Culto
Daniela Vega: “Las películas no detienen guerras… al final son solo películas”

Daniela Vega: “Las películas no detienen guerras… al final son solo películas”

La actriz de Una Mujer Fantástica cierra su exitoso año con una abultada agenda para el 2019: series, una obra de teatro y una película en Italia le esperan tras el Oscar.

Mientras Facebook e Instagram hacen sus recuentos previo al cierre de año, Daniela Vega (29) saca sus propias cuentas en privado. Había que bajar las revoluciones luego de que varias de esas imágenes suyas dieran la vuelta al mundo en 2018: junto al director Sebastián Lelio y Meryl Streep en el almuerzo previo a la ceremonia de los premios de la Academia de Hollywood, en febrero pasado; cruzando la alfombra roja del Teatro Dolby de Los Angeles junto a los hermanos Pablo y Juan de Dios Larraín, y siendo ovacionada esa misma noche, cuando Una mujer fantástica ganó el primer Oscar extranjero para Chile. Todo eso sin contar el revuelo que vino después: portadas y entrevistas, comentarios de todo tipo y que hasta su nombre apareciera entre los 100 personajes más influyentes del año según la revista Time.

“Ha sido un año intenso, fantástico. Fue una oportunidad hermosa la que se me dio, y creo que gané la satisfacción de pertenecer a un equipo como el de Fábula, de trabajar con uno de los grandes cineastas del mundo, como Sebastián Lelio, y también experiencia. Pero te diría que sobre todo gané el cariño de la gente y su respeto. Yo viví mi tránsito hace 15 años y siempre he estado orgullosa de ser trans, pero ese era otro Chile. Pinochet aún estaba vivo, salir a la calle era peligrosísimo y no nos daban trabajo. El escenario de hoy es otro”, comenta en una de las oficinas de la productora de los hermanos Larraín, en Ñuñoa. Reacia a las entrevistas, la actriz aclara: “Mi trabajo es actuar y cantar, y doy pocas porque ya no quiero volver a justificarme ni a explicarle nada a nadie con respecto a mí”.

Si tras su primera película, La visita (2014), tuvo que viajar a lo menos cinco veces al año, durante la promoción de Una mujer fantástica hizo del aeropuerto su segundo hogar. “Son viajes todas las semanas, recién estamos terminando el 2018 y ya tengo programado hasta el 2020. Es una locura entretenida, y me siento muy comprometida a contársela a la chiquillada”, dice, en alusión a sus más de 300 mil seguidores en redes sociales.

¿Cómo ve el impacto que tuvo Una mujer fantástica más allá de las salas de cine y los premios?

-Siendo muy consciente, tuvo una repercusión que hizo que se resolvieran un sinfín de temas que estaban pendientes en Chile, sin olvidar que hubo muchísimas personas involucradas no solo en la Ley de Identidad de Género -promulgada a fines de noviembre- o la causa trans, sino también la feminista, la mapuche, la que aboga por el aborto libre. Cuando gané el premio Caleuche este año, yo dije tres palabras que considero importantes para refundar este país y ampliar el pensamiento: rebeldía, resistencia y amor. Ampliar esos límites permiten desmoronar estructuras que han permanecido: estoy hablando también del desfalco en Carabineros, del caso Catrillanca, del Ministerio del Interior y la política en general, que en lugar de tender diálogos se ha transformado en una guerra de egos. Las conquistas son siempre colectivas, y de pronto alguien tiene que poner la bandera en el lugar deshabitado.

¿Ese alguien fue usted?

-No podría decir jamás que me convertí en el símbolo de algo ni que me considere ícono o ejemplo de nada. Creo ser de lo menos ejemplar del mundo. Yo solo sigo mi camino, y volviendo a lo anterior, creo también que lo que hicieron Gonzalo Maza y Sebastián Lelio fue inspirarse en cosas que vieron o que conversamos para crear la historia de Una mujer fantástica. Pero es una película, y las películas no detienen guerras… son solo películas. Si alguna logra infiltrarse en la materia social me parece fantástico, pero nuestro trabajo es emocionar al público. Y el mío como artista es hacerle preguntas al espectador. Para mí el arte es una ecuación, y los espectadores deben despejar la equis.

Pausa y clases de italiano

Pasará el Año Nuevo en Chile, pero hasta hace unos días, cuenta, estuvo en el poblado de Turbaco, cerca de Cartagena de Indias, Colombia. “Al interior de ese pueblo hay un lugar donde mujeres desplazadas por la guerrilla y el narcotráfico construyeron sus casas y todo con sus propias manos. Son ellas las que mandan”, comenta la actriz. El registro, conducido por ella, es la primera parte de la serie de documentales Peace Peace Now Now dirigida por Jaime Villarreal, del sitio web Pousta, uno de los proyectos que además la tienen como productora. Verán la luz en 2019.

Guardando las proporciones, el próximo será un año igual de agitado y cargado de desafíos. Ya grabó para Netflix la serie Tales of the City, basada en las novelas de Armistead Maupin y donde interpretará a Ysela, una chica trans de raíces argentinas que ha vivido toda su vida en Fresno, California, EEUU. Está leyendo además el guion de La jauría, la serie producida por Fábula que será dirigida por la argentina Lucía Puenzo (XXY). Allí encarnará a Elisa Murillo, jefa de la Brigada de Homicidios a la que le toca enfrentar un caso de desaparición. También subirá al escenario del GAM en octubre, en Las mujeres de Brecht, una revisión musical del autor alemán.

De paso por Santiago, retomó también las clases de italiano: en abril próximo viajará a Milán durante dos meses para la preproducción de un nuevo filme para el que acaba de ser fichada. De momento el guion lleva por título Futura, y lo escribió y dirigirá el cineasta italiano Lamberto Sanfelice (1975), cuya ópera prima, Cloro (2015), fue nominada al Gran Premio del Jurado en Sundance y al Oso de Cristal en la Berlinale de ese mismo año. Será el debut de la actriz chilena en el cine europeo, y su segunda película tras Una mujer fantástica, luego de filmar en Chile Un domingo de julio en Santiago, de los hermanos Gopal y Visnú Ibarra.

“Conocí a Lamberto Sanfelice a través del cine. El vio Una mujer fantástica y me mandó el guion en italiano. Lo mandé a traducir, lo leí y me encantó. Es una historia completamente distinta, y no puedo darte muchos detalles, pero interpretaré a una chilena que vive en Milán y que está viviendo su tránsito involucrada en el narcotráfico, mientras su hijo aún vive en Chile”, cuenta.

¿Cómo proyecta su carrera luego de tanta exposición?

-Estoy tomándome las cosas con calma, aunque ya internacionalicé mi carrera. No solamente por las películas, sino porque he animado mucho también y eso no se sabe en Chile. He estado presentando premios en los Fénix y Platino, y es algo que disfruto, la conexión con el público, poder ser yo misma y reírme a carcajadas. Me siento una artista muy de esta época, y me encanta estar con las personas. Siempre he tenido el apoyo incondicional de mi familia, pero el cariño que recibo de la gente lo valoro muchísimo. Hoy siento que ese apoyo es más transversal: me siguen desde el ABC1 al C3, y me encanta saborear ese gusto a ceviche mixto.

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