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Un moombahton en La Habana: así opera Frank “El Médico” Rodríguez

Un moombahton en La Habana: así opera Frank “El Médico” Rodríguez

El productor de J Balvin y Diplo dio el vamos a un laboratorio de creación musical en Cuba, donde participan beatmakers y raperos de Iberoamérica, entre ellos los chilenos Cenzi y NFX.

Al fondo del Malecón, sobre la Calle 11 de El Vedado en La Habana, se encuentra la Fábrica de Arte Cubano. Es un antiguo edificio lleno de afiches del Premio Casa de las Américas y donde alguna vez se fabricó aceite. Hoy, refaccionado con varias salas acondicionadas como estudios de grabación, comenzó el laboratorio de Red Bull Music Academy y Batalla de los Gallos con un pionero del moombahton, esa mezcla de house con reguetón que han sabido explotar Diplo, Major Lazer y Dillon Francis, tres pinchadiscos que llevan su firma como productor y que han recalado en Lollapalooza Chile.

-Usualmente me eligen a mí -dice el dominicano Frank “El Médico” Rodríguez, responsable de éxitos de Daddy Yankee y J Balvin, entre varios otros, cuando le preguntan cómo decide con quién trabajar.

-Y usualmente es porque tenemos un tiempo de estar hablando así de amigos, o porque tenemos amigos en común o hangeamos alguna vez -añade el músico de impecable verde olivo y parche en un ojo, el mismo que saca músculo a las canciones de Compass y hasta de Juan Luis Guerra.

“El médico”, como le dicen porque comenzó reparando equipos de sonido antes de ponerse a emparejar volúmenes, ajustar filtros y plug-ins y grabar voces, conversó con Culto luego de una charla conducida por el mexicano Serko Fu frente a un grupo de creadores musicales —entre ellos Cenzi, el hombre tras Ser humano de Tiro de Gracia y Aerolíneas Makiza— y freestylers —donde figuraba el chileno NFX del sello H Empire—.

Frank, que dirige el label La Clínica, especializado en funk, trap y cumbia, lleva diecisiete años operando en ProTools aunque, más allá de todo ese tiempo y sus múltiples nominaciones al Grammy, lo que más le importa —asegura— es “trabajar en familia”.

-Si no entienden el flow familiar, no me sirven. Si son productores para mi label, me mandan un track y le damos, pero si se van a quedar o no, es por cómo interactúan con el resto del crew. Somos muy familia, esa es la actitud. Tengo que tratarlo como familia. Pero si viene alguien con una actitud que se cree no sé qué y que no entiende la onda, pues me da igual, por muy talentoso que sea, si no entiende que somos una familia, que vibramos como una familia, no me sirve. Por eso tengo chilenos en mi label. Vibraron de una. Entendieron el flow. Innobass y MiloMilo. Dos productores musicales, que han venido a tocar a festivales grandes en DC y entienden que somos una familia.

-En tu experiencia, ¿el secreto está en la mezcla o en la grabación?

-La grabación es capturar el momento, siempre lo dice todo el mundo y es la verdad. Si estás ahí es la captura del momento. Y tienes que estar ready pa capturar el momento. Tienes que estar listo. Porque si estás “ah, no sé qué hacer” se te fue el momento y la toma dos no va a tener esa magia de la toma uno. La mezcla, ahora, es entender la intención. ¿Cuál es la intención? Si no entendí la intención, pregunto para tener claro. Así puedo ayudar al tema.

-Como dominicano uno supone que manejas los códigos del dembow y otros ritmos tropicales como el merengue. ¿Te interesan esos sonidos?

-Sí, sí, sí. Yo soy el fan número uno del dembow y el primero que está triste porque no ha crecido hasta donde tiene que llegar. El dembow es un ritmo que debería darle la vuelta al mundo. Es muy social, muy de fiesta, que tiene su flow. No sé por qué no ha salido de Las Cuatro Esquinas. No ha podido crecer y ser más, aunque se conoce en el mundo entero. DJs mundiales tocan dembow: Diplo toca dembow, Dillon Francis toca dembow. Lo tocan en sus sets pero la gente lo digiere como otra rola, no entienden de dónde viene ni qué es.

-De hecho Diplo ha puesto el dembow al alcance global. ¿Qué opinión te merece su trabajo?

-Me encanta. O sea, yo entendí la clase de productor que yo podía ser trabajando con Diplo. No solo como él trabaja sus canciones, sino por cómo organiza a otras personas a hacer música, algo que nunca entendí como una forma de producción pero que lo es. La definición de producción es “hacer algo”. Y él organiza o lo hace él o hace que suceda. Entendí, cuando trabajé con él, mi forma de producir. Como no soy músico, esa tiene que ser mi manera: traer a la gente hacia decisiones correctas y conectar a la gente que tiene que conectarse para que todas las cosas salgan.

Junto con recomendar plug-ins de ProTools y algunos trucos para samplear sin infringir derechos de autor, el dominicano contó que su actual filosofía de trabajo es la manida frase “menos es más”. Hubo una época en que Wisin —otro de sus producidos— “grababa 40 canales de voces ¡para la parte de los versos! (…) y Daddy Yankee ¡hasta 60!”, recordó irónico.

Otro de sus secretos en la cocina musical: “que estén bien definidas las tres partes de un tema: bajos, medios y brillos. Aunque suene lógico, es muy importante y no siempre se logra”, recomendó.

Antes de perderse en uno de los estudios de grabación, entre la humedad de la capital cubana, “El Médico” improvisó para Culto una receta para la pista de baile. “¿Cinco temas para prender una fiesta? ¿pero qué clase de fiesta? —pregunta Frank— Ah, una fiesta casera. Pues no puede faltar ‘Reggaeton’, de J Balvin, que es un temazo. Bin Laden y C Tangana con ‘Pa’ llamar tu atención’, para que sea ecléctico. Uno de mis chamos, Innobass, con ‘Como sube y baja’ que la hace con Ma-Less. También alguna de Oro Sólido por las raíces y ‘Get free’ de Major Lazer, que es un tema que tú lo escuchas y te dispara todo. No importa lo que esté pasando en tu vida, ese tema te va a calmar y te va a llevar a otro sitio”.


*Fotos: Enrique Castro-Mendívil.

Sobre el autor:

Alejandro Jofré |
Editor de Culto. En Twitter es @rebobinars