Culto
La historia de la animadora que nadie esperaba

La historia de la animadora que nadie esperaba

María Luisa Godoy nunca quiso ser conductora. Era reportera de política y el ex director de TVN y CHV, Jaime de Aguirre, fue clave para que se convirtiera en “rostro”. Casada con Ignacio Rivadeneira, cercano al presidente Piñera, asume antes de su debut de hoy: “Nadie espera nada de mí en Viña”.

Claudia Conserva y Juan Carlos Valdivia no lograron regresar a tiempo tras un viaje, para animar Pollo en conserva (La Red), y como reemplazo el canal puso al notero Alejandro Chávez y a la entonces periodista de actualidad del programa, María Luisa Godoy. Si alguna vez se hiciera una serie sobre la vida de la actual animadora del Festival de Viña, este sería el primer capítulo. Esa misma tarde de 2008, Godoy recibió un llamado de Jaime de Aguirre, entonces director de Chilevisión, quien la había visto en pantalla ese día y le ofrecía conducir el matinal del canal junto a Julián Elfenbein y Leo Caprile.

“¿Por qué yo, qué voy a hacer animando un programa?”, recuerda que le respondió Godoy. “Él me dijo: ‘Creo que tienes tales características, que vas a ser una excelente animadora. Hagamos un trato: si no te gusta o no te sientes cómoda, te cambio a prensa’”. Ella dijo sí.

“¿Sabes qué? Cámbiame a prensa”, le pidió la periodista a De Aguirre cuando llevaba dos años en el matinal. El ejecutivo se rió y le propuso conducir el Festival de Olmué. “¿En serio? Yo no he animado ni un bingo”, le advirtió, antes de aceptar. “Me costaba, sentía que no tenía personalidad de animadora y un montón de cosas me daban pudor. Uno está más enfocado como periodista en la noticia que en ser la noticia. Encontré que el ambiente era mucho más bravo, pero me quedé. Jaime de Aguirre fue el que me hizo dedicarme a esto, mi carrera tiene mucho que ver con sus decisiones”, dice Godoy.

En rigor, De Aguirre la había llamado dos años antes, para sumarla al noticiario de CHV como reportera de prensa, labor que hacía en Mega. Prefirió no cambiarse. El mismo ejecutivo que unos años después, como director de TVN, la designó como conductora del matinal y luego de Viña, una decisión inesperada en la industria pero avalada por su experiencia en los festivales de Olmué o Talca.

“Hizo buen periodismo, es optimista, carismática y acepta críticas, lo que no es habitual en esta industria de ego”, enumera De Aguirre sobre las razones que tuvo para insistir con ella. Sobre su trabajo en Muy buenos días, agrega: “Estábamos muy mal y ella sabe trabajar en equipo. Le ha costado más su carrera, pero ha sido perseverante. Esto no es como hacer huevos revueltos, toma su tiempo”. La semana pasada, fue Godoy la que llamó a De Aguirre, quien en diciembre renunció a TVN. Le dijo que lo que más iba a extrañar de su paso por Viña era que él no estuviera. Él, una vez más, le dijo que confiaba en que lo haría bien.

La Moneda y los Stones

Justo en la entrada de la habitación hay un frigobar con chocolates encima. María Luisa Godoy (38) no lo puede evitar y toma uno. La suite del séptimo piso del Hotel Enjoy será su espacio mientras dure el Festival, acompañada de su marido, el abogado Ignacio Rivadeneira, y sus tres hijas. A Rivadeneira lo conoció por uno de sus hermanos. Él es muy cercano al presidente Piñera -fue jefe de contenidos de su primer gobierno, el mandatario asistió a su matrimonio con Godoy y habla de él como su “quinto hijo”- y todos coinciden que ha sido fundamental para ella. Hace dos años, nuevamente quiso retirarse de la TV, porque sentía que no era lo suyo: fue él quien la convenció de lo contrario.

Godoy está en un punto expectante. Subirse a la Quinta Vergara, esta noche, es un antes y después en su carrera, que partió cuando tenía 19 años e hizo una práctica en Medianoche (TVN), mientras estudiaba Periodismo en la Universidad de los Andes. Aunque proviene de una familia ligada a la política (su madre, Carmen Ibáñez; su padre, Domingo Godoy; y su hermano, Joaquín, fueron diputados), nunca pensó en seguir esos pasos, aunque terminó cubriendo política en el primer mandato de la presidenta Bachelet como reportera de Mega, donde trabajó con la periodista Pamela Díaz, actual editora de Muy buenos días. “Es muy trabajadora de la tele, lo que es bueno y malo: apunta por el contenido y no expone más de la cuenta su vida privada, pero eso hace más difícil el camino para ser un rostro”, sintetiza Díaz.

Cuando su frente como reportera era La Moneda, Godoy se hizo amiga del conductor de noticias de Canal 13, Álvaro Paci. Los unieron los viajes presidenciales que debieron cubrir y la música. La conductora es fan de The Rolling Stones. “Para cubrir política debes estar dispuesto a los plantones y lo pasábamos bien en esas instancias”, dice Paci, quien recuerda una vez fueron juntos a un concierto de Iron Maiden y cuenta una anécdota cuando Godoy dejó de cubrir La Moneda: “Bachelet tenía una relación singular con la prensa, a veces muy afable y otras podía estar tiempo sin hablarnos. Cuando la Mari se fue, la presidenta le regaló una foto con ella. Algo que no se dio con todos y que nos sorprendió”.

Mientras trabajó en prensa de Mega, Godoy conoció a José Miguel Viñuela, con quien hizo un programa en radio Agricultura. Se hicieron cercanos cuando ella venía saliendo de un matrimonio de cuatro meses con un publicista, y luego iniciaron una relación. Hasta hoy son amigos. “La radio la ayudó a soltarse del perfil más maqueteado o más serio de las noticias”, dice Viñuela.

Ese lado fue el que mostró en Gente como tú, el entonces matinal de CHV que Godoy hizo con Caprile y Elfenbein. Este último resalta un lado quizás no tan explotado en pantalla. “Cuida mucho la parte informativa, pero también es de ataques de risa y te golpea en el brazo o en la espalda, como si fuera un amigo”.

La experiencia en CHV terminó mal porque no le renovaron contrato. Ex miembros de la estación dicen que en los estudios de rostros ella “era invisible para la gente”, por lo que fue reemplazada por Eva Gómez. “Me fueron de CHV, para qué estamos con cosas”, dice Godoy. “Yo era híper desconocida, no hubo un ‘trabajemos en potenciar a esta niña’ y entendí que quisiera poner a Eva”, cuenta.

Luego tuvo roles más secundarios por cuatro años hasta que le llegó la oportunidad de volver a un matinal, esta vez en TVN. La editora del programa, Pamela Díaz, cuenta que han tenido un trabajo intenso, por ejemplo, en su look: “Le decíamos que le faltaba creerse el cuento, porque es sencilla para vestir y en TV hay que proyectar una imagen”. El productor ejecutivo del matinal, Pablo Manríquez, dice que cuando él llegó, sabía poco de Godoy: “Tenía una noción, pero no una gran percepción, más allá de su familia”. Recuerda que analizaban juntos desde cómo vender un tema antes de irse a comerciales hasta su performance diaria.

“No le había tocado ser protagonista en televisión, hasta ahora. La Mari es muy de que su trabajo hable por ella antes que ella ande diciéndolo, pero le hemos hecho ver que eso es necesario a veces”, afirma el productor.

“Nadie espera nada de mí en Viña y prefiero que no hayan expectativas”, resume Godoy, a propósito de esa falta de ego de la que hablan quienes la conocen. De misa dominical, cuenta que no es de muchos rituales, pero que para la Quinta trajo tres objetos: una foto de su papá, otra de su suegro y su denario. Sin proyectar lo que venga a futuro, salvo la idea de un cuarto hijo: “Quizás en dos años más voy a querer irme con mi familia afuera, soy súper libre y no doy nada por sentado”.

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