Culto
Cuando Marco Antonio Solís conquistó a sus “damitas” en Viña 2011

Cuando Marco Antonio Solís conquistó a sus “damitas” en Viña 2011

En su cuarto paso por la Quinta Vergara, el mexicano encantó nuevamente al "monstruo" con sus éxitos y palabras mesiánicas.

Si el público de Roberto Carlos representa la fidelidad, y el de Américo la pasión, el de Marco Antonio Solís está más cercano a la religión. En su cuarto paso en el festival de Viña (en 1998 fue jurado), el mexicano volvió a enamorar a su fanaticada con lo que mejor sabe hacer: un show construido en base a sus muchos éxitos y a su constante interacción con la audiencia, que si bien no mostró nada nuevo una vez más fue premiado con los máximos galardones que entrega el certamen.

“Qué hermoso respirar esta noche aquí en Viña del Mar”, dijo Solís casi recién comenzada su actuación, que como siempre incluyó constantes diálogos con “sus hermanitos” -como llama a los presentes- y sus “damitas” -sus fanáticas-, y reflexiones sobre el amor, la amistad y el poder divino.

En cerca de una hora y media sobre la Quinta, repletada esta noche en gran medida por un público adulto, el mexicano se paseó por los extremos de sus tres décadas de trayectoria, desde algunos éxitos de su antiguo grupo, Los Bukis, hasta las canciones de su más reciente trabajo, En total plenitud (2010).

Luego de dos jornadas festivaleras marcadas por las desaveniencias entre artistas y animadores, esta vez Rafael Araneda y Eva Gómez comenzaron a apurar desde temprano al melenudo cantautor, que si bien no demostró inconvenientes con ajustarse a los tiempos del evento, fue obligado a quedarse en reiteradas oportunidades por un “monstruo” rendido a canciones como Dónde estará mi primavera, Si no te hubieras ido y Si te pudiera mentir.

Tras casi dos horas de show, el cantante se despidió del escenario marcando 48 puntos de rating online, entre las 21.47 y las 00.00 horas, y un peak de 55 puntos (a las 23.04).

“El artista que abre debe tener respeto con el que sigue, como se hace en muchos festivales, sino afectamos el que viene”, había dicho Solís en la tarde, haciendo gala de esa caballerosidad y humildad que adoran sus fanáticas, quienes lo despidieron con las dos antorchas y la Gaviota de Plata, que como dijo el cantante, los pondrá con los otros que ya tiene en su casa.

Sobre el autor:

Andrés del Real |
Sub-editor de Espectáculos de La Tercera.