Culto
La teleserie interminable de Fleetwood Mac

La teleserie interminable de Fleetwood Mac

La reciente incorporación de Stevie Nicks como solista al Rock and Roll Hall of Fame junto con la nueva salida (polémica, qué esperaban) de Lindsey Buckingham han dado inicio a la nueva temporada de la telenovela más apasionante de la música popular. En un negocio en el que la guerra de egos es la norma, Fleetwood Mac sigue estableciendo nuevos estándares.

Dicen que es una pérdida de tiempo buscar el inicio de cualquier conflicto. Donde uno ve el comienzo de las hostilidades, el otro te dirá que sólo es una respuesta a tanta pesadez previa. Y así, eternamente, ya sea que hablemos de países, equipos de fútbol, parejas o colegas de trabajo. Imagínense para quienes tienen la suerte de combinar más de una de esas categorías, como en el caso de Lindsey Buckingham y Stevie Nicks: no sólo amantes, sino que integrantes de uno de los grupos más exitosos de la historia de la música popular. Y luego, ex amantes que han seguido marcando tarjeta (intermitentemente) en tan venerable institución por más de 4 décadas.

“Sabemos exactamente qué hacer para lanzar una daga al otro”, decía en 2015 Nicks a Rolling Stone refiriéndose a la relación con Buckingham. “Y creo que no es diferente ahora de cómo era cuando teníamos 20. Y no creo que será diferente a los 80”. Perfecto. Y, ojo, que aún no mencionamos al resto de los integrantes con sus particulares inmersiones en la triada amoríos, celos y excesos.

Igualmente, Fleetwood Mac ha existido con un equilibrio inédito en los últimos 20 años luego de reunirse para el especial televisivo The Dance en MTV, convocando a la formación más popular de la banda. Entremedio, se fue y regresó en buenos términos la otra compositora, Christine McVie; sacaron un disco llamado Say you will (Reprise, 2003) y, sobre todo, pasearon la leyenda en un mundo, donde incluso las huestes indies han terminado revalorizando su pop elegante, como atestiguó el tributo Just tell me that you want me (con Lee Ranaldo, Will Oldham y MGMT, entre otros).

Pero hablamos de una teleserie, no se olviden. De esas de “maldita lisiada”, “trepadora” y “quién es esta cenicienta de barrio”. En la última temporada, el punto de partida lo dio el homenaje a la banda que realizó la organización MusiCares, última presentación con Buckingham. Algunos días después, Fleetwood Mac anunciaría su despido por impedir un nuevo tour de la banda debido a sus compromisos solistas.

Pero ello era la punta del iceberg, solamente. Con posterioridad, se filtraría la molestia de Nicks por lo que considero un comportamiento poco respetuoso de su ex pareja en aquella ceremonia, riéndose mientras ella daba el discurso y alterando la interpretación de su clásico “Rhiannon”. Por su parte, Buckingham diría que era una broma interna y, frente a las cámaras de CBS en Diciembre pasado, comentó que “Stevie dio un ultimátum: ‘O se va Lindsey o me voy yo’”

Luego continuó: “la verdad, nuestra relación nunca tuvo una clausura, porque eso requiere una distancia. A veces puede ser que ella tenga dificultad para entender que yo buscara mi compañera de vida y tuviera hijos, lo que hice a los 48 años, algo que ella nunca hizo, ya que está más enfocada a su vida profesional”. Corte. Se edita.

Cuna de lobos

La génesis fue amoroso-musical como bien lo requiere un guión de esos exitosos para después de almuerzo. Lindsey Bukingman y Stevie Nicks, estadounidenses ambos, eran pareja, talentosos por derecho propio y luego de un disco en conjunto con poca fortuna en 1973, fueron reclutados por los sobrevivientes de la enésima estampida de integrantes de Fleetwood Mac.

Allí se encontraron con la compositora, teclista y vocalista inglesa Christine Perfect, quien había llegado en 1970 y que, al ser esposa del bajista John Mc Vie, inauguró aquello de que no hay labor mejor hecha que la que se realiza bajo tensiones. Porque los McVie se separaron entre el exitoso Fleetwood Mac (Reprise, 1975) (7 millones de copias) y el obscenamente exitoso Rumours (Warner, 1977) (45 millones de copias), cuando tampoco ya se podían ver las caras Buckingham y Nicks, quien tendría, a su vez, una relación amorosa en la gira de presentación del disco con Mick Fleetwood, baterista e integrante vitalicio.

“Don’t stop”, “Dreams” o “Go your own way” serían el resultado de un disco que se registró durante un año y que “escuchado entero trascendía las miserias de cada uno”, como diría Christine en el documental Classic Albums dedicado a él. Una grabación que no sólo estuvo cruzada por los problemas personales de cada uno, sino que por las adicciones de todos. Mal que mal, en su autobiografía, Fleetwood contaba la idea que tuvieron, en algún momento, de poner en los créditos del disco también al dealer de la banda.

Dos mujeres, un camino

Bien sabido es que el éxito y la importancia de Fleetwood Mac proviene del talento compositivo de Buckingham, Nicks y Perfect-McVie. Y, anteriormente, en orden cronológico inverso: Bob Welch, Danny Kirwan, Jeremy Spencer y Peter Green. Pero, a la vez, quienes se mantuvieron estables en el paso de ser una respetada banda inglesa de blues-rock a un gigante del soft-rock, fueron el bajista John McVie y el todopoderoso baterista, ocasional manager y ligeramente más grande que la vida, Mick Fleetwood.

Quienes, incluso, intentaron cosas extrañas como seguir con el grupo, sin Buckingham y Nicks (y con Christine fuera de las giras) en un tropezón monumental llamado Time (Warner, 1995), que ni siquiera entró en el top 200 de Billboard. Si nos atenemos al registro de marca, la base rítmica es Fleetwood Mac, pero si vamos a los créditos compositivos, vocales y de recuerdo popular, la (muy) inestable unión de las 2 mujeres y el hombre mencionados es la responsable de la leyenda.

Entre ellas, todo perfecto, en una relación de hermana mayor con una menor, según el relato de ambas. Por su parte, Christine y Lindsey han cultivado siempre un vínculo de admiración mutua que derivó, últimamente, en el bien criticado Buckingham McVie (Atlantic, 2017). Pero el problema sería la conexión entre todos, con la chispa constante entre Nicks y Buckingham, una cuenta millonaria que dilapidar y las personalidades de cada uno.

Porque si la conducta errática de Stevie ha sido un disparador histórico de conflictos, no es que Lindsey fuese especialmente el tipo más fácil con el que lidiar en su rol de guitarrista súper talentoso y productor con tendencia al control. Sino que lo diga el bajista John McVie, quien fue menospreciado por él durante años o el sello discográfico que vería con espanto la cuenta final de la grabación del arriesgado Tusk (Warner, 1979), sucesor de Rumours, que ascendió a lo que hoy serían 3,5 millones de dólares.

Volver a empezar

Cómo no querer a esas series que incorporan personajes nuevos en sus temporadas siguientes y que los “justifican” con flashbacks en donde todo el mundo se ve más viejo que en el presente. Luego de ello, diálogos en los que el recién aparecido siempre ha formado parte del círculo de amistades de los protagonistas (obviando que nunca fueron mencionados antes) y aquí no ha pasado nada.

En el caso de nuestra teleserie hablamos de Mike Campbell y Neil Finn, quienes fueron reclutados para la gira 2018-2019, luego de la salida de Lindsey Buckingham. Grandes nombres ambos y con ciertas conexiones para evitar las suspicacias. En el caso del guitarrista Campbell, su rol de mano derecha del tristemente fallecido Tom Petty en The Heartbreakers, lo relaciona con Stevie Nicks, gran amiga de Petty, con quien grabaría el clásico “Stop Draggin’ my heart around”.

Y, bueno, en el caso de Finn, líder de los neozelandeses Crowded House, la conexión es que simplemente el tipo es un talentoso y ya se lo quisiera cualquier banda legendaria en busca de un par de manos y una garganta solidaria. Con ellos e incluyendo “Don’t dream it’s over” y “Free fallin’” a homenaje de los incorporados, la banda salió de gira en Octubre del año pasado; mientras Buckingham editó un recopilatorio de su carrera solista y también se lanzó a la ruta.

Pero como esto es tan interesante arriba como abajo del escenario, terminamos este capítulo con las declaraciones de rigor. Mick Fleetwood dijo a Rolling Stones que la palabra “despedido” era demasiado fuerte y que la decisión más bien era logística para una banda que tenía que seguir funcionando. Buckingham, quien interpuso una demanda en Octubre de la que desistió un par de meses después, se ha declarado triste y sorprendido, pero no se cierra a una nueva reunión. Como para pensar que otra temporada de la teleserie está a la vuelta de la esquina.

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