Culto
De Festival de la canción a Festival del humor

De Festival de la canción a Festival del humor

Aunque siempre se lleva gran parte de la atención, en Viña 2019 el humor dominó como nunca el rating, los medios y el debate, desplazando al interés por la música. Eso sí, los cómicos son los que menos cobran y los menos comprendidos en la emisión internacional de la cita.

Los cuatro shows hasta ayer más vistos por TV en Viña: Jorge Alís, Dino Gordillo, Felipe Avello y Mauricio Palma. El podio de las tres presentaciones más extensas del certamen: nuevamente Alís, con 86 minutos, acechando muy de cerca a los vencedores, Marco Antonio Solís (99) y Raphael (107). Y el número calificado por parte de la prensa especializada como el más memorable: Alís otra vez se cuelga la medalla. En el otro extremo, el calvario en vivo de Jani Dueñas escalará en la memoria colectiva como uno de los momentos más angustiantes en la historia de Viña.

¿Y dónde quedó la música en la fiesta veraniega que desde hace 60 ediciones se viene perpetuando como el Festival de la Canción de Viña del Mar? Marcelo Contreras, crítico de música de La Tercera, ensaya una respuesta: “En Viña 2019 la música fue casi comparsa. Alís marca el peak hasta ahora con 50 puntos de rating, y más allá de su innegable mérito, también refleja una oferta discreta en el ADN del evento. Solís y Marc Anthony son clásicos indiscutidos, pero entre innumerables visitas y el lógico paso de los años sus respectivos espectáculos no irradian el impacto ni la energía de otros días”.

Pese a que los comediantes desde hace décadas capturan la atención, esta vez sus rutinas casi monopolizaron los análisis, la sintonía y los comentarios en redes sociales, quizás con la excepción de Backstreet Boys como la apuesta musical que generó mayor interés y los únicos que agotaron sus entradas. Otras cifras: Mauricio Palma, el cómico que sacó risas más por cortesía que por entusiasmo, superó con 39,5 unidades de sintonía al espectáculo musical más visto del certamen, el de Marco Antonio Solís (39,4).

El animador Martín Cárcamo agrega que el éxito del humor en Viña 2019 no sólo se remite a los televisores prendidos, sino que también a las sensaciones que se experimentan en la propia Quinta:

“El humor hace que el público de la Quinta manifieste sus sentimientos en su totalidad. Aparece la esencia del Festival. Porque finalmente es un escenario difícil de enfrentar, es todo muy inesperado, y por lo mismo es muy relevante. Además tuvimos de todo, humor internacional, stand up, nacional, clásico, entonces estamos en un país donde este género ha ido creciendo”.
Por otro lado, el humor este año corrió los límites del diagnóstico artístico y alcanzó hasta las observaciones de apetito sociológico: las redes sociales versus la realidad de la calle. Mientras en Twitter se abucheó a Dino Gordillo, tanto en la Quinta como en la pantalla chica fue un suceso. “Lo que aparece en un lado no representa lo que pasa en la Quinta o en la casa. ¿Cuánta gente de redes sociales representa el universo real del país? La calle es la que manda”, agrega Cárcamo.

El escritor Óscar Contardo también cree que este 2019 las rutinas de Alís, Dueñas o Gordillo rebalsaron a la Ciudad Jardín y se extrapolaron a los debates de la coyuntura chilena, con asuntos como el feminismo o el machismo. “Es interesante porque se transformó en un debate sobre si se imponía un estilo nuevo sobre uno antiguo, y sobre el humor como una forma de entender las relaciones sociales”.

El impacto de los humoristas también sugiere una relación asimétrica. Mientras son los más esperados, por otro lado son los peor pagados. En esta versión, se estableció una tarifa estándar para los seis que pasaron por la Quinta, con un promedio que fue de los $12 millones a los $20 millones, muy lejos de los $150 millones que recibió Kramer en 2018. Y sobre todo muy lejos de los cerca de $600 millones que se embolsaron Marc Anthony o Backstreet Boys, los más onerosos.

Entonces, ¿no se podría privilegiar mayor cantidad de figuras que hacen reír en vez de figuras que hacen canciones? Pablo Morales, productor ejecutivo de Canal 13 en el evento, dice que los cantantes y los grupos también son parte de la genética del certamen, y a lo que siempre se aspira es a una variedad donde el humor tiene tanta relevancia como la música. Ahí puede existir un matiz: este año no tuvo ningún astro como Luis Miguel, Ricky Martin o Elton John, lo que también redujo el foco en lo musical.

Pero hay otro aspecto donde el excesivo protagonismo de la comedia puede transformarse en una piedra en el zapato: la emisión internacional, hoy a cargo de Fox dentro de la alianza con TVN y Canal 13. Desde que el canal de cable TNT transmitía el evento para toda Latinoamérica en los años de CHV, los cómicos chilenos -siempre la mayoría- han sido escasamente comprendidos por el público foráneo y por los ejecutivos extranjeros.

Edgar Spielmann, jefe de Fox, dice que han sondeado con los organizadores una serie de ajustes en el humor, para hacerlo más global. Entre ellos, tener más cómicos latinos: “No está mal, pero son cosas que uno puede mejorar. Son pequeñas cosas que son muy chilenas e inmediatamente perdemos empatía con el público latinoamericano. Probablemente con los años podamos ser capaces llegar a un término medio”.