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La gran ola de Kanagawa: el proceso de creación de un ícono

La gran ola de Kanagawa: el proceso de creación de un ícono

La obra más célebre de Hokusai, y una de las más reconocidas en el mundo del arte, tuvo su antecedente en una serie de estampas previas que el artista realizó con el tema del mar. Conoce sus historias en Culto.

La gran ola de Kanagawa es tal vez una de las obras más conocidas de Katsushika Hokusai (1760-1849. Esta estampa que representa el violento oleaje en movimiento y fue parte de la serie Fugaku sanjūrokkei (Treinta y seis vistas del Monte Fuji), no fue la primera ocasión en que el artista trabajó el tema; lo hizo varias veces anteriores, en un proceso en que se puede observar la evolución en su forma de dibujar el mar.

El primer antecedente es la pieza Primavera en Enoshima (1797), en la que no solo se ve el mar sino también algunas figuras, las que destacan por el detalle y el fino trazo con que fueron elaboradas. Esta fue una de las primeras obras que el autor creó bajo el nombre de Hokusai, pues antes lo hacía con el pseudónimo Shunro.

Pocos años más tarde, en 1803 el artista creó la estampa Vista de Honmoku frente a Kanagawa, en la que se observa una ola de gran tamaño y un barco batallando con ella. Los colores son más bien apagados y las líneas sugieren el fuerte movimiento del oleaje.

Dos años después, Hokusai creó la pieza Barco de carga rápida luchando contra las olas, donde repite el tema anterior.  En esta ocasión el barco tiene más protagonismo y la cresta de la ola se hace más simple pero a la vez más expresiva. Además, reorganiza los elementos de la composición, y el oleaje se mueve desde la izquierda de la escena. También hay un mayor contaste entre los tonos oscuros y claros logrando un mayor dramatismo.

Finalmente entre 1830 y 1833, el japonés creó su obra más célebre. Se trata de una impresión de 25 x 27 cms, en la que se observa el una ola a punto de reventar, y tres barcos (conocidos como oshiokuri-bune) que son menos protagonistas que en las piezas anteriores. Con el monte Fuji de fondo, logra dar un efecto tridimensional a la obra, lo que causó impresión en la época. Posteriormente se hicieron bastantes copias las que comenzaron a ser muy populares entre coleccionistas occidentales.

Hoy existen ejemplares de la estampa en varios museos del mundo: el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, el Museo Británico, la Biblioteca Nacional de Francia, entre otros.  En abril de 2018, una de las ilustraciones fue subastada por US$540.500 por la Casa Christie’s.

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