Culto
Dino Gordillo no está de humor

Dino Gordillo no está de humor

El humorista más clásico del Festival se resiste a los nuevos tiempos de la comedia. “No va a faltar el que diga que conté chistes repetidos, ¿pero acaso le dicen eso mismo a Raphael (con sus canciones)?”, contraataca.

La de ayer no fue una buena mañana para Dino Gordillo: quizás se levantó con el pie equivocado. El humorista, que esta noche estará sobre la Quinta Vergara, realizó una conferencia de prensa con pocas risas y mucho ceño fruncido, la contradicción misma para quienes trabajan buscando la alegría ajena. A pocos minutos de comenzar, increpó a un periodista que le consultó sobre ser el único representante de la vieja guardia del humor en este año. Ofuscado, Gordillo lo interrumpió: “¿llegaste tarde a la conferencia?”. Luego, hizo callar a otro que estaba hablando en el salón mientras él respondía.

El enojo del comediante respondía, según él, a la cuasi fijación de la prensa por enfrentarlo a otros colegas -sobre todo a aquellos más jóvenes del stand up- y a un tema que lo persigue en los últimos años: la renovación de su estilo ante los nuevos tiempos, el eventual cambio de rutina de un hombre adscrito en parte a las historias de la mujer en eterno conflicto con su marido, los gallegos o los tartamudos. “No puede ser que los periodistas busquen que uno hable mal del otro. Acá hacemos todos lo mismo y somos todos iguales. Me tiene chato que nos entrevisten a nosotros los humoristas y traten de hacernos rivales. Eso no me cuadra, lo encuentro estúpido, y de mucha bajeza periodística”.

Más tranquilo aunque igual de elocuente, y una vez finalizada la conferencia, Gordillo conversó con Culto y zanjó cualquier duda: replicará su estilo de siempre, tradicional y reconocible, sin sumar ni restar nada.

“Llego con una rutina requete probada. No estamos para improvisar. Sé que no va a faltar el que me diga en la conferencia de prensa del final que conté puros chistes repetidos. Pero eso me lo dicen a mí, ¿pero acaso le dicen eso mismo a Raphael?; porque él también canta canciones del ‘año de la corneta’, pero que son preciosas, y que es lo que la gente quiere escuchar, no canciones nuevas”.

Tampoco ha improvisado en su método de trabajo, preparando la rutina de esta noche en solitario, sin ideas ajenas. “Siempre he trabajado solo. Mis libretistas son mis hijos”, comenta. En consecuencia, sus chistes están basados en su familia; su esposa, su suegra y sus seis hijos. “Tengo mucho material. Veo lo que hacen, cómo hablan con sus amigos”, afirma.

Luego sigue: “Hay público para todos, y yo estoy feliz con lo mío, La gente me quiere así, y no los dejaré abandonados. He agregado algunas cosas nuevas, pero no siento que estoy más moderno. La columna vertebral de mi humor no la puedo cambiar, eso es lo que le gusta a la gente, y por eso estoy donde estoy. Con los que hablo, matrimonios adultos, me felicitan por volver a Viña, me dicen que hacía falta”.

Incluso esa resistencia a modernizarse la ilustra a través de una comparación: “Yo veo cuando a los cantantes más clásicos de repente se les ocurre hacer mezclas con otros que cantan reggaetón, y creo que es porque tienen miedo a perder algo. No quieren desaparecer en la decadencia, y por eso hacen duetos con Daddy Yankee. Y de repente reaparecen, pero cantando ese tipo de canciones, no las de ellos, porque lo de ellos ya pasó y no lo quisieron aceptar”.

Tras las reuniones de ayer con la prensa, y como previa de esta noche, el hombre nacido en Lota contó que se iba a aislar, que su gente lo iba a dejar solo, que sólo iba a buscar refugio en el café y los cigarrillos: la idea es estar de humor para el minuto en que realmente tendrá que hacer reír.

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