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El guitarrista Spinetta perfilado por tres de sus músicos

El guitarrista Spinetta perfilado por tres de sus músicos

Guillermo Arrom, Tomas Gubitsch y Lito Epumer tocaron con el Flaco en distintos períodos y relataron a Culto algunos de los secretos sobre sus ensayos, sus arreglos y sus influencias.

Todo comenzó alrededor de los 13 años. Por esos días, el joven Luis Alberto Spinetta comenzó a tocar con una vieja guitarra acústica de cuerdas de tripa que le prestó un vecino. Su padre, un ex cantante de tangos, le enseñó a afinarla. Luego tomó algunas clases con Dionisio Visioná, quien años atrás tocó junto a su progenitor.

A lo largo de su trayectoria, el autor de “Todas las hojas son del viento” participó en diferentes bandas como Almendra y Pescado Rabioso, además de sus trabajos firmados en solitario. En estos proyectos, la guitarra era su instrumento principal. Por ello, tres músicos argentinos que lo acompañaron en algún momento, detallaron a Culto cómo tocaba el “Flaco”.

“Luis se consideraba a sí mismo un ‘guitarrista torpe’”, cuenta Tomás Gubitsch, músico que tocó con Spinetta como integrante de la banda Invisible, en 1976. “Lo decía por su relativa carencia de técnica. Esto no afectaba en nada su expresividad, su ocurrencia melódica, ni la calidad de su sonido. Tampoco le impedía el uso de acordes complejos, frecuentemente encadenados entre sí de manera poco habitual”, explica.

Gubitsch, entonces de 18 años, se sumó al trío que el cantautor armó tras el final de Pescado Rabioso. Participó en la grabación del álbum El jardín de los presentes (1976), en los estudios de C.B.S en Buenos Aires, el que incluye el tema “El anillo del Capitán Beto”, que fue elegido como uno de los 100 mejores de la historia del rock argentino por Rolling Stone.

Desde Francia, donde reside desde el fin de la agrupación en 1977, el músico agrega: “Luis tenía una suerte de talento natural abordando bases rítmicas siempre interesantes y, por momentos, complejas”.

“Yo lo defino como un poeta de la armonía”, sentencia Juan Carlos “Lito” Epumer, guitarrista que participó en el disco Madre en años luz del proyecto de jazz rock, Spinetta Jade, a comienzos de los 80’. “El uso de la armonía creo que fue su característica principal, tenía ideas increíblemente bellas y originales siempre siguiendo su oreja e intuición”, destaca.

A fines de los ochenta, el cantautor trasandino cerró una breve etapa de colaboraciones con Fito Páez y Charly García –ahí nació el tema “Rezo por vos”-, y grabó el largaduración Téster de violencia. En ese momento formó una nueva banda, a la que se integró Guillermo Arrom, quien le acompañó entre 1986 y 1993.

El intérprete destaca el talento del “Flaco” para los solos. “Era muy completo, tanto como para solear, como para acompañarse. A veces no lo consideraban como un guitarrista líder, pero era excelente”, detalla. “Hay un arreglo, del tema ‘Ludmila’ que es como si fuera una pieza de guitarra clásica, como del maestro brasilero Villa-Lobos”, agrega.

Arrom, hoy un reconocido músico de jazz, tuvo su primer encuentro con el autor de “Bajan”, de una forma muy particular. “Tocando en el Festival de La Falda, en el 84’ estábamos con un grupo en que hacíamos fusión de música del altiplano con hindú, y nos empezaron a tirar piedras -de hecho, me abrieron la ceja izquierda de un piedrazo- Entonces salió Spinetta a aplaudirnos y defendernos al escenario. Ahí la gente paró”, relata.

En la sala con el Flaco

¿Cómo era ensayar con el autor de “Muchacha ojos de papel”? Los entrevistados coinciden en que si bien, eran sesiones intensas –habitualmente diarias, en su casa, o en otras salas-, ellos disfrutaban y aprendían mucho de la experiencia.

“Los ensayos eran muy agradables y divertidos, me daba mucha libertad para los arreglos. Siempre me decía que hiciera lo que quisiera y si algo no le gustaba, me lo decía. No era fácil porque yo tenía que evitar hacer lo mismo que él y además estaba el Mono Fontana en teclados”, cuenta Lito Epumer.

Invisible, la banda de Spinetta entre 1973 y 1977. Tomás Gubitsch es el primero de izquierda a derecha.

Dependiendo del proyecto, el compositor de “Seguir viviendo sin tu amor”, entregaba total libertad a sus músicos, o les asignaba ideas de arreglos, tal como lo hacía con Guillermo Arrom. “Tenía dos formas: o yo tocaba exactamente lo que él me pasaba -con los arrastres, y las posiciones-, o me sugería algún tipo de arreglo, pero me dejaba la libertad de hacerlo. Por ejemplo, la melodía de introducción y los interludios de ‘El marcapiel’, son mías”, cuenta.

De cuando en cuando, el ex Almendra decidía alternar la función rítmica y solista con sus guitarristas tal como lo hicieron años después en The Strokes, Nick Valensi y Albert Hammond jr. ”En Jade, yo hacía más los solos, pero en algunos temas cambiábamos de rol. Era muy amable y cálido siempre en sus sugerencias”, recuerda Epumer.

Pero en otros momentos, como la grabación del álbum El jardín de los presentes, Spinetta decidió trabajar los roles de acuerdo a la canción. “Desde el principio decidimos que alternaríamos los roles según los temas. Nuestros estilos ya eran tan distintos que no había redundancia posible, sino más bien búsqueda de complementariedad”, recuerda Tomás Gubitsch.

De todas formas, en las presentaciones en vivo solía haber algo más de espacio para que todos los exponentes de las seis cuerdas se lucieran. “En los shows soleábamos más los dos”, afirma Arrom.

El sonido se fabrica con los dedos

Spinetta en la década de los 80′

El cantautor trasandino creció en una época en que el rock era dominado por los instrumentistas virtuosos como Eric Clapton o Jimi Page. Según Tomás Gubitsch, aunque las referencias estaban, el Flaco privilegiaba el camino propio. “Tanto su intención como la mía, nunca fue parecernos a otros, cuán admirables fueren. Sí, en cambio, hablábamos mucho acerca de todos los grandes guitarristas eléctricos de aquella época, esencialmente de blues y de rock, desde B.B. King hasta John McLaughlin, pasando por Jeff Beck, Hendrix y todos los demás”.

Lito Epumer también menciona al músico de la Mahavishnu Orchestra como uno de los favoritos de Spinetta. “Recuerdo que escuchaba a John McLaughlin y sé que le gustaba Hendrix y Jeff Beck, pero siempre fue muy amplio en sus gustos. Y es obvio que le encantaban Los Beatles”, afirma. Guillermo Arrom también lo confirma. “Él admiraba mucho a McLaughlin”.

Pero más allá de los gustos, el líder de Pescado Rabioso destacó por desarrollar un estilo y un sonido propio a partir de los pocos elementos que disponía, según destaca Gubitsch. ”Él sabía hacer sonar sus guitarras magistralmente, y recordemos que eran épocas “low-tech”, uno o dos pedales de efectos como máximo. El sonido se fabricaba con los dedos”.

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Según los entrevistados, entre los instrumentos que tuvo Spinetta se cuentan: dos Gibson Les Paul -Custom y una 355 Stereo-, una Fender Telecaster modificada con cápsulas humbucker, una Fender Stratocaster, una Yamaha Pacífica, una Steinberger, y algunas guitarras acústicas. En cuanto a amplificadores, usó el clásico Roland Jazz Chorus –el mismo modelo que Gustavo Cerati empleó en el MTV Unplugged de Soda Stereo-, un Lab Series con dos parlantes de 12 pulgadas, un equipo marca Acoustic y en conciertos con mucho público, un Marshall.

Sobre el autor:

Felipe Retamal N. |
Periodista de Culto. En Twitter es @feloretamaln