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25 años de The Downward Spiral: Señor Destrucción

25 años de The Downward Spiral: Señor Destrucción

El 8 de marzo de 1994, Trent Reznor azotó las estanterías con una placa que estampó para siempre el nombre de Nine Inch Nails en el libro de los grandes álbumes de todos los tiempos. The Downward Spiral, conceptual, denso y estridente, abrió una nueva era. Sean Beavan, uno de los hombres encargados de mezclar este coloso habla con Culto sobre aquellos días.

Fue en la Mansión ubicada en el 10050 de Cielo Drive, al norte de Beverly Hills, que Trent Reznor ubicó su estudio Le Pig en 1992. En aquel lugar, donde en agosto de 1969 ocurrieron los atroces asesinatos llevados a cabo por miembros de la secta de Charles Manson, que acabaron con la vida de Sharon Tate –actriz y esposa del director Roman Polanski, embarazada de 8 meses y medio- y amigos de su familia, se registró el material que conformó The Downward Spiral, segundo disco de Nine Inch Nails y sucesor de Pretty Hate Machine, aquella placa donde el beat punzante de Nitzer Ebb y Ministry se aunaban canalizando angustia adolescente.

Sean Beavan, uno de los amigos de Trent, que había trabajado anteriormente en el sonido en vivo de la banda y mezclando, se encontraba de gira junto a L.A. Guns. En medio de la travesía, recibió un llamado. “Él me dijo que quería que trabajara con él en The Downward Spiral y que el ingeniero del disco iba a ser Flood”, cuenta al teléfono para Culto.

El nombre de Flood fue gatillante para el entusiasmo de Beavan en el nuevo proyecto de Trent. Las credenciales de Mark “Flood” Ellis eran indudablemente alucinantes para cualquiera que estuviera interesado en producir álbumes de alto impacto. Partiendo en los Estudios Morgan en Londres, Flood grabó el gélido segundo disco de The Cure, Seventeen Seconds, trabajó con Ministry en su disco debut With Sympathy, con New Order en Movement –también debut- y fue productor de la casa en el sello Mute, grabando obras de Depeche Mode, Erasure y Nick Cave & The Bad Seeds. Trabajó junto a Daniel Lanois y Brian Eno en The Joshua Tree de U2 y también en el superventas Achtung Baby.

Flood ya había co-producido junto a Reznor secciones de su extended play Broken y de Pretty Hate Machine pero, para Beavan, era su primera vez junto a la leyenda. “Flood es simplemente sorprendente, tiene un talento increíble. Es de esos tipos que te enseña mientras estás trabajando con él, es como ir a clases de producción cada día”, comenta.

Sean Beavan

Para cuando Sean llegó a Le Pig –la mansión/estudio-, Reznor había grabado algunos demos junto a Chris Vrenna, que delineaban bastante lo que terminó finalmente en el disco. “Estaban en Pro Tools. Había secuencias y vocales básicos, todo muy cercano a lo que se terminó por grabar después. Incluso algunas cosas de los demos se incluyeron en el disco, cosas hechas como a cuatro o cinco pistas, que se redujeron a dos para ocupar menos espacio. Algunas canciones no tenían las letras listas aún. “Closer”, sin embargo, estaba casi terminada”.

Beavan trabajó mezclando porciones del álbum junto con Alan Moulder, algo que se hizo en paralelo a pensar el show en vivo para el tour. Por las noches, tenía otro trabajo: mezclar el álbum debut de Marilyn Manson, Portrait of An American Family. “De día estaba con Alan y de noche trabajaba con Manson. Con Alan queríamos que fuera un disco bien fiel a los demos de Reznor y a las mezclas crudas que estos tenían. Sabíamos que Alan tenía la sensibilidad para escuchar todo el material y luego detectar lo que era bueno y potenciarlo. El trabajo de Alan era conservar ese sentimiento y darle magnitud”. La atmósfera corrupta de la Mansión Tate fue el caldo de cultivo perfecto para que germinara uno de los álbumes más asfixiantes y claustrofóbicos jamás producidos. Tanto así, que una vez terminadas las sesiones y por la intensidad de las mismas, Reznor abandonó el lugar, el cual fue demolido meses después por su propietario. Fue la última persona en arrendarlo.

“La idea de Trent al crear The Downward Spiral era moverse en una dirección más oscura y madura que Pretty Hate Machine, donde quería combinar lo industrial de bandas que escuchábamos antes como Ministry, y quería combinar eso con la sensibilidad melódica de Depeche Mode, que también nos gustaba. Estábamos escuchando melodía, son canciones que podías cantar y que funcionaban también como una liberación psicológica de este sentimiento de ser apaleado, como en el colegio, cuando te apalean todos los días los que son más populares. Estas son canciones para los raros, los desencajados, similar a lo que estaba haciendo Manson”.

Beavan trabajó no solo en el primer disco de Marilyn Manson, sino que también en el mesiánico Antichrist Superstar, que elevó al Reverendo a superestrella, y en donde Trent Reznor se dedicó a la producción. Un disco que compartió –dos años después- el germen sembrado en The Downward Spiral. Ambos registros propiciaron un estallido de rock industrial en el marco de MTV, siendo placas conceptuales y demandantes, extensas, editadas en una era orientada a impulsar el formato del single audiovisual. “Musicalmente querían hacer algo que no se pareciera al resto, algo único y diferente, hacer un manifiesto. Trent quería básicamente hacer arte, pero arte que te conmoviera. Manson quería tomar lo que hicieron todos los rockeros clásicos, corromperlo y hacerlo a su manera. Querían ir a la contra, eso era parte de como éramos todos, es seguro”, explica Beavan.

“En ambos discos los dos artistas tenían muy claro lo que querían lograr, y la idea no era sumarse a una tendencia que ya existía, sino que crear una. Para mí el Antichrist Supertar era como el Álbum Blanco –de los Beatles-, tenía esa vibra. Y  The Downward Spiral es como si fuera un Sgt Pepper oscuro, tenía esa vibra icónica. Esa es la inspiración: hacer algo que no solo llenara el mercado -porque para eso ya habían cosas que cumplían- sino que hacer algo que amáramos en ese momento y que amaríamos por siempre. Así consiguieron ese status. Puedes intentarlo, claro, pero Reznor y Manson también eran extremadamente talentosos y fueron capaces de hacer realidad esa visión que tenían. Así se crea la magia, lo que dura para siempre”.

El influyente Low de David Bowie fue uno de los discos que Reznor escuchó constantemente mientras trabajaba en The Downward Spiral. Al igual que Bowie –con quien terminó saliendo de gira en 1996- su motor era no apegarse a los parámetros delineados por otros artistas. “Él no quería ser el próximo Ministry, no quería sonar así, quería crear algo nuevo y más interesante. Cuando no tratas de subirte al vagón y quieres crear algo diferente -y crees con toda tu alma que la gente va a conectar con eso-, pues eso es lo que hace finalmente que los discos pasen el test del tiempo. Cuando haces un disco porque no escuchas en ninguna parte lo que tú quieres escuchar, y entonces lo creas, y crees que hay gente que va a querer escucharlo, pues ahí estábamos: no había nadie más haciendo un disco como The Downward Spiral (risas)”.

-¿Qué crees que compartían tú, Trent Reznor y Marilyn Manson ya en esos tiempos?
-Creo que lo principal que tenemos en común es la ética de trabajo. Todos trabajamos duro, pasábamos días de 24 horas en el estudio. Cuando trabajas con Manson, él demanda de ti harto trabajo, pero si él quiere que estés 15 horas pendiente, él también va a estar 15 horas. Trent trabaja de la misma forma. Ambos trabajan duro y juegan duro también. Tenemos un similar sentido del humor, bien sarcástico y de espíritu malvado (risas).

-¿Qué piensas del estado de la música hoy, en contraste con aquella época?
-Lo que me encanta de lo que pasa hoy en día con la música es que hay menos intermediarios entre el músico y el oyente. Me encanta el hecho de que –en mi banda 8MM- Julia y yo podemos escribir lo que queramos y hacer que suene grandioso, profesional y emocionante. Ahora hay menos tiempo entre las chispas iniciales de entusiasmo por una canción y cuando la terminas y la sacas al mundo. Antes, tenías que escribir la canción, ir a grabarla –con otra gente-, gastar en estudios siguiendo el reloj, con tensión, preocupado de que no salga como quieres y enfrentarte a un focus group con ejecutivos del estudio. Lo que sea que quieras sacar ahora, puedes hacer que suene profesional y la gente va a escuchar exactamente lo que el artista quería hacer. Me gusta eso, me gusta que sea casi directo del artista, casi como estar sentado en la misma pieza con la persona cantando y tocando al piano, se obtiene más alma. Hoy, cualquiera con un laptop tiene lo mismo que un gran estudio en calidad de audio, tal vez la calidad de la habitación donde grabas instrumentos acústicos es distinto, pero tienes todo en la punta de tus dedos, puedes crear lo que quieras, solo depende de qué tan duro quieras trabajar.

-Tienes tu propia banda, 8MM, y su nuevo disco Heart Shaped Hell se gestó bajo estas condiciones.
-Exacto, habíamos querido hacerlo antes pero esto es como un side project que amamos .Hemos estado ocupados en scores para televisión, películas y producir bandas todo el tiempo. Encontrar el tiempo es lo más demandante, por lo que dejamos de tocar en vivo para forzarnos a componer y concentrarnos. Cuando hicimos nuestro primer disco, la idea era hacer música que queremos hacer, ya que sentíamos que hace tiempo no había salido música que nos gustara. Queríamos crear esa vibra cinemática, dulce y salvaje, y para este disco volvimos a eso y sumamos más cosas de electrónica análoga, quisimos añadir eso a la paleta. El resultado es la recompensa, y es nuestro favorito.

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