Culto
“For no one”: McCartney y una ruptura en clave clásica

“For no one”: McCartney y una ruptura en clave clásica

El final de una relación relatado en imágenes, fue lo que motivó al bajista a escribir la canción durante unas vacaciones. Pero impulsado por la búsqueda musical en que se encontraba The Beatles, decidió añadir un corno francés y un clavicordio para darle un cariz diferente.

Para mediados de la década de los 60′, Paul McCartney comenzaba a ganar mayor confianza en sí mismo. Si bien, sus canciones eran parte del repertorio de The Beatles, hasta el álbum Help! (1965) el dominio de Lennon en la parte creativa era total. Pero fue entonces cuando el bajista apareció con “Yesterday”, la grabó solo con su guitarra acústica y se convirtió en un hit. Desde ese momento, “macca” quiso explorar nuevos sonidos e intenciones compositivas.

En marzo de 1966, el autor de “I follow the sun” se encontraba de vacaciones en Suiza con entonces novia, la actriz Jane Asher. Posiblemente inspirado en alguna antigua pelea, comenzó a escribir una letra cuya narración relataba un quiebre amoroso a partir del uso de imágenes. “Se despierta, se maquilla/Se toma su tiempo y no cree que tenga que darse prisa/Ya no te necesita/Y no ves nada en sus ojos/Ninguna señal de amor tras las lágrimas derramadas por nadie”. Años después reutilizó esa técnica en “Another Day” (1971).

La relación entre Asher y el beatle tuvo momentos difíciles, pues ella era una exitosa artista de teatro y no estaba dispuesta a sacrificar su carrera por ser una esposa que se quedara en la casa a tiempo completo, como lo deseaba el autor de “Hey Jude”. estas tensiones finalmente llevaron a la ruptura en 1968.

Originalmente, esta composición se iba a titular “Why Did It Die?”, pero luego el músico cambió de opinión y la llamó “For no one”. Destaca por una línea de bajo descendente, truco que tiempo después utilizó en la composición de “Blackbird”. Pero el de Liverpool quería ir más allá y solicitó al productor George Martin la inclusión de un instrumento clásico: un corno francés.

Se trata de un instrumento de viento-metal, que tiene una amplia tesitura y una gran variedad de sonidos. La idea de McCartney era incluir un solo, por lo que le tarareó la melodía a Martin, quien la transcribió a una partitura. Luego, apelando a su bagaje en el mundo de la música clásica -había estudiado piano y oboe clásico- contactó al mejor intérprete de corno de Inglaterra: Alan Civil, quien de inmediato aceptó el trabajo.

Sin embargo, de forma deliberada la pieza incluía una nota que estaba fuera del rango normal del instrumento. Pero el productor fue optimista apelando a que los buenos intérpretes podían cruzar los límites. Y no se equivocó. A la primera toma, Civil clavó de forma correcta el complejo arreglo, lo que dejó contentos a todos, excepto a McCartney.

Por el intercomunicador, Paul se atrevió a decirle al músico que lo había hecho bien, pero que podía hacerlo mejor. Tanto él como Martin miraron con sorpresa y le hicieron de ver, de forma enérgica, que la interpretación había sido sobresaliente. El bajista calló y aceptó.

El cariz refinado del tema también incluyó la grabación de un clavicordio, tocado por el mismo autor de “Let it be”. El instrumento fue llevado al estudio de Abbey Road desde la casa de Martin.

El track se grabó el 9, 16 y 17 de mayo de 1966, como parte de las sesiones del álbum Revolver, el que marcó una mayor búsqueda musical de la banda, con el uso de cintas al revés, instrumentos grabados con microfonías diferentes y la inclusión de canciones de cariz psicodelico como “Tomorrow Never Knows”, de Lennon.

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