Culto
Raphael y Dino Gordillo reviven sus mejores días en una noche de clásicos

Raphael y Dino Gordillo reviven sus mejores días en una noche de clásicos

En su segunda jornada, el evento se entregó al pasado, partiendo con un show macizo del español, y el triunfo del humorista con su estilo de siempre y chistes probados por años.

En el debut, los saludos fueron para Venezuela, los que sufren en Chile, la comunión mundial, los niños y las mujeres: una historia ajena, los que están del otro lado de la Quinta o de la pantalla.

Pero anoche, en el inicio de la segunda jornada, el certamen giró hacia el escenario y tributó a su propia historia, con alusiones a quienes edificaron su largo recorrido de 60 años, como el periodista Carlos Ansaldo, fundador de la cita; el director Gonzalo Bertrán, al mando de la fiesta veraniega en 2000, cuando se lo adjudicó Canal 13; el comediante Jorge Pedreros, exproductor musical del show; y la reverencia más emotiva se la llevó otra figura fallecida, Felipe Camiroaga, que condujo el evento en 2009 y 2010.

El propio Martín Cárcamo, su actual rostro junto a María Luisa Godoy, recordó que hace diez años su excompañero en TVN estaba arriba del escenario, mientras él cumplía la labor de jurado de las competencias. Las vueltas de la vida.

Imagen: Mario Dávila, AgenciaUno.

Pero a veces los contrapuntos no suceden en una década y son mucho más inmediatos. Por ejemplo, en 24 horas. Mientras el domingo el ingreso al lugar fue caótico, consecuencia de la juvenil devoción por Wisin & Yandel y Sebastián Yatra, lo de ayer fue mucho más fluido, con menos gente en los asientos y algunas zonas con una audiencia mermada. Esta vez, el menú era clásico y tradicional, con Raphael abriendo los fuegos.

La propia Godoy se encargó otra vez de girar en reversa y de nuevo vino el suspiro nostálgico, cuando presentó al español y dijo que había sido el primer artista en ir a ver al espectáculo de la Ciudad Jardín, hace ya 32 años, cuando apenas tenía siete. Nuevamente, las vueltas de la vida.

Imagen: Leonardo Rubilar, AgenciaUno.

“Er niño” es otro que sabe de vueltas: lo de anoche fue su sexta vez en Viña, donde asoma como uno de sus íconos. Como tal, su salida fue en su estilo, elegante y grandilocuente, secundado por una orquesta de casi 70 músicos locales que revivieron su catálogo en formato sinfónico.

“Promesas” fue el primer tema. Luego siguió “Igual (loco por cantar)” y “No vuelvas”, bajo el histrionismo de siempre, los gestos expresivos y esa garganta imponente que ha convertido en su marca de fábrica. Dos gaviotas más se llevó a su ya extensa vitrina de premios viñamarinos.

Imagen: Mario Dávila, AgenciaUno.

Al otro que le tocó revalidar su palmarés fue a Dino Gordillo. Y, tal como Raphael, lo logró. Con una diferencia: el humorista venía antecedido de un ambiente adverso, condicionado por él mismo a través de una conferencia de prensa confrontacional, una actitud poco amistosa en las entrevistas y la insistencia por remitirse a los viejos tiempos del humor, como un modo de mostrarle los dientes al dominio del stand up.

Imagen: Leonardo Rubilar, AgenciaUno.

Y precisamente -ante un público adulto- fue esa fórmula la que permitió un triunfo rotundo casi de inmediato. Chistes que hablaban de jubilación, vacaciones familiares, diferencias entre generaciones, los borrachos hostigosos, dardos a la coyuntura y el eterno conflicto entre esposo y esposa cuando ya el matrimonio acumula décadas. Y sí, parte de ellos ya escuchados muchísimas veces, que lograron ser igual de efectivos.

Una noche de viaje al pasado, que se podría haber dado hace 15 o 20 años, pero que sucedió en 2019. Cuando la vida, para Raphael y Gordillo, ya ha dado muchas vueltas.