y periodista.

-Yo creo que Mon Laferte es perfecta para una biopic porque tiene muchas características que tienen varios artistas que hacen carrera en Chile, que es básicamente tener una trayectoria muy larga en base a mucho esfuerzo. También es mujer, eso implica que tuvo dificultades añadidas que creo necesario visibilizar.
Dulce y Agraz, cantautora.

-Los Tres y La Ley. Ambas historias son bien jugosas. La Ley tiene un montón de dramas y bifurcaciones.
Nuno Veloso, periodista musical.

-Los Tres. Por su relevancia musical, la complejidad de su música, el carácter popular, reúnen una serie de cosas que exigen narrar su historia. Por otra parte ellos poseen una historia súper arquetípica en el relato de un artista. Son muy talentosos, vienen de la provincia a construir su carrera, con personalidades muy distintas entre sí. Henríquez ha luchado toda la vida contra sus demonios, entonces eso lo hace naturalmente atractivo para contar su historia. Además surgen en la transición, los noventa y los comienzos de los 2000, una época sobre la que se ha reflexionado poco, porque es reciente. Los Tres representan esa época pero a la vez es un quiebre, una superación. Por ejemplo, cuando investigan y tocan cuecas, eso era algo súper ajeno a la forma de pensar en los 90′. O el acercamiento a otros géneros musicales como el cóver de Buddy Richard.
Simón Soto, escritor y guionista.

-Uf qué difícil decidir. Nano Núñez, Cecilia, el “Baucha”, Mon Laferte…
Rulo, bajista de Los Tetas y compositor.

-Yo creo que una personaje muy interesante que merece una biopic es Isabel Parra. El hecho y la importancia de ser hija de Violeta, cómo vivió su adolescencia inventando la peña de los Parra y su relación con Víctor Jara. Después el descubrimiento del folklor latinoamericano, cómo trajo el cuatro al país desde Venezuela, la gira que hace con Quilapayún a Alemania, en que los pilla el golpe militar y no pueden regresar. El exilio en que fue hasta a Japón de gira y su rol como defensora de los derechos humanos. Luego su retorno y sus exigencias políticas para reivindicar la obra de su madre. Siento que su historia tiene mucho peso y está muy relacionada a la historia de Chile, entonces sería increíble ver una película en que veamos la historia del país, a través de la historia de una mujer como ella.
Pascuala Ilabaca, cantautora.

-Los Jaivas, de todas maneras.
Hernán Rojas, conductor radial.

-Creo que La Ley merece un buen biopic, tanto por su éxito internacional (que fue pionero en su momento. Quién no recuerda el Unplugged de MTV o cuando ganaron el Grammy gringo) como por sus varias reestructuraciones, la muerte de Andrés Bobe, la vigencia de Beto Cuevas y más. Es una historia digna de contar.
Francisca Solar, escritora.

-¡Jorge González!
Carlos Basso, periodista y escritor.

-Más que de una banda, a mí me gustaría un documental sobre un fenómeno que ocurrió a mediados de los ochenta y principios de los noventa. El trash metal, que fue una corriente muy fuerte en el país y de los pioneros en Latinoamérica. Partió en 1985 con un concierto en Ñuñoa, en el ya desaparecido gimnasio de Manuel Plaza, donde se juntaban varios jóvenes a escuchar bandas de este estilo pero con una propuesta distinta, más agresiva, más fuerte y con una actitud rebelde, que en ese tiempo era más llamativa. Eso permitió a los jóvenes tener un espacio para expresarse contra todo lo establecido por la dictadura y lo conservador de la época.
Jorge Olguín, cineasta.

Sobre el autor:

Felipe Retamal N. |
Periodista de Culto. En Twitter es @feloretamaln