Culto
350 años sin Rembrandt: el genio del claroscuro

350 años sin Rembrandt: el genio del claroscuro

Hoy el Rijksmuseum de Amsterdam abre la mayor muestra realizada del pintor holandés: 22 pinturas, 60 dibujos y 300 grabados. Además, se restaurará en vivo La ronda nocturna.

Son los museos más populares de los Países Bajos y cada año compiten palmo a palmo por atraer a más visitantes echando mano a sus principales iconos culturales. El Museo Van Gogh lo hace con una colección permanente de pinturas del postimpresionista autodidacta; mientras que el corazón del Rijksmuseum son las obras de Rembrandt van Rijn (1606-1669), en especial La ronda nocturna, obra maestra que domina por completo el hall de entrada del edificio. Aunque si se es estricto, la disputa entre ambos la saldó hace siglos el propio Van Gogh, quien escribió en su diario que estaría dispuesto a dar una década de su vida solo para sentarse 15 días frente a La novia judía, pintada por el genio del claroscuro en 1666. “Rembrandt dice cosas para las que no hay palabras en ningún idioma”, anotó el autor de La noche estrellada, quien a diferencia de su ídolo, murió sin nunca saborear el éxito.

A 350 años de su muerte, Rembrandt sigue ostentando el sitial indiscutible del más grande maestro de la Edad de Oro del barroco holandés y el Rijksmuseum no pierde oportunidad de hacer gala de ello con una exposición titulada Todo lo de Rembrandt, que abre sus puertas hoy y que, como su nombre lo dice, reúne por primera vez todas las piezas de su acervo: 22 pinturas, 60 dibujos y 300 grabados. Es el comienzo de la celebración del año del artista holandés, que además incluye el lanzamiento de una nueva publicación, Rembrandt, biografía de un rebelde, escrita por Jonathan Bikker, curador del museo; la muestra Rembrandt-Velázquez, que se inaugurará en octubre en colaboración con el Museo del Prado de Madrid y hará un paralelo entre ambos pintores que aunque contemporáneos nunca se conocieron; y la restauración en vivo, a partir de julio, de La ronda nocturna, la favorita del público.

Secretos revelados

Aunque Rembrandt gozó desde temprano el éxito de su obra -a los 23 años saltó de su natal Leiden a pintar encargos para la corte de La Haya y luego a Amsterdam para convertirse en retratista de la burguesía- los objetivos del artista nunca estuvieron ligados a las ansias de dinero o poder como si lo fue para otros artistas como Diego Velázquez y Peter Paul Rubens. De hecho, la característica por la que hasta hoy es aplaudido es la sensibilidad con la que retrató lo cotidiano: la imperfección del cuerpo humano (ignorando las reglas anatómicas de la época), la dignidad que le dio a la vejez y a los momentos domésticos.

Claro que muchas veces los sujetos de Rembrandt estuvieron demasiado conectados al mundo común -hizo grabados de hombres orinando y un perro rascándose su parte trasera en el primer plano del óleo El buen samaritano- y fue por eso que también fue tildado de rebelde, causando a veces desconfianza cuando emprendía encargos oficiales. Para Simon Schama, biógrafo y uno de los mayores expertos en Rembrandt, su genio radica en esa “originalidad innata”. “A pesar de los esfuerzos realizados para convertirlo en un producto de su tiempo y su cultura, enganchando a Rembrandt al gusto de sus clientes, fue la libertad expresiva con la que manipuló la superficie de la pintura lo que definió la singularidad de su vanguardia”, dijo el historiador a The Art Newspaper.

En cuanto a su técnica, la tecnología actual también ha logrado revelar uno de sus grandes misterios: el manejo del claroscuro. El mes pasado un científico del Rijksmuseum aseguró que Rembrandt usaba plumbonacrita, un sustrato de plomo, para darle relieve a las figuras de sus obras y así separarlas de la oscuridad. Lo concluyó tras haber estudiado tres obras maestras: Retrato de Marten Soolmans (Rijksmuseum), Betsabé con la carta de David (Louvre) y Susanna and the Elders (Mauritshuis).

Pero así como Rembrandt tuvo éxito con su obra, también sufrió tragedias familiares y quizás algo más. Su joven esposa Saskia murió a los 29 años tras el nacimiento de Titus, el único hijo que logró sobrevivir a otros cuatro hermanos. Solo y con un hijo recién nacido, Rembrandt se emparejó con la niñera Geertje Dircx, quien lo acusaría de perjurio ganando una indemnización anual. Aunque luego, el pintor se encargaría de encerrarla en un hospicio para pobres. En 1640 inició otra relación con la mucho más joven Hendrickje, que le dio una hija, pero que él nunca reconoció.

El pintor no se casó para no poner en peligro la herencia de Titus. Por razones no claras, Rembrandt cayó en desgracia: para evitar la bancarrota a fines de 1650, se vio obligado a vender su casa, su taller de grabado y la mayor parte de su colección de arte y artefactos. Terminó viviendo en el lado más pobre de la ciudad.

Algunos han atribuido sus problemas de dinero al inestable mercado de la época y al derroche de sus dos últimas mujeres. La teoría, quizás extrema pero con argumentos, es la del cineasta británico Peter Greenaway, quien documentó en su filme Rembrandt’s J’ acusse (2008) cómo La ronda nocturna habría arruinado al pintor: según el cineasta, los 34 personajes retratados en el cuadro serían los conspiradores de un asesinato cuyo resultado iría en beneficio de todos ellos. “La buena sociedad holandesa lo castigó retirándole su apoyo, sus comisiones y encargos, y fue allí que comenzó el gradual hundimiento económico de Rembrandt”, asegura hasta hoy Greenaway, arrojándole otro manto de misterio al malogrado genio holandés.

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