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El teatro chileno en los tiempos del streaming

El teatro chileno en los tiempos del streaming

Las tablas locales arremeten con fuerza en el contenido online: en dos años, el sitio Teatroamil.tv superó las 30 mil visitas, y el segundo semestre debutará Escenix, un catálogo de obras filmadas en alta resolución.

Eso a lo que algunos llaman nesting, el fenómeno sociológico que hace que las personas salgan cada vez menos de sus casas, cambió sin vuelta el consumo cultural de sus espectadores. Para qué ir al cine si tienen Netflix. Para qué comprar una costosa entrada a un concierto o a un espectáculo de ópera o ballet si ahora pueden verlo desde sus hogares, y pausarlo, retrocederlo y volver a darle play cuando se les antoje. Los más románticos dirán que la experiencia en vivo es irreemplazable. Como en el teatro, que por años se resistió a esta tendencia que otras artes previeron, y que ahora parece estar derribando sus propios cánones.

Sobran ejemplos en el extranjero: desde 2009, la plataforma Digital Theatre ofrece lo mejor del teatro británico, y en EEUU está BroadwayHD, que hace tres años transmite funciones diferidas y en streaming desde Nueva York. Aún más cerca, la argentina Teatrix, de 2015, permite a sus 6 mil usuarios acceder a un catálogo de 70 obras por U$10 al mes (unos $6.600). Hace unos días, además, Netflix anunció que producirá en su plataforma Live el montaje American Son de Broadway. “¿Te complace la jugada de Netflix de filmar producciones teatrales?”, preguntó a sus lectores el sitio web especializado The Stage. El 92% votó que sí.

Chile tuvo segmentos dedicados al teatro en televisión, en canales como ARTV y Film&Arts. Luego aparecieron, entre otros, el ciclo National Theatre Live, del Nescafé de las Artes, que desde el 2014 ofrece transmisiones diferidas y en alta definición desde Londres. “El streaming en artes escénicas se ha desarrollado en paralelo a Netflix y fue en principio una herramienta de los grandes teatros, como el Metropolitan Opera House de Nueva York, para desarrollar audiencias más allá de la sala. Es decir, se propuso diversificar y fidelizar nuevos públicos”, apunta el periodista y gestor Javier Ibacache.

Luz, cámara y teatro

En noviembre de 2017, Fundación Teatro a Mil lanzó Teatroamil.tv, sitio que a la fecha registra 32.383 visitas y cuyos contenidos gratuitos se dividen en obras completas -donde hay siete registros, como Historia de la sangre y Lo crudo, lo cocido y lo podrido-, clases magistrales, entrevistas y documentales.

“Una duda razonable y que preocupa a algunos artistas, es por qué filmaríamos algo que ellos están presentando en vivo. Y la verdad es que yo no creo que compitan ambos formatos, sino que estos registros ayudan a difundir obras que ya no están en cartelera y las dan a conocer en otras partes de Chile y del mundo. Además, se convierten también en una nueva fuente de ingresos para los artistas, por cobro de derechos de autor”, opina la directora de la Fundación Teatro a Mil, Carmen Romero.

El segundo semestre, en tanto, debutará Escenix, plataforma impulsada por la actriz Patricia Rivadeneira; el cineasta Esteban Larraín; la ex directora ejecutiva del GAM, Alejandra Wood; Piedad Rivadeneira y Javier Ibacache. Dramas, comedias, musicales, obras infantiles y hasta stand up comedy serán parte del sitio, que registrará a cuatro cámaras y en resolución 4K obras como Réplica, de Isidora Stevenson y dirigida por Francisco Krebs, y La iguana de Alessandra de Ramón Griffero.

“Las filmaciones se harán en funciones con público, y partiremos con 60 obras, una nueva por semana”, cuenta Rivadeneira. La membresía costará $4.990 y ya hay planes de estrechar alianzas con Teatrix. “Todo esto surgió porque es muy probable que te quedes sin ver una obra o que quede algún registro de calidad disponible para el futuro. Será un catálogo online y, según lo que hemos visto del caso extranjero, estos formatos no merman el público en sala. Los ingleses fueron pioneros en esto y sus salas siguen llenas”, agrega.

El dramaturgo Marco Antonio de la Parra concuerda: “El teatro filmado abre el apetito para la experiencia en vivo. Ese ritual no tiene comparación, y es cosa de ver el mundo del rock; el recital grabado es otra cosa comparada a la potencia del show en vivo”, dice. Francisco Krebs añade que “aun cuando no podemos hablar de ‘teatro’, ya que la filmación y reproducción atentan contra su naturaleza convivial, me parece que acerca las obras a una mayor cantidad de personas que pueden acceder a ellas en cualquier momento y lugar, y genera un archivo digital de los trabajos escénicos para su estudio, difusión y comercialización”.

Griffero compara el fenómeno con la aparición de la televisión: “Se pensó que la gente no saldría más de sus casas. No con 200 canales. Yo veo estas plataformas como una vía de difusión y de registro necesario, de memoria además y de conocimiento para públicos de otras latitudes”. Mientras, el director Alvaro Viguera agrega que lo mismo pasó en su momento también con los libros: “Creían que la lectura en papel sería desplazada por Kindle u otras plataformas, pero hoy el libro sigue siendo una fuerte preferencia”. Y concluye: “Con el teatro pasa lo mismo, y estas iniciativas permitirán conocer potentes propuestas escénicas de grandes creadores, aunque sin duda la experiencia de ir al teatro seguirá siendo única y el público la seguirá valorando”.

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