Culto
Decir sin hablar: la comunicación visual de los Andes

Decir sin hablar: la comunicación visual de los Andes

El Museo Precolombino muestra cómo se transmitía la cultura entre los pueblos del norte en la época incaica.

No eran solo obras de arte o dibujos decorativos. Así como los habitantes de la Cueva de Altamira utilizaron el arte rupestre para transmitir mensajes relacionados con la religión, los ritos de fertilidad y la caza, los pueblos precolombinos del norte de Chile también usaron la imágenes para comunicarse con sociedades vecinas con las que no compartieron necesariamente el mismo idioma.

Una investigación Fondecyt iniciada hace una década por un grupo de expertos locales, liderada por el antropólogo José Luis Martínez, revela ahora la compleja trama de símbolos e imágenes en común que compartieron los pueblos andinos de Chile, Bolivia, Perú y Argentina en la exposición La fiesta de las imágenes en los Andes, que estará abierta hasta el 26 de mayo en el Museo de Arte Precolombino. La muestra, presentada por BHP/Minera Escondida, reúne más de 100 objetos, de hasta tres mil años de antigüedad, y entre ellos destacan las tablas de Sarhua de madera pintadas de origen colonial, quipus inkaicos, múltiples vasos quero, extraordinarios tejidos y artefactos de contabilidad de piedra. Las piezas se exhiben junto a videos, animaciones y una instalación multimedia interactiva que ayudan a explicar cómo funcionó este sistema de comunicación no verbal.

Imagen y cosmovisión

Sin necesidad de la escritura, los pueblos andinos de hace miles de años lograron comunicar sus ideas, cosmologías e historia a través no sólo de objetos, sino también de música y bailes. Según la investigadora y una de las curadoras de la exposición, Carla Díaz, esto se debió al carácter nómade esos pueblos. “Las sociedades andinas siempre han sido móviles, tiene que ver cómo ocupaban las tierras, hay algunas sociedades que se formaron en la costa, otras en el altiplano, en la sierra, o en la selva. Entonces si yo vivo en la costa y no me muevo, me quedo sin varios de los productos que cada nicho genera. Todo comienza por un tema comercial pero luego se genera una cultura común, la que es reforzada y estandarizada con el avance del Imperio Inca. Es impresionante cómo un chasqui podía transmitir un mensaje desde Quito en Ecuador hasta el Cuzco en Perú, en sólo ocho días. Hoy nos demoramos seis en bus, no es la gran diferencia”, dice la curadora.

En la muestra se exhibe, por ejemplo, una serie de vasos-quero, finamente pintados con diferentes símbolos: están las escenas con historias de batallas, bailes o ceremonias; otros con figuras que representarían divinidades y algunos muestran diseños repetidos para representar genealogías de gobernantes. El uso que se le daba a los vaso-quero también envolvían una cosmovisión distinta.

“En el brindis hay todo un sistema de comunicación humana y no humana. Los pueblos de los Andes creían que las personas no solo vivían en el homo sapiens, sino también eran personas los animales y las plantas. Entonces cuando ellos derraman agua al suelo usando un vaso quero, lo que hacen es brindar con la tierra, con una entidad que tiene temperamento y con el que hago un pacto social”, explica Díaz.


La fiesta de las imágenes

Hasta el 26 de mayo en el Museo de Arte Precolombino, ubicado en calle Bandera 361.

De martes a domingo de 10 a 18 horas.
Entrada $1000, extranjeros $ 6.000.

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