Culto
El último beso de John Lennon y Yoko Ono: historia de una fotografía

El último beso de John Lennon y Yoko Ono: historia de una fotografía

Originalmente la fotógrafa Annie Leibovitz quería retratar a la pareja desnuda, pero la japonesa no aceptó. Así, casi de improviso, nació la imagen tomada solo pocas horas antes del asesinato del ex Beatles.

Una pareja acurrucada en la cama. Ese era el concepto que la fotógrafa Annie Leibovitz imaginaba para la sesión que debía capturar a John Lennon y Yoko Ono, en su departamento en el edificio Dakota. Por ello les planteó la posibilidad de retratarlos desnudos, algo que no era ajeno a la pareja, ya que en la portada de su primera experiencia musical –Two Virgins, 1968- se habían fotografiado sin ropa.

Inicialmente, Leibovitz iba a mostrar solo a Lennon, pues iba a ser la imagen principal de la revista a raíz de una entrevista que concedió -junto a Yoko Ono- a propósito del lanzamiento de su álbum Double Fantasy. Pero el ex Beatles se negó a aparecer sin su esposa. Por ello, la profesional debió pensar una alternativa. “Yo había visto la tapa del disco, que era una imagen de ellos besándose, y pensé ‘¡Oh, mi Dios!’. Esto era durante los años 80, el romance estaba un poco muerto. Y ese beso me conmovió“, cuenta en la sesión de Master Class que ella ofrece online.

Sin embargo, otra vez hubo una negativa, esta vez de Yoko: se negó a desvestirse. “La blusa, puede ser. Pero los pantalones, no”, le dijo la japonesa. Frustrada, la fotógrafa le dijo a la artista nipona que se quedara vestida. John, en cambio, se desvistió. De inmediato se notó que el contraste entre ambos, podía funcionar. “Haz capturado exactamente cómo es nuestra relación”, le dijo la pareja.

“De repente, esa fotografía tiene una historia. Uno la mira y piensa que ese es su último beso o que se están despidiendo. Se pueden imaginar todo tipo de cosas al respecto. Pienso que es asombroso cuando una fotografía presenta tantos niveles”, comentó Leibovitz

La imagen fue tomada con la luz la tarde y Leibovitz acordó regresar al cabo de unas horas para mostrar a la pareja algunas diapositivas con los resultados de la sesión.

Pero John nunca pudo verlas. Era el ocho de diciembre de 1980 y hacia las 11 de la noche fue baleado por Mark David Chapman. La fotógrafa, al enterarse, corrió hasta el St. Luke’s-Roosevelt Hospital, donde le habían llevado. Tomó instantáneas de la gente que se agolpaba tras escuchar la noticia. Días después, pudo exhibir a Ono las fotografías. Quedó satisfecha. La portada finalmente se pudo ver en la edición especial que el magazine sacó el 22 de enero de 1981.

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