Culto
El funky David Bowie

El funky David Bowie

Carlos Alomar y George Murray, sobrevivientes del trío D. A. M., la base rítmica de los discos más experimentales editados por Bowie durante los años 70, revisitan la velocidad de la vida.

Cuando Carlos Alomar tenía 22 años, conoció a John Lennon. Junto a él y David Bowie, compuso “Fame”, “la canción más funky jamás hecha. Tanto así, que el mismo James Brown la copió. Imagínate, el Padrino del Soul honrando al Delgado Duque Blanco”, recuerda el guitarrista.

Fue visitando juntos los clubes de salsa, el Teatro Apollo, el Palladium, y viendo a los Latin All Stars, que Alomar y Bowie comenzaron a intercambiar ideas, simplemente conversando de música. “Yo le dije, mira, si tú quieres hablar más, por qué no vienes a mi casa, mi esposa te hace una buena comida con habichuelas, ¡porque tú necesitas comida, hermano!, ven a mi casa. Yo estaba viviendo en Queens, y de repente suena un toque a la puerta —¿Quién es?— Es David Bowie. Y empezamos a hablar, yo preguntándole a él qué es un Ziggy Stardust (risas) y él preguntándome a mí cómo es tocar con James Brown. Durante ese tiempo, nos juntábamos y salimos como músicos, como amigos”.

David Bowie había intentado infructuosamente convencer dos veces antes a Alomar de trabajar con él, cuando llegó el momento de grabar Young americans. David, con escasos recursos debido al aprieto financiero en que le tenía su manager Tony Defries, no estaba en condiciones de pagarle a Alomar la suma necesaria para contar con sus servicios. Sin embargo, en el momento en que la banda The Sound Of Philadelphia se negó a acompañarlo, no tuvo más opción que preguntarle nuevamente a Alomar. “Ellos no querían darle apoyo a este chico de Inglaterra, y yo le dije a él, hermano, ¿por qué tú necesitas a la gente de Filadelfia, si yo tengo a los míos que están aquí? Y así llegaron mi esposa Robin Clark, mi amigo Luther Vandross, Emir Kassan y todos los chicos con quienes yo había estado trabajando. Con ese apoyo entró David Bowie a los Estados Unidos, estableciéndose como el funkero (risas)”.

Fue en el disco siguiente, Station to station, que el trío D.A.M. (Davis/Alomar/Murray) hizo su estreno. Una base rítmica fundamental, que llegó a convertirse en la banda de apoyo estable más duradera en toda la carrera de Bowie, estableciendo los cimientos de sus álbumes más experimentales de los años 70: Low, Heroes, Lodger, y la apertura de los 80: Scary monsters.

“Yo había estado trabajando antes con Dennis Davis, el baterista, y él fue el que me presentó a George. Cuando yo conocí a George, ¡lo que sucedió fue que en ese conjunto inmediatamente éramos como hermanos, como primos! Teníamos una cosa, donde no teníamos que hablar, solo una mirada o una sonrisa. Para la gente que lo vio, ese era el funky David Bowie que se había metido con esta banda. La música que el trío le estaba dando era un sentimiento, un ritmo donde poder bailar o moverse”.

George Murray, el bajista del trío —retirado de la música desde comienzos de los años 80— rememora aquellos días: “Yo conocía a Dennis (Davis) antes, después conocí a Carlos y a ambos los conocí antes de comenzar a trabajar con David en 1975, cuando él estaba preparándose para grabar Station To Station y decidió que quería otro bajista, ahí fue que Dennis me recomendó y yo llegué”.

La química entre Davis, Alomar y Murray era ciertamente única. “Ese sonido afiatado del trío D.A.M. venía de haber tocado juntos antes de trabajar con David. Nos conocíamos musicalmente antes de ser la banda para su música, sus composiciones y su visión particular. Teníamos un sonido juntos cuando empezamos. Eso, creo yo, fue para nuestra ventaja. No nos conocimos como músicos que iban solo a trabajar como parte de una banda para David, nos conocíamos de mucho antes. Sabíamos de nuestras vidas personales, conocíamos a nuestras familias, vivíamos en Nueva York todos, o cerca de ahí, y habíamos tocado otra música juntos antes de David”.

Al momento de establecer las canciones en el estudio, el soporte de Alomar como traductor de la visión de Bowie ante el resto de los músicos era central. “Aunque las canciones estaban en la mente de David, se trataba de ideas y fragmentos. Él no llegaba con demos, quería que la banda hiciera realidad su sueño. A veces él cantaba una línea vocal, tocaba algo en la guitarra o en el piano. Luego nos juntábamos con el trío D.A.M. y trabajábamos las ideas”, explica. La influencia del sonido mecánico de Kraftwerk se transfiguró a un ente orgánico. “Con el trío D.A.M. teníamos este concepto: íbamos a ser una máquina, pero una máquina funky. En Station to Station, si escuchas la intro, damos vuelta el ritmo. Hay un drone al comienzo que es en 4/4, luego pasamos a 2/4 y volvemos a 4/4. Después hacemos medio tiempo y volvemos a partir. Luego de que nuestra sección rítmica estaba lista, llegaba la guitarra principal, los teclados, pianos, etc. Ellos ponían lo suyo después, lo cual me permitía trabajar en los arreglos con David sin otros instrumentos adicionales”.

La llamada Trilogía de Berlín —donde solamente el disco Heroes está grabado por completo en los Estudios Hansa— tuvo su primer antecedente en The Idiot, el disco de Iggy Pop producido por Bowie en 1977 (el primero de 4 discos que grabaría aquel año), donde el trío D.A.M. también participó. “La experiencia de grabar The Idiot con Iggy fue totalmente increíble. El trío realmente se desató en ese disco, y a David e Iggy les encantó. Además, estábamos tocando música llena de soul, funky y bien punk”.

Sin embargo, para Alomar, a un nivel personal, los discos registrados exclusivamente junto a Brian Eno adquieren una significación especial: “Me encanta la época de la trilogía, ese período me influyó de forma bien intensa, ya que me sacó de mi zona de confort y me introdujo a la música electrónica. Eso me ha llevado a ser fundador y director del Centro de Investigación en Síntesis del Sonido, en el Instituto Steven de Tecnología. No hay que olvidar que el trío también cambiaba, como cambió para hacer la música experimental que armamos con Brian Eno”.

Murray reflexiona sobre el legado de aquellos álbumes, esenciales para el surgimiento del New Wave y el Post Punk. “Me siento halagado y honrado de que tanta gente piense eso, porque solamente consideramos que estábamos cómodos haciendo esa música con David, y nos pudimos adaptar a lo que él quería. La relación entre David y Brian Eno en esos discos que eligieron hacer, en la trilogía, es que David tuvo la oportunidad de hacer mucha de su música experimental y toda la música fue compuesta a raíz de la conexión entre ambos, ellos se comunicaban a un nivel diferente del que lo hacíamos Dennis, Carlos y yo. Pero, si le sacas esa salvajismo, eso avant-garde, y solo dejas las pistas de ritmos, aún seguimos siendo el trío D.A.M. Con la guitarra rítmica, el bajo y la batería vas a tener el mismo sonido, el mismo sentimiento, sin importar la estructura de acordes de la canción o la melodía, la mezcla, los efectos o las letras. Sacas todo eso y estamos nosotros tres haciendo lo mismo que hacíamos cuando tocábamos en Nueva York (risas)”.

Alomar destaca un detalle importante sobre las giras Isolar e Isolar II, documentadas en el doble Stage, Nassau Coliseum 76 y Welcome to the Blackout. “Durante el tiempo que estábamos en tour, tuvimos la oportunidad de ser una parte importante del desarrollo de esa época de la música y de la música de David en particular. En ese tiempo de rock and roll, en los Estados Unidos, la idea de un trío de rockeros que no eran blancos —yo puertorriqueño y dos afroamericanos— tocando junto a David Bowie era una cosa un poco diferente”.

“Si miras hacia atrás a la forma en que David presentaba ese concepto en vivo en 1976, para el tour cuando su personaje era el Delgado Duque Blanco y la forma en que iluminaba el escenario en luz blanca, con el escenario negro y nosotros gente de color, era algo único en ese nivel. Dennis, Carlos y yo, antes de tocar, solíamos salir y mezclarnos con la gente mientras entraban al show, o estaban afuera en el pasillo o en el estacionamiento. Y a la gente le decíamos que éramos su banda, ¡y no nos creían! (risas)”, añade Murray al respecto. Para él, simplemente, Bowie nunca dejó de impresionar a la gente. “En cada uno de los discos de David antes de Young americans y desde Station to station hasta Scary monsters —eso con nosotros—, o luego en Let’s dance y en todo lo que hizo, con las diferentes bandas que formó, lo que logró fue sorprender a muchas personas, y también a las mismas personas de formas diferentes cada vez. Soy afortunado de haber tenido la oportunidad de esa relación profesional y personal con Dennis y Carlos, y de haber vivido en ese tiempo y espacio que nos permitió trabajar a los tres junto a David, en ese período desde septiembre de 1976 hasta nuestro último álbum juntos, Scary monsters. Recuerdo que la primera canción que grabé con Bowie fue ‘Golden years’, en septiembre de 1976, y una de las últimas fue ‘Ashes to ashes’. Esas dos son mis favoritas totales, como canciones y por cómo suena la sección rítmica”.

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