Culto
El lazo familiar que une al Banch y los Power Peralta

El lazo familiar que une al Banch y los Power Peralta

Detrás de HATS OFF!, el montaje que el dúo de bailarines urbanos estrenará en abril junto al Ballet Nacional Chileno, subyacen los orígenes de ambos: Renato y Mónica, sus padres, fueron primeras figuras de la misma compañía.

Doce parejas de bailarines subieron a la temida Quinta Vergara en febrero de 1987, para la obertura del Festival de Viña del Mar. El espectáculo dirigido por el coreógrafo Hugo Urrutia era una verdadera masterclass de danza contemporánea, pero la prensa parecía más atraída por dos de sus intérpretes: Renato Peralta (1958) y Mónica Valenzuela (1962). “Su trabajo es silencioso, constante y riguroso. Tienen hijos gemelos. Son una hermosa pareja, muy jóvenes y sencillos, tenaces, inquietos y primeras figuras del Ballet Nacional Chileno. Se podrían llamar ‘padres estrellas’”, publicó el diario La Época.

Estaban en la cima de sus carreras. Pares y críticos los aplaudían por igual, pero el matrimonio, actualmente divorciado y retirado de los escenarios, no era solo conocido al interior del Banch y entre los técnicos del Teatro Universidad de Chile por su rigor o algunos de sus roles en piezas como Carmina Burana y La mesa verde. Después de cada función, y cuando partían aún electrizados a camarines, a cambiarse de vestuario y desmaquillarse, sus pequeños hijos Gabriel y Raúl (1982) se escabullían sobre ese mismo escenario, a imitar sus pasos.

“Nosotros crecimos en ese teatro viendo bailar a nuestros padres”, recuerda Raúl en una de las cinco academias que hoy poseen los Power Peralta, el dúo de bailarines urbanos más famoso del país. Su hermano Gabriel es quien completa la frase: “Tenían 7 u 8 funciones, de viernes a domingo, y los citaban a las 3 de la tarde. Así que, imagínate, veíamos clases, ensayos y a todos corriendo y preparándose. Nosotros jugábamos mientras con los tramoyistas, y luego veíamos las funciones desde distintos rincones del teatro para no aburrirnos”.

Pero el hecho de haber crecido siempre rodeado de bailarines y en medio de toda esa intensa rutina, no les aseguró un futuro en la danza: “Nuestros padres siempre quisieron que siguiéramos un camino más convencional”, dice Gabriel. “Y nunca nos alentaron a tomar clases, porque ellos habían vivido en carne propia lo difícil que era la danza, una carrera corta y con pocas posibilidades en Chile y probablemente en el mundo”.

Antes de acompañar en escena a Jennifer López y Marc Anthony, en 2012; de ser los primeros bailarines chilenos fichados por el Cirque du Soleil, para formar parte del espectáculo Michael Jackson: One (2013), y de aceptar el mismo desafío de sus padres y abrir el Festival de Viña del Mar en 2017, Gabriel y Raúl siguieron otros rumbos. Uno estudió diseño industrial y el otro publicidad.

“Pasamos por la universidad solo por cumplir. Y fue fácil. Más difícil fue convertirnos en bailarines ya de grandes. La primera clase que tomamos fue a los 24 años, en Nueva York, y ya éramos bailarines pero nos faltaba aprender mucho”, cuenta Raúl. “Pudimos haber hecho el camino mucho más corto y haber sido bailarines del Banch, formarnos ahí, pero tomamos otra ruta. Después nos dimos cuenta de que para nosotros no era solo una gran compañía y nunca nos perdemos sus estrenos. El Banch es también parte de nuestra historia”.

Sacarse el sombrero

Han dictado clases en Asia, Rusia y EEUU, país donde vivieron por cuatro años. Nuevamente radicados en Chile y con exceso de trabajo por delante, los Peralta acaban de embarcarse en un nuevo desafío que además los conectará con sus recuerdos. El 27 de abril pisarán por primera vez el escenario del Teatro Universidad de Chile con un espectáculo propio: llevará por título HATS OFF!, lo están creando junto al coreógrafo francés Mathieu Guilhaumon, director del Banch, y estarán acompañados por más de 20 intérpretes del mismo elenco.

“Mathieu conoce esta conexión nuestra con el Banch, pero nunca vio a nuestros padres bailar ahí. Mi mamá se retiró por una lesión a los 38 años -hoy dirige sus academias- y mi papá hace más de 15 que da clases de técnica clásica allí”, cuenta Raúl. Aún en plena creación, el montaje mezclará ambos estilos: el del Banch y de sus padres, además, con algo de jazz y tap; y también el propio, más urbano y pop, con Michael Jackson y Madonna como principales referentes. Todo eso, dicen, envuelto en una atmósfera similar a la de la comedia musical de los 40 y 50, que de niños veían en cintas de VHS, estelarizadas por figuras como Fred Astaire, Sammy Davis Jr. y Ginger Rogers.

“Esta fusión va a ser única e interesante, y queremos saber cómo se ven juntas ambas disciplinas”, comenta Gabriel. “La idea es unir también a los públicos”, agrega su hermano: “Hay muchos esperando ver cómo los Power Peralta se van a desenvolver sobre ese escenario y junto a ese elenco de bailarines. Y lo mismo para el Banch, pero a la inversa. Eso es lo mágico y llamativo, no mostrar solo que no hay prejuicios entre ambos estilos sino el cruce que se puede dar ahí”.

Habrá también distintos personajes, como en una gran familia, revela Gabriel: “Una familia rara, eso sí, artística y donde cada uno va a jugar un rol y una personalidad muy definida. Piensa que por el hecho de ser gemelos, mi hermano y yo siempre hemos sido vistos como un par de bichos raros, y además los dos bailamos. Y juntos. Todo eso también va a estar en el espectáculo”, concluye.

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