Culto
La acusación de plagio que opacó “My sweet Lord” de George Harrison

La acusación de plagio que opacó “My sweet Lord” de George Harrison

El disco publicado a fines de 1970, alcanzó las primeras posiciones de los ránkings musicales. Sin embargo, cinco años después, el fantasma de una canción de los 60 acabó con la fiesta del ex fab four.

En abril de 1970, el mundo de la música sufrió un duro golpe: se hizo pública la decisión de The Beatles de separarse. La noticia se difundió a partir de la publicación del álbum solista de Paul McCartney, el cual contenía un monólogo del inglés refiriéndose al quiebre: “No sé si la ruptura es temporal o definitiva”.

Ese año, los cuatro músicos lanzaron obras solistas: Mientras John Lennon publicó John Lennon/Plastic Ono Band en diciembre, Ringo Starr sacó a la luz Beaucoups of Blues en septiembre y George Harrison lanzó All things must pass, el tercero de su discografía.

Harrison ascendió rápidamente a las altas posiciones de los ránkings en Reino Unido y Norteamérica. Mientras en su país fue el álbum más vendido, en Estados Unidos estuvo siete semanas seguidas liderando el Billboard Top 200.

“My sweet lord” fue la más llamativa con su suave rasgueo de guitarra y las distorsiones inspirada en su viaje a la India y las alabanzas al Dios Krishna mezclado con “Aleluyas”.

La primera versión del sencillo fue publicada en septiembre de 1970, en el disco Encouraging Words de Billy Preston, amigo del beatle en Apple Records. Juntos trabajaron en esta canción de gospel moderno basada en “Oh happy day” de Edwin Hawkins Singers que Harrison quería concretar.

Tras escuchar el resultado final de “My sweet Lord” al estilo de Billy Preston, el británico decidió grabar su propia versión, más cercana al pop. Fue esa la que llegó a los primeros lugares y sonaba en diversas radios con el nombre de Harrison diferenciándose del cuarteto de Liverpool.

Sin embargo, en 1976 el hombre de “Isn’t it a pity” fue acusado de plagio.

Ronnie Mack, músico autor de “He’s so fine”, famosa canción del grupo femenino The Chiffons, aseguró que la melodía era la misma.

El cantautor fue a juicio en 1976 y, si bien se defendió dando el nombre de la canción que lo inspiró desde un principio (“Oh Happy Day”), fue considerado culpable por el juez, quien dictaminó que George Harrison cometió “plagio inconsciente”.

Tras pagar cinco millones de dólares, el de Liverpool recuperó la propiedad de este tema considerado muy similar a “He’s so fine” de 1962.

En una entrevista, Harrison se refiere a la demanda y dice que puede verla de dos maneras: positiva o negativamente.

“El juez conversó con mi abogado y le dijo que le gustaban las dos canciones (“My sweet Lord” y “He’s so fine”) a lo que mi abogado respondió ‘Pero usted dijo que son la misma’, así que el juez se corrigió y dijo: ‘Quiero decir que me gusta la canción con las dos letras’. Prefiero verlo positivamente”, dijo George Harrison.

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