Culto
Charly en Viña: inofensivo e incomprendido

Charly en Viña: inofensivo e incomprendido

El músico argentino se presentó por primera y última vez en 2003. Acompañado de la fallecida María Gabriela Epumer y un trío de músicos chilenos, García disparó contra la orquesta que se tapó los oídos mientras interpretaba "Fanky". El dúo con Pedro Aznar fue lo más alto de su show.

Pensaron que no llegaría. O que si se dignaba a aparecer, lo haría arriba de la pelota, protagonizando un show caótico y para el olvido. Pero se equivocaron. Para su primera y única vez en el Festival de Viña, en febrero de 2003, Charly García ensayó de forma metódica y preparó un guión con sentido —en su estilo claro está—, aunque los constantes problemas de sonido le jugaron una mala pasada.

Hubo mucho prejuicio en la antesala de la presentación de García. Hubo también tensión en la organización en cuanto a que el músico argentino se mandara una de las suyas. Sin embargo, esta vez, Charly se mostró más bien inofensivo, aunque se dio maña para concretar varios guiños y críticas a la sociedad chilena.

Lo primero que hizo fue llegar en silla de ruedas al escenario. ¿Alusión a la controvertida llegada de Augusto Pinochet a Chile desde Londres? Sólo Charly sabe. Con su rostro platinado, cintillo rojo y audífonos (para la “maravillización”) y vestido de frac, García arrancó con “Dileando con un alma (que no puedo entender)” y “Rehén”, ambas de su placa Rock & Roll YO (2003), el álbum posterior a Influencia (2002), probablemente su última gran gema.

Sentado en un sillón estilo Luis XV y secundado por la guitarrista María Gabriela Epumer —que falleció cuatro meses después de la presentación en Viña con apenas 39 años— y el trío de músicos chilenos (Kiuge Hayashida, Toño Silva y Carlos González) García comenzó con material nuevo, un “atrevimiento” poco común en “el festival de festivales”. “¡Vamos Viña!”, lanzó de pronto. “Kiuge, chileno. ¿Quién dijo que los chilenos no servían para nada? Rock and roll”, continuó mientras el guitarrista nacional iniciaba su solo.

Recién al tercer tema (“Rezo por vos”), el público reaccionó y comenzó a entusiasmarse. Lo mismo ocurrió con “Fanky”, aunque en ese momento los músicos de la orquesta comenzaron a taparse los oídos, por lo que García reaccionó: “¡Músicos! ¡puaj! Se tapan las orejas cuando toco yo. Aprendan Chile”. Luego lanzó un par de gestos de repudio hacia el público o hacia la televisión. Sólo Charly sabe.

A continuación “Demoliendo Hoteles”. “¡Yo que crecí con Pinocho!”, cantó García, mientras el público cantaba y saltaba. “Yo fui educado con Parra”, continuó. Ahí, recién, el “monstruo” se entregó al argentino. También pasaron “Los dinosaurios”, en versión mid-tempo, carente de la emotividad de la original, aunque con García compenetrado. Incluso se dio el tiempo para reposar un rato en un sillón de sala dental que trajo como parte de su escenografía.

Charly García continuó desplegando hits, con “Nos siguen pegando abajo” y “Pasajera en trance”. Pero también dio espacio a los temas de Influencia, con “I’m not in love”, “Tu vicio” e “Influencia”. Ahí, Epumer se paró de su asiento y se lució como “Miss Say No More”. “Miss Argentina, María. Miss Argentina, María. Y Miss Chile, estos tres guarros”, indicó García, en alusión a su banda. “Acá en Viña soy un vicio más”, dijo, antes de terminar la primera parte del show. “Gracias por venir. Ya sé que vinieron por mí”, agregó. “Un placer tocar acá. Todo lo que me dijeron era mentira”, concluyó.

Luego vino una incómoda entrega de antorchas y a continuación uno de esos momentos irrepetibles: Pedro Aznar, que oficiaba de jurado, se subió al escenario para revivir el proyecto Tango, con dos versiones memorables de “Tu amor” y “Mientes”. El bajista no ocultó su genuino entusiasmo y se metió al público al bolsillo, mientras García —que odia que le roben el protagonismo— intentaba subirse al carro. “¡Pedro, Pedro, Pedro!”, gritó en vano.

Para el remate final, Charly desplegó más hits, con “Cerca de la revolución”, “No voy en tren” e “Inconsciente colectivo”, esta última de alto tonelaje emotivo: “Chau, chau, chau. Ahora no vuelvo más. Say No more”.

Sobre el autor:

Alejandro Tapia |
Editor de Mundo de La Tercera. Ha cubierto los más importantes hitos políticos de América Latina de las últimas dos décadas.