Culto
Pedro Lemebel y Silvio Rodríguez: historia de una confusión

Pedro Lemebel y Silvio Rodríguez: historia de una confusión

En 1984, el fallecido escritor chileno fue al concierto que el cubano realizó en Buenos Aires para celebrar el fin de la dictadura argentina. Fue en ese contexto que el cronista le presentó la interpretación personal de una de sus canciones más conocidas, la cual no fue del gusto del cantante.

Esta historia, perteneciente al compilado de crónicas titulado Zanjón de la aguada (2003, Seix Barral), nos traslada a la Argentina post dictadura, tiempo en que este personaje viajó para disfrutar un concierto de cantantes latinoamericanos, la mayoría de ellos prohibidos en tierras chilenas.

“Por la ventanilla del Pullman, pasaban los nombres de Mercedes Sosa, León Giecco, Chico Buarque…y pronto, por primera vez en la República Argentina, directamente desde Cuba, Pablo Milanés y Silvio Rodríguez, anunciados a todo gas por la prensa bonaerense”, registra el libro de 2003.

El autor de Tengo miedo torero, estaba alucinado con la idea de poder ver al cubano que “corría en casetes piratas, de mano en mano por las peñas clandestinas en el Santiago nazi de los setenta”.

Lemebel sostenía la idea de que la famosa canción “Unicornio” hablaba sobre la homosexualidad, con una letra que evoca a “todos los chicos celestes que se le habían escapado a su garra marica”. ¿Quién será el unicornio de Silvio?, se preguntó alguna vez Lemebel, mientras viajaba rumbo al espectáculo.

La entrevista

“¿Y será muy difícil llegar hasta él?, porque aquí es la súper estrella” escribió el literato, quien convencido de su interpretación, decidió averiguar junto a su compañera de viaje en qué hotel se hospedaría el cubano, todo esto con el fin de conseguir una entrevista. “Acuérdate que somos chilenos, y Silvio ha sido tan solidario con nosotros, no puede negarse, sería una contradicción ideológica del cantor guerrillero. ¿No crees tú?” le dijo a su acompañante. Era la excusa para conocer la opinión de quien escribió esta letra tan significativa para él.

Fue así como logró ingresar al hall del hotel donde se hospedaba, lugar en el que junto a otros periodistas esperaban al trovador. El escritor no perdió su oportunidad para resolver su inquietud sobre la criatura mitológica. “‘Silvio’, le dije con mi voz afectada que llamo la atención de los presentes. ‘Mi amigo y yo somos chilenos que admiramos tu poesía, y en Chile nosotros los homosexuales hemos hecho nuestra la canción del Unicornio Azul, pensando que se refiere a un amor perdido e imposible. (Pausa para arreglarme el pelo). También quiero aprovechar la ocasión para preguntarte qué piensas tú sobre la homosexualidad y la revolución ¿Me podrías contestar estas preguntas por favor? Muchas gracias'”, registra Zanjón de la aguada.

Una interminable incertidumbre

El escenario  fue descrito como “una ráfaga de viento frío que congeló la escena”. Según Lemebel, el cantante se puso “azul como el unicornio”, quien tajante respondió perdiendo esa serenidad que lo caracteriza. “Lamento mucho que tú y tu amigo piensen eso. Pero más lamento esta confusión de temas porque la historia de esa canción corresponde a un padre que perdió a su hijo en la guerrilla nicaragüense. Además, a ustedes les debe quedar claro que sobre el tema de la homosexualidad hemos sido muy precisos. Con la revolución todo, sin la revolución nada”, enfatizó el hombre de “Ojalá”.

Sus palabras dejaron mudo al escritor, ya que el propio creador de esa melodía le arrebató su “unicornio”. Pese a la fría opinión del cantante, éste insistió nuevamente con la canción “Te molesta mi amor”, siendo lo último que alcanzó a decir, ya que Silvio optó “por la indiferencia” y no tomarlos más en cuenta.

Tras el impasse, Pedro y su compañera fueron al recital, lugar en que el cantante irrumpió los sones con esta “malinterpretada” canción, publicada en 1982 en el álbum homónimo. Pasaron cerca de dos décadas para hacer pública esta historia en El Clarín de Argentina en noviembre de 2002, la cual discute -según el dueño de la anécdota- “la mirada rabiosa” y la “aparatosa militancia” del músico.

Silvio, al enterarse de que aludían a su imagen, respondió sin esconder su enojo: “Se trata de una invención absurda de un escritor chileno que yo no conocía (ya sé que es famoso), con una escritura muy influída estilísticamente por el Antes que anochezca de Reinaldo Arenas, sobre todo en cuanto a sus ataques a la revolución. Lamentablemente lo que en un inicio parecía una reivindicación gay, adquiere visos de artilugio contrarrevolucionario”, afirmó el cantautor, dejando inconcluso el misterio que involucra a una de las voces más potentes de la literatura chilena.

Sobre el autor: