Culto
Pity Álvarez: es un vicio el rocanrol

Pity Álvarez: es un vicio el rocanrol

El más Pomelo de los rockeros argentinos se droga con lo que tiene a mano, devora comida descompuesta, arrastra un pene inerte y descargó cuatro balazos en la cara de un tipo. La vida de Cristian "Pity" Álvarez da para serie y Netflix quiere hacer una.

El primer tiro fue a corta distancia apuntando la cabeza.

Cristian Díaz, de 36 años, se desplomó.

“Inmediatamente después (…) efectuó otros tres disparos más dirigidos hacia la misma zona de su cuerpo”, describe el fallo de la justicia bonaerense sobre la manera en que Cristian “Pity” Álvarez acabó con la vida del “Gringo”, la madrugada del 12 de julio de 2018, a las 01:30 horas, frente a la puerta de acceso de la torre 12B del barrio Samoré en Villa Lugano, un conjunto habitacional levantado hace medio siglo en Buenos Aires.

Cristian Díaz tomaba Fernet con Coca Cola con un amigo sentado en una banca cuando divisó a 50 metros a “Pity” que salía con su novia del edificio. Se identificó con el apodo e iniciaron un diálogo derivado en una violenta discusión que el amigo de Díaz intentó apaciguar. Cuando el “Gringo” hizo el ademán de darle un cabezazo al ex líder de Viejas Locas e Intoxicados, “Pity” sacó el arma.

“Lo maté porque era él o yo. Y creo que cualquier animal haría lo mismo”, dijo “Pity” a los medios cuando se entregó. No fue fácil que lo hiciera. Estuvo prófugo un día hasta que su chica y el padre de ella lo convencieron. En el auto del escape, un Volkswagen Polo, la policía encontró 16 mil 400 dólares, pasaporte, jeringuillas y varios papelillos de pasta base.

“Es consciente de lo que pasó, pero lo lamenta muchísimo porque no estaba en sus cabales cuando todo sucedió”, dijo Juanse la semana pasada al programa Perros de la Calle de radio Metro de Buenos Aires. El cantante de Ratones Paranoicos lo visita en el Complejo Penitenciario Federal Número 1 de Ezeiza. Son amigos que comparten y practican la misma pasión: el rock rollinga, ese dudoso destilado musical argentino que imita a The Rolling Stones. Viejas Locas fue uno de los símbolos de esa movida que ya lleva 30 años en el vecino país.

La justicia sospecha que “Pity”, a pesar de su historial público de drogadicción y escándalos que recuerdan los disparates de Pomelo, el extraordinario rockero pelotudo que encarna Diego Capusotto, no estaba tan puesto cuando mató a Díaz. Certero con el arma, todos los tiros impactaron entre la nariz y el mentón.

Aunque “Pity” dio a entender legítima defensa con eso de “era él o yo”, Cristian Díaz, de 36 años, estaba completamente desarmado.

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Cristina Congiú, la mamá de “Pity”, ha dicho a la prensa que teme por su hijo. El músico de 46 años ha repetido que el encierro no es para él y acusa hostigamiento de otros reclusos. Su abogado Claudio Calabressi ha declarado que le exigen cigarrillos y la tarjeta de teléfono. “Y si no accede a esos pedidos, no sabemos qué pasa, el medio se vuelve muy adverso, casi irrespirable. Cristian está con los brazos caídos, no quiere salir de la celda”, declaró a Infobae.

Cristina dice que ese cerco permanente sobre su hijo lo sentía también en el barrio Samoré donde solían exigirle dinero y drogas como peaje y que entre los intimidantes estaba Cristian Díaz.

Según la madre las condiciones del sector donde está recluido “Pity” son insalubres. En una de las visitas el músico se quejó de molestias en un oído. Cuando lo examinaron la razón del dolor era nada menos que una cucaracha viva.

“Vive como una regresión”, reflexiona Cristina sobre el ostracismo de Álvarez. No pretende disculpar lo que hizo pero desliza atenuantes por su dependencia narcótica. Además de la marihuana que consume desde los 14 años y que le llevó a componer uno de los grandes éxitos de Viejas Locas, “Legalícenla”, donde además “Pity” alecciona —”vos tenés conciencia de saber, que está bien y que está mal, la policía debe llevarte si robás o asesinás”—, el músico es adicto al tabaco (fumaba hasta tres cajetillas diarias dañando irreparablemente su voz), cocaína, codeína, LSD y alcohol. Cierra la lista su droga predilecta: la pasta base.

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La especialidad de Shitty Games es lanzar rápidamente videojuegos sobre noticias de gran repercusión. El asesinato cometido por el rockero se convirtió en “Wonder Pity” basado en el clásico “Wonder boy” de los 80. En la partida virtual Álvarez asesina a un hombre a tiros y arranca en una bicicleta mientras recoge drogas y el paisaje se deforma. “Pity” despierta además el interés de Netflix que habría llegado a un acuerdo con la madre para convertir su vida en una serie.

Posibles escenas de alto impacto no faltan para retratar un espiral de decadencia donde el asesinato parece una consecuencia lógica en la vida de “Pity”, una mezcla de fatalidad y crímenes de los que hasta ahora había zafado. El asesinato de Díaz no es el primer incidente con armas. En 2010 fue acusado de balear a un mánager en un apart hotel en Palermo y de robo. Hace un par de años encerró por seis horas a dos mujeres, una de ellas una ex pareja y agente de prensa, que fueron a cobrarle dineros de un show. No solo las retuvo sino que las golpeó y grabó el ataque. Varias veces dio noticia por accidentes en motocicleta y otros más pedestres como caerse drogado y quebrarse una pierna.

Otros incidentes de “Pity”:

-En 2015 escupe fuego en un show y se suspende.

-En 2009 médicos informan de daños irreparables en su pene producto de un cóctel narcótico que le provocó una erección de 24 horas. Se subraya que “su miembro sólo valdrá para su función básica: el desecho de orín”.

-En abril de 2018 “Pity” llega a las 6 de la mañana a un concierto en Tucumán. A esa hora el público ya había robado los instrumentos junto con prender fuego a una torre de sonido.

-“Pity” trabaja como obrero en una fábrica a comienzos de los 90. Un día de invierno vierte un recipiente con agua ras en un vestuario. Se provoca un incendio producto de una estufa cerca. Se quema las piernas.

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El cuerpo es un campo de experimentación para “Pity”. Si la dosis aconseja dos, él toma seis. Tiene además la costumbre de comer comida descompuesta. En entrevista al diario Clarín explicó su condición científica por la cual no cree en Dios y siente la obligación de experimentar en carne propia sin recurrir a ratas ni monos. “Para probar los límites de mi cuerpo, como comida medio abombada, me paso días sin dormir. Así compruebo montones de cosas. Mi cuerpo, entonces, es mucho más resistente que el de casi cualquiera. Eso lo digo en “Doctor Álvarez”, un hip hop inédito. “El docto Álvarez prueba cosas”. Yo quiero ser como esos perros de la calle que toman agua de la zanja y comen de las bolsas de basura”.

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En el regreso de Viejas Locas tras una década separados sucedió el 14 de noviembre de 2009 en un concierto para 42 mil personas en el estadio de Vélez. En esa jornada un asistente, Rubén Carballo de 17 años, fue apaleado por la policía falleciendo 24 días después. Los uniformados dijeron que se había caído de un muro intentando colarse pero el chico tenía el ticket intacto entre sus ropas. La organización fue un caos. Entró gente gratis incluyendo una barra abordo de un bus que desplazó a quienes tenían boleto.

Las siguientes giras de Viejas Locas tuvieron una constante: los originales se marcharon dejando solo a “Pity”.

“Los que se fueron de Viejas Locas lo hicieron porque no se aguantaron a la bestia”, declaró al diario Uno de Mendoza en 2013 en una entrevista titulada: “Soy el payaso de mi propio circo”.

Sobre el autor:

Marcelo Contreras |
Periodista. En Twitter es @marcelotreras