Culto
Gabriel Salazar: “El movimiento feminista es profundamente revolucionario”

Gabriel Salazar: “El movimiento feminista es profundamente revolucionario”

El premio Nacional de Historia 2006 publica Patriarcado mercantil y liberación femenina, su primer libro tras la polémica de 2016 cuando apoyó a un académico acusado de abusos.

“Cuando se ha intentado bosquejar el retrato histórico de la mujer chilena, los estudiosos han optado por recordar la estirpe, el carácter y la belleza de las mujeres más nobles del patriciado. Las mujeres de pueblo -especialmente las de los siglos XVII, XVIII y XIX- han permanecido en una larga penumbra histórica, como sus compañeros de clase”, escribía Gabriel Salazar (Santiago, 1936) en 1985.

A poco de volver del exilio, el historiador publicaba Labradores, peones y proletarios. El volumen, pionero de la historia “desde abajo”, lo es también de la historia social de las mujeres chilenas: una porción significativa del libro está dedicada al peonaje femenino, incluyendo la denuncia de ciertos “estereotipos ideológicos” en torno al machismo abusivo.

De espalda al mar, en la localidad costera de El Yeco, cuenta el premio Nacional 2006 que tiempo después de Labradores… fue invitado a Punta de Tralca, al alero del jesuita Centro de Investigación y Desarrollo de la Educación (CIDE) para hablar de la mujer popular. “Había entre 300 y 400 mujeres y cuando terminé de hablar, se me acercan mujeres que habían vivido en conventillos, o que habían ejercido la prostitución, y que nunca pensaron que lo que hicieron o vivieron era historia de Chile”. De charlas posteriores nacería La mujer de ‘bajo pueblo’ en Chile: bosquejo histórico, aparecido en la revista Proposiciones en 1992.

Diez años después publicó el tomo IV de la Historia contemporánea de Chile, coescrita con Julio Pinto. De su autoría, esta cuarta parte (“Hombría y feminidad”) se paseó de la situación contemporánea de las “nanas” a la “liberación dual” de las patricias del 19. También, observaba que el “tentador belicismo intragenérico” descuida o subvalora elementos que afectan a ambas partes, allí donde estas podrían unir fuerzas.

Dada esta trayectoria, el Servicio Nacional de la Mujer le encargó en 2007 una historia de la mujer chilena. Al proyecto se unieron María Angélica Illanes, Catalina Olea y María Stella Toro. Cada quien escribió un capítulo, y el trabajo circuló internamente. Hoy, el aporte de Salazar, junto al de Proposiciones, se funden en Patriarcado mercantil y liberación femenina (Chile, 1810-1930).

Tras la controversia

El nuevo libro de Salazar es el primero que publica desde que se vio cuestionado por sus declaraciones a fines de 2016, en torno al proceso seguido al académico del Departamento de Historia de la U. de Chile Leonardo León, por acoso y abuso sexuales. En particular, tras hablar de una “sobrerreacción” y de llamar “pintiparadas” a algunas estudiantes.

A inicios de 2017, 14 mujeres, entre ayudantes y colegas del departamento, rechazaron en una carta abierta las expresiones “burlonas, despectivas y violentas” de Salazar, culpándolo de subestimar la gravedad de los hechos al hablar de una “estupidez”, y denunciando “ignorancia” de su parte “respecto de la violencia contra las mujeres como problema histórico”. Dos semanas más tarde, Salazar publicó su propia carta abierta, donde recordó que “pintiparadas” -“incólumes, firmes y tranquilas”- no es burla ni insulto.

Luego, en la Filsa de 2017, en la presentación de un libro de Jorge Baradit, fue “funado” con gritos de “machista” y “misógino”. El historiador no se agitó en ese minuto ni lo hace ahora. Ya no está en Historia de la U, pero sigue en la Facultad de Economía y en la UMCE. Insiste en calificar los reproches de “injustos” y agrega: “Jamás he sido machista ni mucho menos misógino, pero esas etiquetas quedan en el ambiente y no tengo posibilidad de borrarlas”.

Liberaciones y movimientos

¿Cuál es el “patriarcado mercantil” que describe en su nuevo libro? El autor lo sitúa en el espacio del “pater familias que gana plata comerciando con Perú, durante toda la Colonia, y después con el resto del mundo”. Un burgués que se aristocratiza tras la compra de grandes propiedades, que acumula dinero y lo trata de mantener por la vía del matrimonio y el mayorazgo. Igualmente, procura “la virginidad de sus hijas, porque así vende mejor el matrimonio”.

En cuanto a la “liberación femenina”, la obra detecta emancipaciones parciales: en la clase alta, la mujer “se oculta en el fondo de la casa. Su primera liberación es salir de las piezas del fondo y convertirse en reinas del salón. La segunda es salir a la calle como una ciudadana”. Respecto de la mujer popular, ejemplifica con el poder de las chinganeras del siglo XIX.
Sobre la ola feminista actual, dice que “es un movimiento feminista nuevo. Los feminismos antiguos tenían otras características. Viene surgiendo con una carga fuerte de emotividad y creo que está aún en proceso de desarrollo”.

-¿Ve ahí una dimensión revolucionaria?

-Creo que el movimiento feminista es profundamente revolucionario: cambia no solo determinados aspectos relativos al sexo y al género, sino a la sociedad en su conjunto. Nace en la universidad, de mujeres jóvenes, y falta que se incorporen adultas, profesionales, de clase media, que a su vez deben compartir aspectos que van más allá del género o del sexo. Esos otros aspectos se van a ir desarrollando lentamente.


Patriarcado mercantil y liberación femenina (Chile, 1810-1930)
Gabriel Salazar
Debate, 295 pp.

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