Culto
“Igual todas quieren casarse”: una mirada feminista sobre Friends

“Igual todas quieren casarse”: una mirada feminista sobre Friends

Friends se estrenó en 1994 y duró una década completa. Gracias a Netflix y sus constantes repeticiones en el cable, la serie se ha consolidado a más de 20 años de su estreno. Al tiempo que es inevitable re-verla con otros ojos.

Cuando veo Friends reconozco a sus protagonistas femeninas como independientes, fuertes, sensibles y que lidian con sus propias contradicciones, deseos y lo que les enseñaron que “debían ser” en esa época. Son personajes tan bien construidos que nos siguen interesando y encantando. Hoy en día las feministas reconocemos que es difícil deconstruirse, escapar de los micromachismos o de las conductas aprendidas, pero vamos paso a paso en ello.

¿Es Friends una serie feminista? Esencialmente no, sin embargo, muestra distintas situaciones que develan de una forma cotidiana cómo las mujeres comenzaban a cambiar.

Dueñas de su sexualidad

Uno de mis capítulos favoritos de Friends es “Cuando muere el Dr. Ramoray”. Mónica y Rachel cuentan el número de hombres con los que han tenido sexo. Ambas chicas tienen un mayor número que sus parejas. Es cierto que ninguna de ellas lo dice con demasiado orgullo, pero tampoco son juzgadas por aquello (en Ross genera inseguridad… porque no puede escapar de su esencia de personaje).

En el transcurso de la serie, las chicas tienen tantas (o más) parejas sexuales que sus compañeros hombres. También son conscientes de lo que les gusta en el sexo, se bromea mucho sobre Phoebe y sus gustos atípicos en materia sexual y Mónica logra enseñar acerca de las distintas zonas erógenas de una mujer en una de las escenas más memorables de la serie (“El útero de Phoebe”).

“Ross es demasiado machista”

No creo que la ficción deba restarse de crear personajes machistas, racistas o fascistas. Siguen existiendo, y en algunos casos, son grupos que últimamente han adquirido gran relevancia política. Por lo mismo, es necesario que la ficción siga interpelándonos en estos aspectos. Aunque claro, hay que cuidar que los personajes que llevan ciertas características se transformen en símbolos a seguir.

Ross es bastante machista. No es posible ignorar eso. Sin embargo, en la serie nunca queda “bien parado” a causa de su machismo. Sus celos son presentados como infantiles y sus intentos de defender la masculinidad tienden a ser patéticos. Por ejemplo, en el capítulo “El túnel metafórico”, Ben (hijo de Ross) disfruta jugando con una muñeca Barbie. Impactado, Ross intenta que su hijo quiera jugar con un juguete “de niño” como G. I. Joe. Ross no lo logra, todos los personajes le dicen que es absurda su preocupación y finalmente descubrimos que a Ross le gustaba vestirse como niña cuando era pequeño.

También es interesante ver cómo en distintos capítulos se muestra la frágil masculinidad de los tres protagonistas hombres de Friends. Ross y Joey descubren que les gusta dormir acurrucados (“Los compañeros de siesta”), Chandler deja de fumar gracias a unas cintas que lo vuelven más afeminado (“Las cintas de hipnosis”) o Joey usando un bolso y defendiendo constantemente que es “masculino” (“El bolso de Joey”). Es divertido cómo para los personajes estas situaciones son problemáticas dado que sienten que deben cumplir con cierto estándar de masculinidad que es imposible de mantener. De hecho, en el capítulo “El niñero” Ross termina admitiendo que le inseguriza tener a un niñero con mucha sensibilidad al cuidado de su hija, ya que cuando él era niño, sentía mucha presión de su padre sobre cómo ser un hombre.

Una maternidad no romántica

Mónica se convierte en madre tras adoptar. Phoebe presta su vientre para albergar a los bebés de su hermano y cuñada. Si bien le es difícil entregar a los bebés, también demuestra que una mujer puede distanciarse del proceso de la maternidad. Rachel decide ser madre soltera y no ve en los hijos una “excusa para casarse”. La serie dialoga con la maternidad desde distintos focos, en cada uno expresa las dificultades que deberán enfrentar. La maternidad más desarrollada es la de Rachel, donde se sigue el embarazo hablando de lo dulce y lo agraz, donde muestra un parto des-romantizado y las complejidades de ser mamá soltera y querer trabajar al mismo tiempo.

“Igual todas quieren casarse”

Muchos detractores de la serie utilizan el argumento que los personajes mujeres están obsesionadas con la idea de casarse. Ante esto, debo decir que para mí el feminismo se trata de que una mujer pueda tomar las decisiones que quiera, por lo que es tan respetable para mí una mujer que desee casarse como la que no.

También me parece necesario reconocer que todas deciden con quién casarse o con quién no. En el caso de Rachel, escapa de un matrimonio fundado en la solvencia económica. Tanto Mónica como Phoebe terminan sus relaciones cuando se dan cuenta que quieren casarse y tener una familia (a diferencia de sus novios: Richard y Mike, respectivamente).

Mónica también rechaza una improvisada propuesta de matrimonio de Chandler. Phoebe también rechaza la propuesta de Mike que hace para “recuperarla” y prefiere retomar la relación con la seguridad de que pueden casarse si las cosas se dan.

Peras al olmo

A pesar de toda la evidencia expuesta, hay muchos puntos flacos en Friends: desde las clásicas bromas de “eres una niñita” a las apariciones y chistes sobre el padre de Chandler, una mujer trans. Tampoco olvidemos que la serie carece de personajes no-blancos y en general habla de un grupo bastante privilegiado económicamente.

Friends está lejos de ser una serie emblema del feminismo ya que, cuando se filmó, todos los temas que ha levantado el #MeToo ni siquiera eran temas.

Las audiencias han cambiado y pueden exigir que la ficción también sea un espacio de diversidad e inclusión. Porque la serie no sólo puede representar los problemas que enfrentamos como sociedad, también puede ser una proyección de la sociedad que queremos tener.

Sobre el autor:

Ángela Godoy |
Directora audiovisual. En Twitter es @la_yayosfera