Culto
El fuego de Blackstar

El fuego de Blackstar

La música, el diseño y los videos de un testamento de riqueza inagotable. Hablan tres colaboradores de Bowie y su estética: el saxofonista Donny McCaslin, el diseñador Jonathan Barnbrook y el realizador audiovisual Johan Renck.

Editado pocos días antes de su fallecimiento, Blackstar pasó a ser una pieza enigmática, colmada de claves para diseccionar ad infinitum. Cuando el disco se gestó, David Bowie recurrió a la banda del saxofonista Donny McCaslin, a sugerencia de Maria Schneider, con quién había trabajado en el single “Sue (In a season of crime)”. “Cuando estaban trabajando en su apartamento, ella le dijo que quería mostrarle un disco. Y le puso uno de mis álbumes, Casting for gravity. Le sugirió que hiciera un proyecto conmigo y ese fue el comienzo”, recuerda Donny, al teléfono con Culto. “Esto fue más o menos un año y medio antes de que se lanzara Blackstar, como en el verano del 2014, antes de que yo editara Fast Future. De hecho, ellos asistieron a nuestra última presentación antes de grabarlo”.

Lo que se escucha en Blackstar estaba claro desde un principio en la mente de Bowie. A diferencia de su método en muchos de los discos de su carrera, donde las composiciones cobraban vida en el estudio, él había registrado previamente unos demos bastante completos con el material. “En los demos, en algunos casos, las canciones ya tenían la forma completa en su lugar. Así que, en algunos casos, era solamente cosa de aprenderse las canciones de los demos e interpretarlas en el estudio, tocándolas juntos. De mi parte, pasé mucho tiempo pensando en las líneas de bronces y orquestación para las canciones y en mi imaginación examinaba esas posibilidades, invertí harto tiempo desde ese ángulo. Pero la forma global ya estaba, David tenía las programaciones, líneas de bajos, todo, así que partimos de ahí, tal vez ajustamos un par de cosas en estudio, pero partimos de ese contenido. Los demos tenían mucho contenido, voces, guitarras, sintetizadores en algunos casos, había mucha información que absorber y para sentir el espíritu de las canciones, y nos aprendimos la música bien rápido, en el estudio era cosa de interpretación e interacción, sentirse libre, tocar en vivo y eso es lo que se escucha en el disco, un espíritu de interacción –con Dave incluido”.

-¿Cómo comenzaron a tomar forma las canciones a partir de eso?

-En términos de las canciones, lo que está en Blackstar es mayormente lo que está en los demos de David, somos sólo nosotros haciéndolos realidad. Hay excepciones, por supuesto. Está la introducción de “Lazarus”, por ejemplo, y el coda. Cuando comenzamos a grabar la canción —primero estábamos improvisando y ensayando un poco— de pronto David nos hace detenernos y nos pregunta si podíamos desarrollar una sección un poco más. Y así fue que terminamos haciendo la introducción de “Lazarus”. Aprendimos la música cuando estábamos ahí, así que ensayé una vez con la banda y luego fuimos al estudio. Yo ya me había visto con David en Manhattan y con Mark Guiliana —porque él había tocado en la colaboración con María—, pero la primera vez que estuvimos en el estudio fue la primera vez que Tim Lefebre y Jason Lindner lo conocieron en persona.

Para McCaslin, hay un puente entre su disco Beyond now y Blackstar, editados ambos con un par de meses de distancia a comienzos de 2016. En él se incluyen dos covers de Bowie: “Warszawa” y “A small plot of land”. “Terminamos de grabar Blackstar en primavera del año anterior a su lanzamiento, un par de meses después de eso comencé a escribir la música de Beyond now. Ciertamente estuve influenciado por la experiencia de estar sumergido en la música de David, y mucho se puede sentir de la influencia de sus canciones en algunos momentos, cuando estaba escribiendo. Hay otras influencias también, pero ciertamente el espíritu es que esta música tuvo mucho impacto en mí al componer. No grabamos hasta después que Blackstar había salido, no entramos al estudio hasta abril de ese año. Así que mucho había ocurrido ya —David, por supuesto, había fallecido— yo había hecho un cover de él, y decidimos ampliarlo a dos canciones. Yo había comenzado a tocar ‘Warszawa’ poco después que falleció, como un tributo y honrarlo en el escenario. Fue algo catártico, poder tocar esa canción y por eso quise incluirla en el álbum, significó mucho para mí. Fue un período muy intenso: la salida de Blackstar, la muerte de David, grabar Beyond now, yo estaba de gira un montón con ese disco. Así que el año y medio siguiente estuve procesando todo aquello, y tuve la oportunidad de procesar cosas, procesar la experiencia y pensar en las lecciones que aprendí y comencé a escuchar algo diferente en mi propia forma de hacer música. Comencé a escuchar eso, a seguirlo y fue algo inesperado para mí. Yo había, la mayor parte de mi carrera, estado haciendo música instrumental. Pero comencé a escuchar vocales en un rol más predominante. Al procesar la experiencia de trabajar con David, ahí estaba esta idea de tomar todos los riesgos y de hacer realidad tu visión artística sin ningún compromiso y el espíritu y humanidad del proceso que él mostró para nosotros. El disco Blow, que salió hace un par de meses, ese es un disco vocal, con las canciones en primer lugar, y eso para mí es un gran paso, y sus orígenes se remontan a Blackstar, y a cosas anteriores también”.

-Tu nuevo disco, Blow, es la progresión directa de todo eso.

-Cuando estaba creando la música de Blow sentí que estaba en un viaje y era una noche oscura, y no tenía nadie que me dijera a dónde ir. No estaba seguro cuál sería mi rol como saxofonista, y luego empecé a darme cuenta de que los vocales tomarían un rol predominante y fue como haber estado como al bordo de un precipicio y a punto de caer y me acordé de algo que David me dijo: si estás incómodo como artista, a veces significa que estás en rumbo a algo realmente bueno. Si haces lo mismo todo el rato y estás cómodo, esa es una señal de alerta. Así que yo estaba incómodo, no sabía cómo terminaría este proceso, en qué se convertiría Blow, pero tuve esa reflexión sobre su consejo. Si te sientes incómodo es una señal de que estás creciendo y ese fue el caso para mí. Beyond now más que nada refleja a la banda y cómo el proceso de Blackstar cambió la interacción entre nosotros, y amo eso, pero Blow se siente como un realmente gran paso en una dirección que no hubiera imaginado hace 10 años atrás, la inspiración de su ejemplo es algo que me llevó a esto.

-¿Qué crees que es lo que compartías con David, en términos creativos?

-En general, lo que tenía en común don David es que creo que en tengo una estética abierta y estoy feliz de adoptar cualquier música que me parezca honesta y auténtica y creo que él era ese tipo de persona, era capaz de mirar a los géneros musicales desde su propia perspectiva, él no era un músico de jazz, pero lo apreciaba profundamente. No era un músico de soul, pero tenía una perspectiva muy interesante al respecto, y eso es algo que compartíamos. Yo he estado abierto a lo que me parece honesto e interesante, él estaba en el momento, cuando estábamos en el estudio, él era muy abierto y estaba pendiente de lo que ocurría ahí –yo funciono así también- estar preparado a sentir la música y crear algo junto con la gente, con un sentimiento de comunidad, de hacer algo juntos.

Blackstar, el testamento definitivo para una carrera colmada de referencias al misticismo, la filosofía y el ocultismo, no podía estar completo sin los dos videos que acompañan a los singles “Blackstar” y “Lazarus”, realizados por el sueco Johan Renck. Al teléfono con Culto, recuerda la génesis de ambos conceptos: “En ambos videos, las ideas fueron mías, David era alguien que en una forma relevante y apropiada, discutía cuales serían las ideas y cómo serían significativas para él, tomando en cuenta que él estaba enfermo en aquel entonces, y que la enfermedad estaba situada, pensando que estaba por ello más comprometido que en otros videos del pasado, tal vez. Me mandaba dibujos de cosas que eran interesantes para él, como un dibujo de él mismo usando vendas sobre sus ojos, con botones encima, eso es directamente suyo. Cuando comencé hablando de una mujer que iba a estar en el video, él quería que tuviera una cola, esa es su idea, cosas así, específicas. Aunque el concepto global era mío, yo le mostraba imágenes para ver su respuesta y qué es lo que a él le gustaba, él no quería manejarlo, le gustaba la idea original. Él me mostró la canción en su oficina en Nueva York —porque estábamos trabajando juntos antes, él hizo la música para un show de TV que yo estaba dirigiendo— y luego de esos 10 minutos, yo tenía un par de ideas, y comenzamos a hablar”.

-Quería preguntarte por la ropa que utiliza en el video de “Lazarus”, al salir del armario está con el mismo traje de las sesiones de fotos hechas para Station to Station.

-Eso es completamente suyo, fue su sugerencia. Cuando estábamos haciendo Blackstar, él me dijo que quería hacer otro video después. Le pregunté, qué canción, y me dijo “Lazarus”. Él estaba enfermo, pero en mi mente, por lo que sabía, él estaba mejorando, esa era la impresión que yo tenía, nunca mostró señales de ella. Le dije, como un reflejo de esos días en tratamiento y tomando en cuenta el título de la canción: puede que sea literal, pero podríamos tener a Lazarus acostado en la cama, como referencia a la biblia, y todo eso. Y me dijo, sí, me encanta, hagámoslo. Y luego él quería mucho usar ese traje de Station to station para esa suerte de performance cuando está sentado escribiendo en el escritorio y, para mí, es uno de los pocos artistas que puede llegar a hacer referencias a sí mismo, por todo lo que ha creado en décadas. Yo estaba abierto a cualquier cosa que él quisiera hacer que fuera autoreferente, porque tiene un entendimiento más profundo de su significado, más que lo que yo podría entender.

-Y el cráneo que aparece sobre el escritorio en aquella escena, ¿es el mismo cráneo de Blackstar?

-Sí, es el mismo, ese es un buen detalle. Ese cráneo está conmigo ahora, lo tengo en mi casa.

Del mismo modo, el arte del disco, a cargo del diseñador Jonathan Barnbrook —con quien Bowie había trabajado anteriormente en Heathen, Reality y The next day—, jugaba con algunos de los símbolos definitivos de su carrera: las estrellas y el espacio exterior, esta vez en forma de una estrella negra, un agujero negro o una singularidad gravitacional de la cual nada escapa, ni siquiera la luz, solo emite radiación. Y es que, Major Tom, el astronauta que se encontraba a la deriva en “Space Oddity”, posteriormente —y autobiográficamente— convertido en un drogadicto en “Ashes to ashes”, es, en definitiva, un viajero también en el tiempo. “Para The next day la música miraba atrás hacia los días en Berlín, entonces usamos la portada de Heroes, el disco que fue grabado ahí. Al tapar el rostro estábamos representando su falta de visibilidad en la sociedad contemporánea. Para Blackstar, su imagen se removió completamente para significar una ausencia o una distancia, la cual era muy presente en el sentimiento de su música”, comenta a Culto Barnbrook.

“Los conceptos del arte provenían de discusiones entre nosotros, no me gusta revelar mucho, ya que él siempre me decía que no había que contarlo todo. Es más importante siempre el significado que la gente arma que el de tu idea original. Lo más importante en este caso es la participación de los fans, desde un comienzo todo estuvo pensado para que pudiera funcionar en todo tipo de formato, ya sea el vinilo o incluso compartir el material por Twitter, por eso se inventó un símbolo simple y directo como ★”.

En el caso de los videos realizados por Renck, la ambigüedad y el misterio fueron también importantes. El misticismo y el ocultismo eran puntos en común entre él y David, como referentes. “Él era alguien muy muy metido en la literatura, la filosofía, un lector ávido, sabía de todo, y a mí me encantaba todo esto de Crowley y el Amanecer Dorado, la historia de todas esas cosas, y en Blackstar hay un aspecto de eso, pero nunca fue algo intencional, ni una suerte de apropiación. Para mí ese video guarda más relación con el empoderamiento femenino. Para mí es sobre un cambio cultural, un tiempo y un espacio donde las mujeres invocan a la oscuridad para deshacerse de fuerzas malignas, no es algo literal, o algo directamente vinculado al ocultismo. Cuando trabajas con ideas, puedes hablar de referencias para sincronizarte. Él obviamente había jugado con ese mundo en el pasado, de todas formas”.

-¿Qué tan desafiante fue saber que estos iban a ser probablemente sus últimos videos?

-Para ser honesto, no lo fue, porque nunca pensé que iba a morir. Soy un optimista, siempre soy optimista (risas). Él estaba en New York y yo en Suecia, me llamó por Skype y me dijo que tenía que hablar conmigo de algo. Me dijo, estoy muy enfermo y está la posibilidad de que me muera. Fue muy extraño obviamente, pensé, ¿por qué me está contando esto a mí?, y me dijo: “Le he dicho a muy poca gente, y quiero que lo sepas porque estamos trabajando en este video juntos y quiero que sepas que puede que no esté disponible todo el tiempo por los tratamientos, quiero que sepas que mi condición es esta”. Y luego, dijo, “y francamente vamos a grabar en un par de meses y no estoy seguro si voy a estar acá cuando eso pase”. Por supuesto, eso fue un shock pero, con el tiempo, eso desapareció de mi mente, y aunque las ideas de los videos se pueden interpretar de forma morbosa o relacionadas con su muerte real, eran más, en su concepción, sobre lidiar con la muerte en general, no la suya propia. Porque la mortalidad llegó al proceso, era algo de lo que hablábamos, de arte, historia, y la muerte, la mortalidad y cómo pasamos por esta vida, qué pasa después. Se volvió algo filosófico en vez de algo así. Y luego fue un shock gigante cuando me llamaron la noche del 10 de enero para decirme que había muerto, ¡yo nunca lo hubiera imaginado! Recuerdo que le mandé un mensaje de texto para saludarlo por su cumpleaños, y él nunca me respondió. Eso lo encontré raro. Y luego, dos días después, se había ido. Fue un shock gigante, nunca pensé que iba a pasar.

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