Culto
El imperio del sol: el sonido de la inocencia en la guerra según John Williams

El imperio del sol: el sonido de la inocencia en la guerra según John Williams

Esta historia de supervivencia es la octava colaboración de Williams y Steven Spielberg en la pantalla grande. El trabajo del compositor logra apoderarse de los sentimientos del espectador.

Para 1986, Steven Spielberg era un director de renombre. En ese entonces, ya había sido parte de éxitos de taquilla como TiburónE.T El extraterrestreEncuentros Cercanos del Tercer Tipo, por lo que el norteamericano deseaba crear películas más serias.

La obsesión de Spielberg por la Segunda Guerra Mundial, lo llevó a realizar su segunda obra dedicada a este hecho crucial en la historia moderna. Escrita por Tom Stoppard, esta producción data de 1987, siendo una de las adaptaciones del libro homónimo de J. G. Ballard.

Si bien la cinta es considerada como una producción “fallida” del artista, la banda sonora creada por Williams es una de las más recordadas dentro de las colaboraciones entre estos dos grandes del séptimo arte.


La banda sonora original de El imperio del sol, fue grabada entre septiembre y octubre de 1987. Son 13 canciones que en total suman 54 minutos, las cuales acompañan a Christian Bale por Shangai durante la ocupación japonesa en la Segunda Guerra Mundial.

La trama central de esta cinta, nos presenta un ambiente dominado por la tristeza y la miseria, en la que Jim, un joven inglés, se ve obligado a madurar prematuramente. La densidad de esta historia contrasta al sonido demasiado alegre, optimista y heroíco creado por el director de orquesta, siendo el propio Williams quien explica sus partituras “desde la perspectiva de un niño sobre el horror de un conflicto armado”.

Para quienes se han acercado a ver esta historia, el protagonista es un amante de los cazas de guerra, aviones que, cuando atacan a sus enemigos, provocan que el muchacho entre en un estado de euforia, olvidando la realidad presente.


De los 13 temas que componen esta obra, hay dos que han resaltado dentro de este filme. El primero es “Suo Gan”, una canción de cuna cuyos registros originales datan de 1794.

La versión, interpretada por el soprano James Rainbird y el Ambrosian Junior Choir, logra conectar con la pérdida de inocencia del personaje de Bale, quien lejos de su familia encuentra en su letra el cálido abrazo de una madre a la distancia. Si bien esta canción suena en distintas partes de la trama, destaca la escena del campamento ante los pilotos kamikaze japoneses.


El otro tema es “Cadillac of the Skies”, en el cual podemos apreciar cómo la orquesta y el coro provocan una atmósfera espiritual bajo la partitura de Williams, siendo esta música utilizada cuando los aviones de combate bombardean el campo de prisioneros. El compositor aprovechó la inocencia para desplegar desde la mirada del niño, la magia de ver esos cazas tan cerca de él.

Es en la segunda mitad de esta composición el trabajo coral es más sobrio, después de que Jim toma conciencia de la situación en la que está, tomando realce estas líneas orquestales de gran altura.


Dentro de la obra, destaca también las influencias militaristas de la música japonesa, encontrándonos con las mezclas de tambores occidentales y taiko japoneses, tambores de tronco, palos de bambú y el omnipresente shakuhachi, que juntos crean ambientes ominosos y opresivos.

El Imperio del Sol es considerada una de las bandas sonoras más importantes de Williams en la década de 1980, siendo reconocida por la forma en que el compositor norteamericano logró representar la mente del personaje principal. Las partituras, puede ser interpretadas como la desesperación ante la adversidad, al ver cómo un inocente joven debe sobrevivir a las atrocidades de una guerra.

Sobre el autor: