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XTC: asentamiento británico

XTC: asentamiento británico

Las baterías y cables de la banda repletan dos libros editados por Mark Fisher.

Limelight fue el nombre de un fanzine editado en Reino Unido a comienzos de los años 80 dedicado a XTC, la banda formada en el pueblo de Swindon por Andy Partridge, Colin Moulding, Terry Chambers, Dave Gregory e –inicialmente- Barry Andrews. Mark Fisher, su creador -junto a Paul Badger-, se dedicó recientemente a recopilar lo mejor de cada una de estas ediciones, que incluso en su momento llegaron a cruzar el Atlántico, en un libro llamado The XTC Bumper Book Of Fun For Boys And Girls: A Limelight Anthology (2017, Mark Fisher Ltd), incluyendo entrevistas exclusivas con la banda, todas de la época.

Varios números de Limelight

“Aún estaba en el colegio y con Paul Badger nos gustaba la idea de los fanzines incluso antes de saber sobre qué hacer uno. En aquél entonces la gente solía decir que o eras miembro de una banda o hacías un fanzine (risas). Fue algo bien inocente querer contactarnos con ellos, fuimos a la biblioteca central de Liverpool donde están todos los directorios telefónicos y, como sabíamos que vivían en Swindon, buscamos a A. Partridge, C. Moulding y por supuesto que no estaban en la guía pero, por buena fortuna, había un D. Gregory al que le escribimos –que no era el verdadero- pero conocía a la madre de Andy, y ella le pasó nuestra carta a Andy, quien se la pasó a Dave, y así recibimos su respuesta. Dijo que le había encantado la idea del fanzine y seguimos adelante con todo”, cuenta al teléfono para Culto desde Edimburgo, Escocia.

Mark, hoy periodista, ve el hecho de haber entrevistado en esos días a Andy Partridge como uno de los grandes momentos de su carrera. “Mirando hacia atrás me doy cuenta de lo inusual que fue eso y cuan afortunado fui. Ahora que he entrevistado a mucha gente me parece que empecé en la cima, porque la primera persona que entrevisté fue Andy Partridge, que es una persona muy interesante, divertida, ingeniosa y siempre está haciendo algo innovador. Desde un punto de vista periodístico –sin mencionar siquiera lo musical- era interesante, así que fue un privilegio estar en el momento correcto en el lugar correcto y haciendo las preguntas correctas”.

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Unas de las primeras canciones de XTC que llamaron la atención de Mark fueron los singles “Making Plans For Nigel” y Life Begins At The Hop”, hace ya 40 años. “Creo que oí ‘Life Begins At The Hop’ en la radio y leí sobre la banda, porque mi padre era bibliotecario y en la biblioteca habían discos. El siempre compraba el NME para después comprar nuevos discos para la biblioteca, y yo así leía sobre las bandas sin escucharlas. Pensaba que eran interesantes solo con leer las descripciones de su música y de sus shows. Después de que salió ‘Making Plans For Nigel’ pedí de regalo de navidad el Drums and Wires, y de ahí comencé a coleccionarlo todo”. Las cosas que le atrajeron de XTC inmediatamente fueron su musicalidad -“como los Beatles”, dice- y además su crudeza. “Tenían también esta cualidad inusual. Yo no quería pop normal como el que está en los charts”.

Cuatro décadas después, y como parte de una oleada de redescubrimiento de los fabulosos de Swindon, que comenzó con los remixes de Steven Wilson para placas como Drums and Wires o Skylarking y el documental de Charlie Thomas This is Pop, que incluso llegó a Chile como parte de la cartelera del festival In-Edit el año pasado, Mark acaba de editar también un nuevo libro, que complementa a la perfección la antología del fanzine. Apropiadamente se titula What Do You Call That Noise? An XTC Discovery Book (2019, Mark Fisher Ltd). En él, músicos y fans –nuevos y viejos- reviven sus recuerdos de la banda y el impacto que en ellos ha causado acercarse a su música.

“El documental de Charlie (Thomas) se sigue mostrando en televisión y cada vez que sale me doy cuenta en twitter de que la gente empieza a hablar de él, recuerdan a XTC y hablan de cuánto les gustaba. Hay gente que dice que los está descubriendo gracias a él recién ahora. En el tiempo en que yo hacía el fanzine, se sentía como que eras como parte de un culto, algo sobre lo que muy poca gente entendía o sabía. Y ahora se sigue sintiendo un poco así, pero también se siente como que ha llegado el momento”.

-¿A qué crees que se deba este renovado interés en su obra?

-Hay teorías que puedo sugerir. Tal vez tiene que ver con la edad y el tiempo, hay gente que tiene mi edad más o menos –yo tengo 54, no sé cuánto tenga Charlie Thomas, pero tal vez sea algo similar- y quizás estamos en una etapa en nuestras vidas en que nos ponemos un poco nostálgicos y miramos nuestra juventud tratando de contemplar lo que ha pasado en los últimos 30 o 34 años, y estamos comenzando a decir que tal vez esto sí era algo significativo, que tal vez sí era una banda que merecía que más personas la conocieran. Está esa nostalgia para mucha gente, dependiendo de cuando los oyeron por primera vez. Hay gente que los escuchó primero con Skylarking (1986), particularmente en Norteamérica. Hay mucha gente que estaba en la universidad cuando ese disco salió, así que es su recuerdo de esa etapa, de enfrentarse al mundo y todas esas cosas, pero también me parece que hay una nueva generación que descubre a XTC por su propia cuenta.

Gracias a la elaboración de la antología, Mark ha descubierto qué tan clave fue para los seguidores alrededor del mundo haber editado el fanzine. “Fue mucho antes de que existiera la internet, y lectores me han dicho ahora lo importante que fue recibirlo por correo, aunque sea una vez al año, porque no tenían otra forma de contactarse con el mundo exterior. Supe de alguien en un pueblo pequeño en Norteamérica que no conocía a nadie con los mismos gustos musicales cerca suyo y que se sentía aislado. El fanzine le decía que no estaba solo, que había vida más allá, afuera. Ahora con Twitter y Facebook podemos expresar nuestras opiniones y es más fácil conocer gente que las comparte pero, entonces, era muy difícil, tenías que esforzarte para comunicarte con los demás”.

-Conversando con Colin Moulding el año pasado, él pensaba que el hecho de que XTC haya surgido en un pequeño pueblo como Swindon les daba una visión particular de la vida. Y también eso demostraba que no era necesario provenir de Nueva York o Londres para hacer algo grandioso.

-Mientras más pienso en eso, más me doy cuenta de que es cierto. Todos los miembros de XTC aún viven en Swindon, incluso aunque no se vean ni se lleven bien, todos viven ahí y es un lugar muy ordinario, no es muy hermoso ni nada. Tu pensarías que si uno tiene éxito te mudarías a Londres o Nueva York, lugares así, pero ellos se quedaron allá y eso habla de sus valores y de lo que es importante para ellos. Si escuchas la música con eso en mente, la música está específicamente localizada en el lugar de donde ellos vienen. Hay ejemplos directos como “The Everyday Story of Smalltown”, “Chalkhills And Children” –sobre un lugar muy cerca de dónde están- y “Respectable Street”, que es una calle en Swindon que está al lado de donde vive Andy Partridge, aunque no se llama así de verdad pero en la cabeza de Andy es la “Calle Respetable”. Hay varios detalles observacionales específicos sobre vivir en un pequeño pueblo británico.

Para Mark, las composiciones de Colin Moulding –el bajista y otro cerebro compositivo de XTC- están particularmente dedicadas a retratar a gente común viviendo vidas comunes. “La canción “Making Plans For Nigel” trata sobre sus propios padres queriendo que él consiguiera un trabajo en una fábrica de acero. No es nada muy glamoroso ni romántico. Hay otra canción que se llama “Bungalow” y es sobre gente que busca jubilarse y su más grande ambición es simplemente tener una casa al lado del mar, algo muy modesto. Andy y Colin son muy buenos en identificar pequeños momentos en la vida de la gente que son importantes y les dan poder emocional, lo opuesto de Talking Heads o David Bowie, que operan en un nivel más global. Este es un nivel más íntimo, más local.

-El sonido de XTC es muy británico. Incluso más que algunas de las bandas más populares de Reino Unido, que suelen tener una tradición más blues, como los Rolling Stones. Están más cerca de The Kinks.

-Sí, los Rolling Stones son más como una banda norteamericana. Los Kinks son una buena conexión. En el sonido, en el amor por una buena melodía y ese filo crudo. Encima de todo eso, está Ray Davies escribiendo canciones muy británicas, sobre gente trabajando al lado del río Támesis.

Conversando con músicos fans de la banda para su nuevo libro –como Rick Buckler de The Jam, Chris Difford de Squeeze o Debbie Peterson de The Bangles- Mark plantea que tal vez XTC sean más influentes de lo que se tiene noticia. “Se reforzó la idea en mi cabeza de que son un grupo de “músicos para músicos”, al menos es la sensación que yo tuve. La gente se sorprendería de saber cuántos músicos son fanáticos. Por supuesto, hay mucha gente con la que yo no pude hablar y que también son muy fans y que están en el documental de Charlie Thomas, como John Grant, Stewart Copeland o Clem Burke de Blondie”.

-En 2014, Andy Partridge accedió a responderme un par de preguntas, y se mostró molesto de que muchas agrupaciones no admitieran todo lo que aprendieron de XTC, y nunca los mencionen como influencia.

-Eso es porque tal vez no son tan cool, no es una banda que la gente se sienta muy cómoda mencionando. Andy anda alejado ahora, pero espero que cuando llegue a casa pueda ver la copia del libro que le envié y se sienta feliz de saber que mucha gente hoy reconoce esa influencia. Espero que es te libro de alguna forma retorne el equilibrio y haga pública esta pasión bien privada por XTC.

-Específicamente le pregunté por Blur –que trabajaron en una versión preliminar de su segundo disco con él- y Primus –que han hecho un par de covers de XTC.

-Es cierto para ambas, pienso que en realidad deberían hablar de XTC (risas). Han sido influenciados de la mejor forma, ya que no es una copia: suena como que escucharon la música y entendieron cómo poner eso en su propia dirección. Creo que a veces –y esto es cierto para muchas bandas- si eres un artista, el hecho de que te asocien con alguien más puede hacer que sientas que la gente no te juzga por tus propios méritos. Puede que por eso la gente se resista a mencionarlo.

-¿Y cuál es tu disco favorito?

-Mi disco favorito cambia todo el tiempo, y creo que esa es una de las cosas buenas que tiene XTC. Si a veces estás contento, vas por una canción feliz. Si estás más contemplativo, te puedes tirar por una más triste. Así que mi respuesta no está fija, sea lo que sea que diga. Creo que hoy diría “Apple Venus”, porque tiene una cualidad humana, además de orquestaciones hermosas y sorprendente composición. Siento que Andy, particularmente acá, en su voz no parece estar escondiendo nada detrás de pirotecnias vocales, lo sientes honesto y las canciones son fantásticas. Colin va en su propio viaje, el que hablábamos antes. Hoy elijo ese álbum, pero mañana será distinto.

-¿Y un disco que recomendarías para empezar a conocerlos?

-Hay diferentes respuestas, todas válidas dependiendo de la persona. Sería bueno, por ejemplo, partir de cero, desde el comienzo mismo con White Music y seguirlos álbum tras álbum, para observar la progresión, ya que no hay dos discos que sean iguales. En cada uno hay ideas que se van desarrollando y que habían delineado antes, así que es una historia muy interesante que se cuenta en toda su discografía. Esa es una forma, lo otro es irse por una de sus recopilaciones: Fossil Fuel, para tener un gusto de las mejores. Siempre encuentro que es complejo con XTC porque ellos no tienen una canción definitiva. “Senses Working Overtime” es lo más cercano que hay. Habiendo dicho eso, es bueno comenzar con English Settlement, porque tiene muchas texturas distintas, muchas melodías accesibles y la canción “Senses Working Overtime” fue un gran hit en Reino Unido, tiene muchos buenos puntos de entrada juntos. Es el último disco que grabaron como banda en vivo, así que tienes ese músculo musical que habían desarrollado en las giras. Terry Chambers todavía era parte de la banda –fantástico baterista- y le daba a las canciones esa potencia, esa energía, y tienes la sensación de un grupo expandiéndose a nuevos territorios, nuevos sonidos. Hay bajo fretless, influencias de música folk y música del mundo, es una mezcla que lo hace emocionante. Tiene harto a su favor. Puede que cambie mi respuesta del favorito a English Settlement (risas).

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