Culto
Ringo Starr en el White Album: historias de una inquieta participación

Ringo Starr en el White Album: historias de una inquieta participación

Se fue y regresó de la banda, compuso un tema y cantó en otro. La intervención del baterista en el disco estuvo lejos de solo quedarse tras la nave y acompañar la música.

La participación del baterista de The Beatles, Ringo Starr, en las sesiones del White Album estuvo lejos de solo sentarse tras su kit Ludwig y acompañar la música.

En primer lugar, Ringo se transformó en el primer beatle que dejó el grupo (más tarde serían George Harrison y John Lennon los que tomarían la misma decisión). Resulta que para mediados de 1968, a mitad de las sesiones, el hombre de los tambores sentía que no aportaba a la música que creaba la banda.

“Me marché por dos razones: pensé que no tocaba bien, y que los otros tres se sentían felices y unidos y yo no encajaba en el grupo… dije ‘me voy de vacaciones’ y me llevé a mis hijos a Cerdeña”, cuenta Ringo en el libro The Beatles Anthology.

Sin embargo, el baterista fue convencido de echar pie atrás y volver, por la insistencia de sus compañeros. Cuando volvió al estudio, este había sido adornado con flores por George Harrison, gesto que agradeció mucho.

“Volví a sentirme bien conmigo mismo. Habíamos sufrido una pequeña crisis y todo se había arreglado. Entonces despegó en serio el Álbum Blanco. Dejamos el estudio y nos instalamos en una pequeña habitación para no tener que separarnos y todo volvió a funcionar entre el grupo”, dice Ringo en esas páginas.

En su ausencia, la batería fue tocada por Paul McCartney, quien posee una gran habilidad para el instrumento. Como se indica en la biografía del bajista escrita por Philip Norman, su performance puede escucharse en las canciones “Back in the USSR” y “Dear Prudence”. Posteriormente, volvió a hacerlo en el single “The ballad of John and Yoko”, y en varios de sus discos solistas.

“Creo que Ringo siempre estuvo obsesionado con que no era un buen batería porque nunca ejecutaba un solo. Detestaba a esos tipos que pretenden lucirse y se ponen a tocar un solo interminable mientras los otros van a tomarse una taza de té o algo por el estilo”, asegura Macca en el libro.

Pero este no fue el único hecho protagonizado por el baterista. La segunda canción que el cuarteto trabajó para el White Album fue precisamente compuesta por él: hablamos de “Don’t pass me by”, la primera de las dos que aportó para The Beatles (la otra es “Octopus’s garden”, registrada para el Abbey Road y compuesta en el citado viaje a Cerdeña).

“Escribí ‘Don´t pass me by’ en casa. Solo toco tres acordes en la guitarra y tres en el piano cuando de golpe se me ocurrió la melodía y unas palabras que trabajé hasta obtener la letra. Me encontraba solo en casa cuando se me ocurrió”, cuenta su autor en The Beatles Anthology.

En su autobiografía, el ingeniero de grabación Geoff Emerick relata: “Lo único que se nos ocurría era que, entre bambalinas, los otros debían ser conscientes de que Ringo estaba ya bastante harto, e intentaban mantenerlo contento. Parecía el único motivo posible para que dedicaran tiempo y energía a una canción de Ringo tan al principio, de otro modo hubiéramos hecho algo más sustancial”.

Aun así, en el tema no participaron todos. Bob Spitz, en su libro The Beatles, the Biography, cuenta que “mientras los Beatles grababan ‘Don’t pass me by’ y ‘Blackbird’, John y Yoko se mantuvieron alejados, en el estudio 2, experimentando con más loops para Revolution 9”.

Pero la participación de Ringo tuvo otro capítulo, pues cantó el tema que cierra el LP, “Good night”, una composición de John Lennon.

“Canté Good night, la canción de John. Acabo de oírla por primera vez en muchos años y no está nada de mal, aunque creo que se me nota que estoy nervioso. Fue divertido”, explica Ringo en Anthology.

A juicio de Geoff Emerick, el tema debió cantarlo su autor. “John había grabado una maqueta para que Ringo la ensayara en casa, y aquella noche la escuchamos un par de veces. Es una lástima que esta cinta en concreto se haya perdido, y que nadie vaya a escuchar nunca el modo maravilloso en que John cantaba esta tierna canción. En comparación, no creo que Ringo hiciera justicia al tema. Aun así, fue una de las mejores voces que grabó. Durante los ensayos, John y Yoko se quedaron en la sala de control mientras los otros tres Beatles permanecían en el estudio con George Martin, que tocaba el piano mientras Paul y George Harrison ayudaban al batería en el fraseo y afinación”.

La maqueta -cantada por John- fue parte de las que grabaron en la casa de George Harrison, en Esher, antes de iniciar las sesiones de grabación.

La voz del batero no solo se escucha en las mencionadas canciones. También puede ser distinguida al final de la explosiva “Helter Skelter” con el grito “¡I got blisters on my fingers!” (¡tengo ampollas en mis dedos!), sin duda, a causa de la intensidad con que ejecutó el track. Compuesta por Paul McCartney, es un rock intenso y crudo donde Ringo sencillamente se desbocó aforrando con fuerza su instrumento.

Además, Ringo demostró ser un gran baterista de composiciones. Así como fue capaz de tocar locamente en “Helter Skelter” o en “Everybody’s got something to hide except me and my monkey”, también sacó un ritmo cansino ad hoc para “I’m so tired”.

En definitiva, el White Album marcó una etapa de crecimiento para el hombre tras la batería en The Beatles.

Sobre el autor:

Pablo Retamal N. |
Periodista de La Tercera. En Twitter es @pabloretamaln