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“Canción para mañana” de Los Bunkers: “Queríamos sentar en la misma mesa a Bob Dylan y a Patricio Manns”

“Canción para mañana” de Los Bunkers: “Queríamos sentar en la misma mesa a Bob Dylan y a Patricio Manns”

La canción incluida en el disco La Culpa, fue parte de un diseño sonoro en que se fusionaron elementos de la Nueva Canción Chilena y el rock clásico, que era una fuerte influencia del grupo penquista. Fue compuesta por los hermanos Mauricio y Francisco Durán en una casa en la calle Salvador.

El pasado 1 de febrero, los cantautores Manuel García y Pedro Aznar lanzaron “Canción para mañana”, el primer sencillo de su disco Abrazo de hermanos, en que incluirán material compuesto en conjunto y versiones de otros autores. Precisamente, el tema que dieron a conocer es un cover de Los Bunkers.

La canción original fue parte del disco La Culpa (2003), el tercero de la agrupación penquista. Fue compuesta por los hermanos Francisco y Mauricio Durán. Este último contó en su cuenta de Twitter algunos detalles del proceso; por ejemplo que fue escrita de manera alternada a dos manos, a la manera que, según Ian McDonald,  lo hacían Lennon y McCartney en los primeros tiempos de The Beatles.

Tras crear la base armónica y los arreglos, el conjunto registró un demo en la misma casa donde se creó la canción. Luego, como suele suceder a muchos músicos, al momento de grabar el material, no quedaron contentos con el resultado, por lo que trabajaron sobre la primera grabación, con una nueva toma de voces.

Pero tal vez lo más distintivo del tema, y el álbum, es su diseño sonoro en que se incluyeron guiños a los sonidos de la Nueva Canción Chilena, con el uso de instrumentos como el tiple, el bombo legüero, y las quenas. Se puede oír por ejemplo, en canciones como “Culpable”, “El día felíz” -que incluye un teclado de inspiración psicodélica-, o la versión de “La exiliada del sur”.

Según Durán la idea era “fusionar rock y folk chileno”. Una lectura del siglo XXI de lo que hicieron en su momento agrupaciones como Los Blops, Congreso o Los Jaivas, cuyo trabajo fue parte de un desarrollo cultural marcado por una valorización de la música de raíz, que se vio abortado por la dictadura militar.

En particular, el uso de la guitarra Rickenbacker de doce cuerdas, antes empleada por artistas como The Byrds o los Beatles, mezclada con un tiple, consigue una textura particular.

El disco La Culpa tuvo una portada diseñada por el artista Carlos Cadenas, la que hacía referencias a las carátulas creadas por los hermanos Vicente y Antonio Larrea para artistas como Inti Illimani, Víctor jara y Quilapayún en la década de los sesenta.

La gráfica de los Larrea destacó el uso de colores fuertes, fotografías en alto contraste, tipografías como la Helvética y la incorporación de sujetos como mujeres, indígenas y niños. Se trató de una propuesta de arte que bebió de influencias como el pop art, el muralismo, el hippismo y el trabajo de ilustradores como Ben Shahn.

Sobre el autor:

Felipe Retamal N. |
Periodista de Culto. En Twitter es @feloretamaln