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Algoritmos y retratos: el arte de la  inteligencia artificial debuta en Sotheby’s

Algoritmos y retratos: el arte de la inteligencia artificial debuta en Sotheby’s

Hoy en Londres, la casa de subastas pondrá por primera vez a la venta una obra de este formato. Su creador, Mario Klingemann, explica su funcionamiento y las posibilidades de utilizar este recurso con fines artísticos.

Será la primera vez que Sotheby’s subaste una creación cuyo origen esté en la inteligencia artificial (IA). Ya lo había hecho antes la casa de subastas Christie’s cuando en octubre del año pasado pusieron en venta El retrato de Edmond Belamy, una pintura ideada por el colectivo Obvious y cuya firma final era nada menos que una fórmula algebraica. Finalmente, la obra fue vendida en 432.500 dólares (281.557.500 pesos chilenos).

Ahora, es el turno de Sotheby’s, quienes hoy subastarán por primera vez una obra de esta naturaleza. Se trata de Memories of Passersby I, una instalación desarrollada por el artista alemán Mario Klingemann (1970), quien se ha especializado en la utilización de redes neuronales, algoritmos y códigos para la creación de obras de arte. La pieza tiene un precio de salida entre los 35 mil y 45 mil euros.

“Es una oportunidad increíble poder ofrecer la primera obra completa de inteligencia artificial jamás ofrecida en una subasta. Es un territorio inexplorado, pero somos parte de un mercado que evoluciona continuamente así que podríamos verlo como parte de esta evolución”, comenta Marina Ruiz Colomer, especialista en Arte Contemporáneo y Jefa de venta del día, de Sotheby’s.

Artista residente de Google Arts & Culture, y ganador del Lumen Prize Gold en 2018, Mario Klingemann demoró alrededor de tres meses en entrenar el sistema de redes neuronales que da vida a esta obra. La instalación está compuesta por un mueble de madera que en su interior contiene un sistema computacional dotado de inteligencia artificial. Desde ahí, y a través de dos pantallas enmarcadas conectadas al sistema, se van generando retratos que se renuevan constantemente en tiempo real.

A diferencia de El retrato de Edmond Belamy, la instalación de Mario Klingemann no es una obra con un resultado final. “La principal diferencia entre las ilustraciones de Memories of Passersby I y las obras de inteligencia artificial de subastas anteriores es que la mía no es una obra de arte finita o una impresión, sino que consiste en el ‘cerebro mismo’. Es autocontenido y autogenerado”, explica Klingemann a La Tercera, sobre la instalación, cuyas imágenes van cambiando a una velocidad de 30 cuadros por segundo.

Con una repertorio de obras correspondiente a pinturas de los siglos XVII y XIX como material de inspiración, Memories of Passersby I genera sus imágenes a partir de un conjunto de datos seleccionados por su autor, quien construye un sistema de múltiples modelos y algoritmos que logran infinitas combinaciones para la creación de las imágenes.

Inteligencia artificial y arte

Aunque el concepto de inteligencia artificial suena cada vez más dentro del mundo del arte, su utilización aún está en una temprana etapa de exploración. “Todavía es la fase de los pioneros que intentan entender este nuevo mundo. Es el momento del ‘arte de la primera palabra’, que se centra en las novedades técnicas y las nuevas posibilidades y que todavía está tratando de encontrar su propio idioma”, comenta Klingemann.

¿Cuál cree que es el principal aporte que la inteligencia artificial puede hacer al arte?

El arte es y seguirá siendo creado por los artistas. En un mundo que está siendo influenciado cada vez más por decisiones tomadas con la ayuda de la IA, tal vez la IA pueda ayudar a los artistas a formular las preguntas relevantes de este tiempo. Para mí, el aspecto más inspirador del trabajo con la IA se trata de la multidimensionalidad. La posibilidad de atravesar de manera fluida dimensiones que van más allá del espacio y el tiempo. Eso es lo que siento que es exclusivo de este nuevo medio.

Sin embargo, a pesar de las posibilidades que la inteligencia artificial puede entregar al arte, también hay puntos que deben esclarecerse. “El aspecto más difícil es que todos tenemos una idea diferente de qué es la inteligencia artificial”, señala Klingemann.

¿De qué manera esta tendencia puede ser fomentada?

Es un tema fascinante y recibe mucha atención en estos días, pero es complejo y no se comprende bien. Existe la oportunidad de explotarlo y eso se hace y se hará una vez que haya dinero involucrado. Aún más importante es hacer que las posibilidades y limitaciones de la inteligencia artificial sean comprensibles y promover la ‘alfabetización en la inteligencia artificial’ para que las personas puedan reconocer si el emperador usa ropa o no.

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