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Política, fútbol y TV: las redes de poder del productor de Viña 2019

Política, fútbol y TV: las redes de poder del productor de Viña 2019

Con dos décadas en televisión, y vínculos que van desde empresarios a actores, Pablo Morales volvió a la primera línea como productor ejecutivo del festival que parte en una semana.

Con Pablo Morales (50) no aplicaría la teoría de los seis grados de separación, esa que dice que cualquiera puede estar conectado a otra persona a través de una cadena de conocidos de no más de cinco intermediarios. En el caso del productor ejecutivo de Canal 13 para el Festival de Viña del Mar, la teoría sería de uno o dos grados, como máximo.

Cuando niño veraneaba con la familia de Mario Kreutzberger porque estudiaba con el hijo mayor del animador, Francisco, en el colegio Latinoamericano de Integración. Entre los 13 y 20 años militó en las juventudes del PS y conoció a Ricardo Solari, Camilo Escalona y Jorge Arrate. Participó en las campañas presidenciales de Michelle Bachelet y, en sus 12 años como director de contenidos y producción de CHV, conoció a la primera línea de la TV, además de al exdueño del canal, Sebastián Piñera. Y como directivo de Blanco y Negro, entre 2015 y 2018, trabó amistad con varios futbolistas.

“Como directivo siempre estuvo por el bien del club, muy cercano”, recuerda Jorge “Mago” Valdivia, sobre el paso de Morales en Blanco y Negro, donde llegó por su amistad con Esteban Paredes, a quien conoció hace una década, mientras negociaba para CHV la transmisión de unos partidos amistosos. El mismo Paredes le presentó al empresario Aníbal Mosa, de quien terminaría convertido en su brazo derecho.

“Cuando llegué a Colo Colo, él llevó las negociaciones. Él y Aníbal son dos personas locas por la institución, de los que se les olvida que son directores cuando juega el Colo”, añade Valdivia. Además de su traspaso, Morales negoció las llegadas de Carlos Carmona y Agustín Orión.

Su irrupción

El primer trabajo de Morales, tras estudiar Periodismo en la UDP, fue como subdirector del Centro Cultural Balmaceda 1215, gracias a una recomendación de Jorge Arrate. Tenía 23 años. Allí demostró habilidad para gestionar fondos, lo que provocó el llamado de Nueva Imagen para ser productor ejecutivo de El show de los libros y Cine video, para TVN, donde conoció a Jaime de Aguirre, entonces director de programación.

Dos veces ha tenido que renunciar a la TV: la primera en 2001, cuando era subdirector de programación de Canal 13 -se fue junto a Rodrigo Jordán-; y la segunda, en junio de 2015, cuando negoció su salida de CHV, por diferencias con el exdirector de la señal, Francisco Mandiola, y el exasesor de programación, Holger Ross-Macías, fichados por el Grupo Turner cuando compró la estación.

La negativa de ambos para que Patricio Fernández fuera panelista de Tolerancia cero -ya gestionado por Morales- y el hecho de programar una teleserie argentina a las 20 horas, con oposición del periodista, precipitaron su salida. Había perdido su poder en el canal, que junto a De Aguirre lo encumbraron a ser el más visto. Entre los programas que impulsó estuvo Chile, las imágenes prohibidas, que condujo Benjamín Vicuña, amigo de Morales y entre sus familias: María José, hermana mayor del actor, es madrina de Triana, la hija del ejecutivo con Eva Gómez. “Pablo es una persona que entiende que la TV debe tener un sentido. Supo mezclar en su gestión televisión de calidad, sentido social y entretenimiento. Es un animal de la TV, que conoce el juego y los códigos”.

“Estar fuera de la televisión me sirvió para reencontrarme conmigo y estar más sano con mi historia, mi familia y mis cariños”, dice Morales, quien se expandió a negocios como convertirse en socio del bar Mañío y de una inmobiliaria, además de tener bodegas de palta en Lo Valledor. Tras salir de CHV le ofrecieron desde La Moneda hacerse cargo de la Secretaría de Comunicaciones (Secom), que no aceptó por el agotamiento que traía post salida del canal, pero sí estuvo cinco meses como asesor en materias de TV del entonces ministro de la Segegob, Marcelo Díaz, otro de sus amigos en las juventudes socialistas.

Su retiro televisivo duró menos de tres años. En marzo de 2018 su excompañero de colegio en el Latinoamericano y actual director de Canal 13, Javier Urrutia, le ofreció ser productor ejecutivo para Viña 2019. “Una alianza inesperada”, dicen varias fuentes de la industria que conocen la historia entre ambos. Trabajaron juntos en CHV y en 2004 Urrutia asumió la dirección ejecutiva luego que Jaime de Aguirre, entonces timonel del canal, se viera obligado a renunciar temporalmente al cargo, después de ser procesado por el caso de las cámaras ocultas al juez Calvo.

Pero De Aguirre quedó como asesor de la señal y eso originó varios roces con el nuevo timonel y dos “bandos”: en uno estaba Urrutia; en el otro, De Aguirre era apoyado por Morales. Un año después, Urrutia se fue del canal y la distancia con Morales se extendió hasta que en el segundo semestre de 2017, el periodista le propuso al alcalde Joaquín Lavín televisar el Festival de Las Condes, en sociedad con la productora T4F+Bizarro, de Alfredo Alonso. Urrutia se mostró interesado en que Canal 13 lo transmitiera y, desde entonces, formaron esta “inesperada” alianza que se prolongó hasta Viña 2019.

“Como él tenía la experiencia, fuimos en bloque. Cuando uno entiende al otro se hace más fácil y Pablo valora aportes distintos”, dice Alfredo Alonso sobre su trabajo conjunto en el Festival de Las Condes. El alcalde Lavín cuenta que ya en 2016 Morales había sostenido conversaciones por el evento con el ex edil de la comuna, Francisco de la Maza. “Tenía la experiencia de Viña, su nexo con Canal 13 y me presentó a Alfredo Alonso, a quien no conocía. Es muy cumplidor y facilita las cosas”, sintetiza Lavín.

Su fallido arribo a TVN

Morales tiene un perfil distinto al común de los ejecutivos de TV. Mientras la mayoría son parcos, él es extrovertido; mientras la mayoría es celoso de su privacidad, él ha hablado de la suya. Eso le ha valido algunos detractores: tres personas consultadas, que han trabajado con él, lo tildan de ser “tan rostro como los animadores”.

Un año antes de que CHV se quedara con el Festival de Viña, en 2010, y tras ocho años de relación, se casó con Eva Gómez, quien al año siguiente fue elegida conductora del evento, mientras él ejercía como director general. Ambos tuvieron que lidiar con la exposición de su relación, que terminó con su matrimonio cuatro años más tarde. “La televisión me costó mi matrimonio”, reveló Morales en enero a La Segunda.

“Costaba lidiar con ambos en el trabajo, ella hacía sentir que Pablo era su esposo cuando alguien le daba indicaciones”, dice una fuente de la producción del Festival, que lo grafica con un hecho en Viña 2011: Gómez se negó a ir al ensayo general, aduciendo dolor de garganta, lo que tensó al equipo y al matrimonio.
Pero en la industria hay consenso de que él ayudó a mejorar el Festival, que venía a la baja luego de que Canal 13 y TVN lo valorizaron en 1 peso en la licitación 2010 y CHV se lo adjudicara. El propio Morales dice: “Hace muy poco la alcaldesa de Viña (Virginia Reginato) me dijo ‘tú fuiste el que le volvió a dar valor al Festival, venía muy depreciado’”.

Al contrario de los seis años que estuvo como director general de Viña en CHV, donde entraba en las negociaciones con artistas -Morrissey fue la más compleja y él accedió a sus numerosos requerimientos-, en esta oportunidad el periodista no ve la contratación de figuras, porque la productora T4F+Bizarro se encarga de las gestiones. Su área de manejo, esta vez, es la coordinación entre los canales y la municipalidad, junto con ver asuntos de ingeniería, comercial, marketing, producción, visuales y seguridad.

Eso sí, en esa coordinación entre canales y municipalidad, tanto Morales como el productor ejecutivo de TVN para Viña, José Antonio Edwards, vivieron el estrés por el tardío anuncio de un artista “estelar”. Los auspiciadores y la alcaldía sentían que faltaba un gran anuncio y se lo hicieron saber a ambos: ya se habían frustrado los fichajes de Luis Miguel y Jennifer Lopez. Recién a fines de enero se cerró a Backstreet Boys.

El ejecutivo hoy proyecta la posibilidad de volver a la TV, de manera estable, aunque prefiere no ahondar. Su cautela tiene asidero. En 2014 era la carta para dirigir TVN. Pero el expresidente del directorio, Ricardo Solari, sondeó su nombre sin éxito.

“La cercanía con Bachelet y su experiencia en CHV, con programas de corte de farándula, provocaron rechazo”, recuerda un exintegrante del directorio. Hace seis meses, Jaime de Aguirre le propuso asumir como director de programación del canal público, pero las tratativas no llegaron a puerto y luego De Aguirre renunció a la televisora, que dirige interinamente Alicia Zaldívar, cercana a Morales luego de trabajar una década juntos en CHV. “Pablo sabe armar equipo. Respeta los roles del resto”, sintetiza Zaldívar.

“Volver a la tele ha sido lindo, a lo que me gusta, que es el Festival, y a relacionarme con la municipalidad, Canal 13 y con muchos ex Chilevisión que ahora están en TVN”, dice Pablo Morales sobre este regreso. Como sintiendo que el círculo se cierra otra vez.

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