Culto
¿Qué tiene de malo la paz, el amor y la comprensión? Cuando Elvis Costello cantó en contra del fascismo emocional

¿Qué tiene de malo la paz, el amor y la comprensión? Cuando Elvis Costello cantó en contra del fascismo emocional

Publicada como bonus track del disco Armed Forces (1979), “(What's so funny 'bout) peace, love, and understanding” es uno de los clásicos del cantautor británico. Una canción que le pidió prestada a su productor Nick Lowe y que desde entonces ha tenido varias versiones, como la que Bill Murray canta en Perdidos en Tokio y otra acústica que Chris Cornell tocó en Chile.

En 1979 el artista nacido como Declan Patrick MacManus, pero conocido como Elvis Costello, publicó lo que hoy, a la distancia, se podría considerar el cierre de su trilogía musical new wave. Es decir, los discos My aim is true, de 1977, en el que Costello aparecía como un joven Buddy Holly británico y rabioso; This year’s model, de 1978, donde maduró tanto estética como musicalmente; y finalmente Armed forces, su disco de protesta bailable de 1979.

Era el fin de los setenta y el comienzo de los ochenta: un momento bisagra para la música. El punk venía en bajada y Costello se beneficiaba y a la vez perjudicaba de eso: por un lado, todavía era cercano a The Clash (con quienes compartió escenario muchas veces), pero a la vez sus guitarras eran más refinadas que las de esa boy band con pinchos y cuero llamada Sex Pistols.

Con solo 24 años, Elvis Costello era un cantautor con una gran banda de apoyo (The Attractions). Alguien que saltaba de la new wave a las melodías beatlescas (al igual que los hombres de “Tomorrow never knows”, Costello venía de Liverpool) y remataba con algo de ska (produjo el debut de The Specials). Y también alguien que en su futuro tendría etapas de jazzero junto con Chet Baker, blusero, cercano de Bob Dylan y Johnny Cash, y hasta crooner (“She” debe ser su segunda canción más conocida; sí, aquella con que de seguro tu madre descubrió con Costello).

Pero claro: hacia 1979 Elvis Costello era todavía un músico del momento. Un poster boy que usaba lentes de carey, se vestía con corbata y usaba un jopo cuidadosamente arreglado con gel. Una de las bromas de entonces era que a los críticos musicales les gustaba Costello porque precisamente se vestía como ellos.

Fue en esa época cuando estrenó Armed forces, disco que tenía como título provisional Fascismo emocional (por esos políticos que exaltaban lo nacionalista y bélico), y que se puede escuchar como una protesta bailable en contra del thatcherismo que comenzaba a tomarse a Inglaterra (y de paso chorreaba hasta Chile).

Armed forces es uno de esos discos que debería resonar más, especialmente en estos tiempos que el fascismo emocional, de izquierda o derecha, ha vuelto (Trump, Putin, Bolsonaro, Maduro, Kast). Y con fuerza.

Son 12 canciones cortas, al grano y que oscilan entre riffs roqueros y melodías pop. Es un álbum que abre con una de las mejores canciones de Costello, “Accidents will happen”, donde el cantautor narra una infidelidad amorosa. Más adelante sigue con otro clásico de sus conciertos: “Oliver’s army”, esta vez un ataque al conservadurismo inglés, ese que estaba recortando el programa social y llamaba (cuando no mandaba) a los jóvenes ingleses a la guerra: “Si no tienes nada que hacer con tu vida”, canta Costello, “hasta te podemos mandar a Johannesburg para que pelees”.

Música de bares y pub

Cinco años antes, en 1974, la banda de rock británica Brinsley Schwarz estrenaba “(What’s so funny ’bout) peace, love, and understanding” en bares y pubs. Brinsley Schwarz era una banda roquera integrada por Nick Lowe, entre otros. Tempranamente Costello había trabajado como roadie de esta banda; y además se declaraba fan de Nick Lowe, a quien hoy se le recuerda como parte de ese movimiento musical llamado Pub rock. Es decir, música y estética proveniente de los pubs y bares ingleses, escoceses e irlandeses. Música que mezclaba el folk celta y las guitarras roqueras pre-Beatles.

Por esos mismos años, mediados de los setenta, el concepto hippie era considerado sospechoso. Y con cierta razón: el sueño de los sesenta había acabado hace rato y algunos hippies se convirtieron en yuppies (Steve Jobs). A otros se les fue la mano con ácido, como esas bandas musicales que en sus inicios eran puro rock & roll, y ahora tocaban canciones larguísimas, mini-operetas, las cuales se alejaban del espíritu rebelde y primitivo del rock sesentero.

Dice Lowe que escribió “(What’s so funny ’bout) peace, love, and understanding” en un momento en que “una masa de hippies abandonaba el culto en masa y redescubría el alcohol, la anfetamina y, supongo, la cocaína. Nació un nuevo cinismo”. Lowe, claro, se veía a sí mismo en esa categoría. Él, al igual que Costello, era producto de los setenta y miraba con recelo a los sesenta. Y por eso tomó el punto de vista de un viejo hippie que a través de la canción dice: “Bueno, todos ustedes piensan que soy un idiota. Ahora están riéndose. Pero todo lo que digo, y no pueden discutir esto, es ¿qué tiene de malo la paz, el amor y la comprensión?”.

Cinco años más tarde Elvis Costello le daría un giro más energético y punk. La hizo más urgente. En parte porque una canción así, que criticaba a los que criticaban a los hippies, con el fascismo de derecha en alza se volvía necesaria: en medio del thatcherismo que llevaba a Inglaterra a la guerra (las Malvinas), ¿qué tiene de malo la paz, el amor y la comprensión?

Existen dos versiones de Armed forces: la británica y la estadounidense. En la primera no viene “(What’s so funny ’bout) peace, love, and understanding”. Y en la segunda sí.

“Le dio a la letra un toque de un himno”, diría Lowe sobre la versión de Costello de su canción. “Transformó algo vagamente sarcástico en algo cercano a un himno pop”.

“Y mientras circuló/a través de tiempos difíciles/ mi espíritu, a veces, se desespera”, canta Costello en “(What’s so funny ’bout) peace, love, and understanding”. Y entonces se pregunta: “Porque, ¿dónde están los fuertes?/¿y quiénes son los de confianza?/ ¿y dónde está la armonía? Oh, esa dulce armonía”.

Karaoke en Tokio

“(What’s so funny ’bout) peace, love, and understanding” se convirtió un hit. Fue la canción que ayudó a que Costello saliera del gueto punk y new wave.

John Lennon, por ejemplo, incluso hizo referencia al famoso estribillo, al menos dos veces, durante las sesiones de entrevistas de Rolling Stone, días antes de su muerte en 1980. Dijo: “Bueno, es que ya no puedo ser punk en Hamburgo y Liverpool. Estoy más viejo. Veo el mundo con otros ojos. Todavía creo en el amor, la paz y la comprensión, y como dijo Elvis Costello, ¿qué tiene de malo la paz, el amor y la comprensión?”.

Hoy es una de esas canciones que casi todo el mundo conoce. Pero que se desconoce el autor. En parte, en Chile eso se debe porque Costello nunca entró al mercado local durante los ochenta (como sí lo hizo The Police). Y ya se sabe: Costello ha intentado venir a Chile en dos veces. Ambas canceladas. Porque no tiene demasiado fans. Porque claro: solo con la llegada de Internet uno pudo sumergirse en su ramificada y diversa carrera.

“(What’s so funny ’bout) peace, love, and understanding”, también, es uno de esos temas ultra-versionables; hay muchos covers dando vuelta por ahí. Aunque ninguno alcanza la lectura de Costello. Aún así, Bill Murray en Perdidos en Tokio hace algo interesante. El comediante canta una versión apropiadamente desafinada, le agrega una necesaria capa paródica a una canción que siempre corre el riesgo de convertirse en un simple himno pacifista.

De igual forma está la versión oscura (oscurísima) de A Perfect Circle, sin duda el menos esperanzadora de todos los covers. Wilco hizo lo suyo hace unos años; Jeff Tweddy le bajó las revoluciones y la convirtió en una balada totalmente serena. Y Chris Cornell, cuando comenzó con sus sets solistas, la escogió como parte de su set acústico, el cual también incluía temas de Bob Marley, U2, Prince y Led Zeppelin. De hecho, Cornell la tocó en Santiago el 2011 y el 2016. Puede que la primera sea de las mejores postales del ex-Soundgarden en Chile; solo, rasgando una guitarra acústica y preguntándole a un público lleno de metaleros y chascones, ¿qué tiene de malo la paz, el amor y la comprensión?

Sobre el autor:

Antonio Díaz Oliva |
Es periodista y escritor. Ha publicado la novela La soga de los muertos, la investigación Piedra Roja: el mito del Woodstock chileno y el volumen de relatos La experiencia formativa. En Twitter es @TheAntonioAdo