Culto
“Mil horas”: la historia de la canción que dejó esperando a Calamaro

“Mil horas”: la historia de la canción que dejó esperando a Calamaro

El músico argentino reveló quién es la musa que destruyó su corazón en la adolescencia, provocando la creación de este clásico en español.

Y cuando llegaste
Me miraste y me dijiste loco, estás mojado
Ya no te quiero

Publicada en 1983, “Mil horas” es uno de los himnos más importantes del rock latinoamericano. Escrito por un joven Andrés Calamaro, este track formó parte de Vasos y besos, segunda placa de la otrora banda Los Abuelos de la Nada.

Pero los clásicos siempre esconden algo entre sus versos y este tema no es la excepción. Mientras algunos la interpretan como una alegoría a las drogas e incluso un manifiesto a la Guerra de Las Malvinas, fue el mismo Calamaro quien dejó claro el origen de esta pegajosa canción.

La respuesta, que tardó más de tres décadas en llegar, en palabras de su creador se debe a un fallido amor de la adolescencia. “Cuando escribí ‘Mil horas’ yo estaba enamorado de Cecilia (Szperling) que iba al colegio conmigo. Ella era dos años más joven y yo estaba perdidamente enamorado”, explicó en un vídeo difundido a finales del 2018.

“Era yo esperando en la calle Crámer donde vivía Cecilia con sus padres. Ese es el entretelón”, recordó el artista detrás de “Loco”, quien reabrió quizás la etapa más difícil de toda persona. Y aunque el cantautor no lo esperaba, la versión de quien le rompió su corazón no demoró en llegar.

Mi verdad

“Y aparece un video que confirma algo que Andrés me dijo alguna vez : esta canción, bah…todas mis canciones son para vos”. Así comienza la carta publicada en El Clarín por Cecilia Szperling, la musa inspiradora que dejó esperando a Calamaro.

Confirmando la versión oficial, Szperling conoció al guitarrista en la Escuela del Sol, institución bonaerense mientras ella ingresaba al segundo año de secundaria. Según su manifiesto, el cantante “se acercó con rulos, camisa cuadrillé y me dijo: ‘Soy el chico Punk’. Un primer encuentro que dejó absolutamente encantada a la joven estudiante.

“No nos separamos por esos dos años. Todos los jueves íbamos al club de Jazz. Vimos juntos Encuentros cercanos de tercer tipo y a Charly García. A veces se subía y se sentaba en el piano en conciertos de otros”, recordó la mujer sobre la relación que los mantuvo unidos. En esta amistad, todo era posible hasta que se tocara algo relacionado con el corazón: “Cuando la conversación llegaba a algo del amor, me evadía. Pero no me iba, por nada dejaría su compañía, su conversación, su sonrisa. Yo no podía hablar de ciertas cosas”.

Al igual que “El Gaucho”, Szperling siguió su vida tras dejar esperando bajo la lluvia ‘como un perro’ al músico, y a la fecha es una destacada periodista y escritora argentina.

El vínculo con el artista sigue vigente, siendo esta canción la que los mantendrá juntos por siempre en karaokes, fogatas o alguna programa de radio dedicado a los clásicos de los 80.

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