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Under The Pink de Tori Amos: veremos qué tan valiente eres

Under The Pink de Tori Amos: veremos qué tan valiente eres

Hace 25 años, el 31 de enero de 1994, Tori Amos editó Under The Pink, su segundo álbum. Un paso adelante tras el exitoso debut Little Earthquakes, significó para la artista un viaje interior y a la vez una travesía a una hacienda de 150 años de antigüedad en Taos, Nuevo México, donde fue registrado.

Debutando en el puesto número 1 en Reino Unido, el 12 en el Billboard 200 de Estados Unidos y el lugar número 5 en Australia, Under The Pink fue producido por Eric Rosse, pareja de Tori en aquellos días. Tras haber ayudado en la producción de algunos de los temas del debut Little Earthquakes (1992), esta vez él estuvo a cargo en todo el disco y se trató de un proceso mucho más complejo en varios aspectos: “Fue una producción mucho más grande en términos de alcance y por el hecho de que grabamos remotamente, en Nuevo México. Pusimos equipos en una hacienda vieja, en Taos, y grabamos la mayoría del proyecto ahí. Fue más complicado en términos de producción porque también llevamos músicos a tocar allá, era casi como hacer una película independiente, en locación (risas). Fue muy interesante y más colorido, fue más dinámico de hacer en esa forma”, comenta al teléfono para Culto, desde Los Angeles. La decisión de trasladarse a Taos la habían tomado ambos, aproximadamente un año antes de comenzar las grabaciones. Eric había estado antes en aquella región y se había enamorado por completo del lugar. “Sentí que tenía una energía bien cruda, interesante y creativa, y en ese momento Tori tenía la idea de grabar en otra locación que no fuera Los Angeles u otra ciudad grande”, relata.

Eric Rosse.

Pero viajar a otra localidad no fue el único cambio en el método. Under The Pink se convirtió en un disco mucho más aventurado y arriesgado que el debut, no solo en términos de letras y composición, donde las críticas a la religión y al patriarcado eran mucho más fuertes y ácidas –en especial en cortes como “Icicle” o “God”- sino que también en términos de arreglos y el método mismo de grabación. Para la canción “Bells For Her” se utilizó específicamente un piano preparado, con distintos elementos situados entre las cuerdas para generar distorsión. “Buscando diferentes sonidos y formas de expresar música intentábamos varias cosas. Phil Shenale, quien era el arreglador de cuerdas en el proyecto, vino y con él hicimos el trabajo de preparar pianos verticales, desafinándolos, e intentamos poner distintos tipos de papel en las cuerdas para crear distorsión acústica. También los amplificamos y fue interesante hacer cosas así. Estas son cosas que otra gente ya había hecho antes, por supuesto, pero nosotros estábamos probándolo a nuestra manera. Creo que intentamos hacer eso con distintos sonidos y ambientes, distanciarnos sónicamente”.

En esta canción en particular, la artista improvisó absolutamente todo. La inspiración simplemente llegó, y Eric debió registrar lo ocurrido en tiempo real, con lo que tenía a mano. Completamente en trance, Tori cantaba, cargada de emoción: “no puedes detener lo que viene llegando, no puedes detener lo que ya está en camino”. El productor recuerda esos momentos: “’Bells For Her’ fue escrita mientras se grabó, de principio a fin. Eso es una sola toma, y se grabó incluso antes de que tuviéramos instalada la grabadora multipistas, así que se hizo solo en dos pistas y eso fue lo que salió en el disco, no se mezcló nada después. La grabamos así, tal cual. Esa canción en particular fue improvisada en todo aspecto: lo que Tori escribió, cómo lo cantó y cómo se grabó. Eso fue muy interesante. En otras canciones –como “The Waitress” o “Yes, Anastasia”- ella improvisaba un poco en algunas tomas y algunas se terminaron convirtiendo en las definitivas. Pero, muchas de las canciones ya estaban escritas, en términos de lo que recuerdo. Las improvisaba al tocarlas o creaba porciones largas de cada una, de una sola tirada”, señala. Una vez editado el disco, uno de los anuncios promocionales apelaba al misticismo total de la artista, con la leyenda “Algunas personas oyen voces. Pocas las escuchan”. Under The Pink era, en muchos niveles, un viaje interior. He ahí el porqué de su título: debajo del rosa es, evidentemente, arrancarse la piel.

“En ese momento había una cultura entre los músicos, los artistas y productores, de buscar cosas que sonaran diferente, formas de expresar el sonido que pudieran distanciarte de los demás, en vez de hacerte sonar como todos los demás. Lo cual, pienso que es una aproximación bastante distinta a lo que en la mayoría vemos en la música popular de hoy, que es una intención muy fuerte por sonar igual (risas). Pienso que -no todos- pero muchos artistas y productores que intentan competir en el mercado del pop y hacer dinero con eso, se sienten obligados a sonar igual que otra canción de éxito o producción superventas. Es algo totalmente opuesto a lo que quisimos hacer nosotros en Under the Pink”, explica Eric. En canciones como “Space Dog” o “Yes, Anastasia” se sacó provecho de la acústica de la hacienda, en vez de utilizar el reverb digital. “Teníamos la habilidad en esta gran casa de experimentar con cosas. Había una habitación enorme, como un estudio de arte, que usábamos para ambientes grandes, y también piezas pequeñas que usábamos para distintos dinámicos. Fue algo bien entretenido”.

-En muchas ocasiones, Tori ha confesado que las canciones son para ella como organismos vivientes, y que deja a cada una seguir su propio camino. Sobre “Past the Mission”, ella ha dicho haber sentido que la canción necesitaba la voz de Trent Reznor ahí. ¿Qué pensaste de esta decisión y cómo fue la experiencia de ir a grabar a la Mansión Tate, donde Trent se encontraba en ese momento grabando The Downward Spiral con Nine Inch Nails?
-Pensé que era una gran idea. Trent Reznor, en ese entonces, estaba muy activo con su banda y era un músico que luchaba por hacer las cosas de un modo distinto. Así que una colaboración creativa me parecía realmente apropiada. Trent estaba allá trabajando en su propio proyecto y fuimos a la Mansión Tate, donde estaba grabando, para que hiciera su parte. Fue un poco extraño estar en esa propiedad, habiendo escuchado hablar de ella toda mi vida. Ir al lugar donde todas estas cosas habían ocurrido. Pero, en realidad, era una gran casa que se había convertido en un estudio, y el ambiente de trabajo era creativo tal como sería en cualquier lugar donde se trabaja en un proyecto. Creo que nos quedamos una tarde y una noche grabando ahí.

-¿Él estuvo de acuerdo de inmediato con la idea?
-Creo que sí, esto se hizo a través del manager de Tori, así que creo que él estaba interesado y de acuerdo de inmediato.

-Otra decisión arriesgada de parte de Tori fue el borrar de las cintas un arreglo de cuerdas de 50 músicos que se había preparado para una de las canciones.
-Me acuerdo de eso (risas). Hubo un arreglo inicial que no estaba nada de bien, y ella tenía miedo de que la discográfica quisiera usarlo de todas formas, incluso si no era lo adecuado para la canción, y porque ellos habían invertido mucho dinero en eso. Había un plan para hacerlo de nuevo y sabíamos que ese segundo plan probablemente tendría un resultado mucho mejor. Así que se borró. Interesante de notar: nadie en el sello nos pidió nunca escuchar ese arreglo que se borró (risas). Al final fue un proceso innecesario, pero esas situaciones no las podíamos saber en el momento.

-Los dos primeros discos de Tori, Little Earthquakes y Under The Pink, son considerados muy influyentes para toda la explosión de artistas alternativas en el pop y rock de los 90s, incluso años antes de Fiona Apple y Alanis Morissette. ¿Qué piensas del legado de estos trabajos? Ella tuvo desde un principio una aproximación bien feminista a la música, escribiendo canciones contra el patriarcado, la represión de la mujer a través de la religión, o la violencia sexual.
-Creo que estos trabajos sobresalen en cuanto expresan algo de lo que no muchos estaban dispuestos a hablar en la música pop por entonces. Esto creó tensiones con el sello algunas veces. Pero, eventualmente, incluso el sello terminó por reconocer que la fuerza de Tori y de estos proyectos era lo que les hacía diferentes, y esa lucha por crear una expresión honesta, cruda y, a veces brutal, iba a ser la fortaleza del proyecto en todas sus expresiones. Así que creo que el timing, el momento cultural, también fue una parte importante de su éxito. La gente estaba lista para algo distinto y lista para que alguien saliera al frente y expresara las cosas en una forma en que, tal vez, las personas podían sentir algo universal de una forma muy personal. Siempre es cosa de timing el permitir que proyectos como estos vean la luz del día, y creo que muchas cosas estuvieron en el lugar adecuado para que sucedieran. Y, cuando ocurrieron, eso también abrió la puerta para que mucha otra gente también se expresara, gente como la que me nombras: Alanis, Fiona y otros actos, los que luego, a su vez, abrieron la puerta para que muchos más, especialmente mujeres, se expresaran de forma más abierta y honesta, y no se sintieran obligadas a seguir el camino seguro en términos de sus composiciones.

-Tori también quiso usar su propio instrumento, no tomar una guitarra. No quiso caer en ese cliché del rock.
-Eso es correcto, y creo que algo de eso viene dado porque ella era una pianista, fundamentalmente, en su naturaleza. También fue una decisión consciente el utilizarlo de una forma diferente, no necesariamente ‘pianística’.

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