Culto
El gozo, la noche y el recuerdo

El gozo, la noche y el recuerdo

Los 15 temas de la noche fueron la selección más fina de sus éxitos, un playlist perfecto de un pop que en su momento se creía desechable y que sin embargo permanece en la memoria.

“Viña encanta” decía la vieja frase promocional y en noches como esta de festival la promesa se cumple. La expectativa vibra en el ambiente con las calles alborotadas y el público que camina apurado en dirección a la Quinta Vergara resuelto a pasarla bien y con todo desde el primer momento, a revivir noches de disco y carrete hace más de dos décadas. Fue lo que exactamente ocurrió durante hora y media con el regreso de Backstreet Boys al festival tras su debut en 1998, convertidos en una verdadera excepción en su género porque las boys band incluyen en su ADN rápida fecha de vencimiento. Desafiando al tiempo, ellos siguen bailando y cantando como si la vida se hubiera detenido en la veintena.

Hoy las coreografías del quinteto estadounidense son más pausadas y no siempre sincronizadas 100%. Kevin Richardson, el que más gritos conquista, suele cerrar las secuencias de pasos con ligero retraso. Las pistas vocales se elevan como una muralla indisimulada y para horror de puristas no hay banda soporte, como si alguna vez hubiera sido relevante ese punto en uno de los formatos mayor rentabilidad en el pop.

Todos estos detalles dan exactamente lo mismo porque el peso del número total al fin le ha dado vibra festivalera a este alicaído Viña 2019. Backstreet Boys desató un momento de genuina intensidad y fiesta ininterrumpida entre el público mayoritariamente femenino y de diversas edades, aunque con mujeres ya maduras dominando y bailando felices, recordando la juventud cuando BSB era el número musical más famoso del mundo.

Los 15 temas de la noche fueron la selección más fina de sus éxitos, un playlist perfecto de un pop que en su momento se creía desechable y que sin embargo permanece en la memoria, exitazos bailables como “Larger than life” y “Get down” intercalados con baladas igualmente efectivas y redondas como “Incomplete”, “Show me the meaning of being lonely” y “As long as you love me” junto a medios tiempos infalibles como “Quit playing games (with my heart)”, listado que demuestra además cómo Backstreet boys y sus productores se preocuparon en sus mejores años de matizar rítmicamente su catálogo, algo que al pop actual le importa un comino.

Mucha gente se retira de la Quinta Vergara tras el final del número con sus premios provincianos y los animadores batallando con el inglés. Las chicas de ayer se van cantando rumbo a la plaza Parroquia en el centro de Viña. Por unas horas son jóvenes nuevamente mientras corean espontáneas los mayores hits de la venerable boys band. Si hay una medida que mensura el éxito de un concierto es ese tipo de reacciones, voces que siguen entonando las canciones recién disfrutadas en vivo como una manera de prolongar el gozo, la noche y el recuerdo.

Sobre el autor:

Marcelo Contreras |
Periodista. En Twitter es @marcelotreras