Culto
¿Es el trap la nueva joya de la música chilena?

¿Es el trap la nueva joya de la música chilena?

Cuatro de las voces masculinas del último gran hito de la música urbana desvisten los inicios y la proyección de un género que quiere, sin esperar mucho tiempo, ser headliner de los festivales locales.

El boom del hi hat y el 808 parece haber llegado para quedarse. Hace 6 años se registraron las primeras incursiones locales en la música trap, algunas fueron meras apuestas, otras solo una extensión musical de la vida callejera.

Promesa, pionero, vanguardia y una nación, cuatro de las voces masculinas del último gran hito de la música urbana desvisten los inicios y la proyección de un género que quiere, sin esperar mucho tiempo, ser headliner de los festivales en Chile.

Polimá Westcoast: “Seremos más que sólo un fenómeno musical, aunque algunos vean el trap como algo ridículo”

Tiene 21 años, ascendencia angoleña y dos EPs que marcan su carrera en un género que suma adeptos y detractores. Su nombre es Polimá Westcoast y lo que queda claro: siempre está con El Ambidieztro (23), su productor y amigo con quien hace un año trabaja de manera incansable. Radicados en su ’laboratorio musical’ en la comuna de Independencia, producen material que supera el millón de reproducciones en plataformas digitales, éxito que buscará replicar y expandir en Lollapalooza Chile 2019. Cursa tercer año de ingeniería en electricidad, pero por tiempo, su foco parece alejado de las aulas, “uno tiene que decidir y en la música es todo o nada”, reconoce. De carrete, nada. Con Ambidieztro son metódicos en cuanto a su cronograma y en el estudio “son pura vibra”. Su inspiración, al momento de componer, pasa por el amor y el desamor, es un ‘broke boy’, así mismo lo versa en su canción más reproducida.

¿Cómo ha cambiado tu carrera desde que trabajas con el Ambidieztro?

En la música, con el Ambi pasé de hobby a trabajo. Antes hacía lo debidamente correcto, pero no era lo que yo quería. Me interesaba hacer música rara con libertad, plasmar en un proyecto como yo me sentía. Ahí él fue importante, me creyó y ayudó, fuimos aprendiendo juntos igual. Después vimos que la gente se sentía parte de lo que hacíamos, más que notar nuestra presencia, se identifican con nuestras historias y ritmos. Desde el año pasado vivimos juntos, damos el 100%, estamos así de involucrados. Como Brokeboyz somos diez y seguimos creciendo, se apoya el proyecto por cariño al núcleo, nunca por beneficio.

¿Crees que se puede replicar el éxito que el género urbano logra en otros países?

Se va a replicar quizá el 2019, porque ya se cocinó todo. Me gusta lo que está pasando con Pablo Chill-e, Gianluca, Young Cister, Princesa Alba, Ceaese. Se generará un gran movimiento sí o sí y será de la mano de nosotros. Ya contamos con los ojos de las personas que nos toman en serio, en gran parte por nuestro trabajo profesional, en música y videoclip. Estoy seguro que seremos más que sólo un fenómeno musical, aunque algunos vean el trap como algo ridículo. Por ejemplo, el Lollapalooza es demasiado especial y nos sorprende, es un premio al trabajo y vamos a romperla con algo que no se haya visto antes.

¿Cuál es tu visión de la escena actual del trap en Chile, existe envidia?

Entre nosotros no hay ‘beef’, existe una competencia sana por ser el número uno. Pero en general, los chilenos buscamos comparar todo. La música que hacemos aquí es original y auténtica, no hay cantantes como nosotros ni en Centroamérica, ni España. Nos ponemos a la altura en cuanto al arte del buen vestir, en cómo nos movemos, todo suma y se puede ampliar el rango de quienes nos escuchan, ya que el contenido no es tan ordinario ni matón, la música es limpia. Y si existen algunos demasiado explícitos para los oyentes, son necesarios, porque representan una realidad.

Young Cister: “Está todo tan construido para que existan paredes y desde el trap esta generación las va botando”

Esteban Cisternas, aka Young Cister, tiene 22 años y vive en Quilicura. Su lazo con la música fue a temprana edad: aprendió sobre instrumentos musicales y con sus amigos, como un “juego de niños”, experimentó en la cumbia villera. De aquella época nació su interés por componer. Incursionó además en el hip-hop y actualmente en el trap, pero no se encasilla, incluso ahora se considera por sobre todo un cantante. Reconoce a internet como la gran herramienta de aprendizaje para expandir y monetizar su propuesta. Para cumplir su sueño dejó de estudiar publicidad, su deseo: estar “worldwide”. Un llamado de El Ambidieztro, quien terminó produciendo XTACISS (2018) en dos meses, lo puso de vuelta en los escenarios. “Nos encerramos a hacerlo y apostamos por hacer canciones movidas para el verano”. Con sus metas claras recalca que “el amor está primero, el dinero después”.

¿Cómo ves la escena actual y su proyección?

Más allá de lo que es el trap, veo un gran fenómeno urbano que con el formato digital puede lograr un impacto y Chile ha sido destacado por el talento y el arte. Va en parte igual en las vivencias de Latinoamérica comparadas con Europa. Sistemas distintos, realidades crudas que son plasmadas en nuestras letras. Me pone contento que le esté yendo bien a una generación joven, con ganas de soñar y cambiar también el sistema, porque aunque no hablemos de temas sociales, nuestro mensaje de trasfondo es dedicarte a lo que más te gusta y no depender de alguien.

¿Crees que en Chile se ha criticado de sobremanera al género urbano?

Lo veo más profundo. Chile tiene una cultura de separar, viene de la dictadura yo creo. Cuando nos publican, salen raperos, que se supone son personas con conciencia social y que quieren supuestamente integrar, con críticas hacia nosotros. Nos dicen flaites de mierda, y ese discurso de discriminar está presente en todos los barrios sin distinción. Está todo tan construido para que existan tantas paredes y desde el trap esta generación las va botando. Otros géneros nos ven como música fácil o básica, yo no sé si es envidia hacia lo que estamos construyendo, pero nosotros podemos hablar de todo y por nuestras letras, nos tildan de vacíos y no es así.

¿Se puede replicar el éxito que la música urbana tiene en Estados Unidos?

Es totalmente distinta la cultura en Estados Unidos. Acá si un cantante cae preso, al salir lo convierten en un ladrón de mierda, es así. Pero si un rapero estadounidense cae a la cárcel por vender drogas ante la falta de oportunidades, allá se apoya para seguir en la música. Acá eso no pasa eso, hay más estigmatización que reinserción social. No te quieren ver surgir, pero nuestra generación y la gente que nos apoya entienden este proceso social. Si hablamos de drogas o de dinero es por algo. Yo no canto sobre esto, pero es una realidad y hay un proceso detrás.

Ceaese: “La música es de libre expresión y lamentablemente en el rap son muy sectarios”

Su nombre es Felipe Arancibia (32) y King Ceaese, su tag musical. Quince años de carrera y el atrevimiento en la música urbana, en parte, así lo avalan. Aunque la “escuela musical” de su familia fue el rock, a los 13 años “Cea” partió en el hip-hop sin mantenerse en su zona de confort y, desde el 2013, abrió el margen a lo que hoy conocemos del trap en Chile. El reggaetón, dembow y dancehall también están en su adn musical. Formar parte de KSN FAM -colectivo creado en 2002- y su participación en el Lollapalooza Chile 2018 son hitos que hoy destaca, así también el impacto logrado por Utopía (2018), disco que siente, por el feedback recibido, retribuye todos estos años en el género. Ceaese canta sobre lo cotidiano, desde lo familiar, amoroso o social. En Argentina realizó su primer tour junto al colectivo Neoperreo, pero ahora desea que su trap trascienda fronteras. “#IrSinMiedo es la consigna” frente las constantes críticas, que si hubiera tomando en cuenta, reconoce, ya lo tendrían fuera de la música.

¿Cómo has vivido este recorrido en la música urbana?

Han sido 15 años sacándome la cresta de forma independiente y ahora veo un gran movimiento. Siempre he querido desligarme del común, cuando hacía hip-hop también estaba en lo experimental. Me interesaba hacer ese lado B. Siento que me gané un puesto en base a música, porque soy un hueón que siempre ha vivido en Providencia y cuando hacía rap sentí una discriminación por no ser “suficientemente calle” quizás. Cuando empecé en el trap, la gente me dio la espalda por “supuestamente venderme”, pero ahora me dan la razón, tengo ese backup de que ‘oye este se la jugó hace cuantos años con este estilo y ahora reventó’.

¿Qué visión tienes sobre la actualidad del trap en Chile y su proyección?

Estoy orgullosísimo del nicho del trap acá, de esta especie de alianza de gente joven y motivada que quiere demostrar su peso y talento para acercar a lo sellos, a la gente que tiene la plata y así generar industrial con nuestro artistas. Algunos son éxitos de internet y es cuático. Tenís unos que son calle y otros más introspectivos donde yo vendría a caer, hay para todo gusto. Además va todo bien encaminado. Antes el cantante quería surgir solo, hacer las monedas e irse a la cresta. Mucho individualismo. Ahora importa ser reconocidos e ir a tocar afuera, siempre en conjunto. Somos una gran familia y los más jóvenes me agradecen estar firme frente a la crítica.

¿Cómo evaluarías el entorno de la música urbana con el paso de los años?

Antes era muy hostil, yo me aburrí un poco de eso. La música es de libre expresión y lamentablemente en el rap hay mucha competencia, envidia, son sectarios. Mucho prejuicio sobre el norte, el sur y los cuicos, y en verdad la música es para quien quiera hacerla, independiente de su condición sexual o lugar de nacimiento.

Nación Triizy: “No hay que temerle a la evolución, hay que tolerar y adaptarse para estar”

Del basquetbol al rap y viceversa desde al menos 10 años en el sector sur de Santiago, es -en parte- la historia de Marlon Breeze (MB) y Paul Vaera (PV), integrantes de Nacion Triizy, agrupación fundada oficialmente el 2015. Suman, entre “blones” y espontaneidad en el estudio, material discográfico con seis producciones y gran cantidad de videos que los han llevado rápidamente a salir del país. Sobre el recambio generacional en la música urbana, indican que “ha girado el dado”. Para ellos, la unión del movimiento pasa, en primera instancia, por “enseñar fundamentos a los más jóvenes”. Sobre los más antiguos, consideran la falta de tolerancia ante los nuevos sonidos como otro paso pendiente para formar industria. Pero hoy los ojos de la “Neishon” están puestos en dar el salto a EEUU, lo que ya preparan para el 2019. “Todo lo hacemos siempre profesionale”, sentencia Marlon.

Ustedes lanzaron el primero disco en un Strip Club, ¿cómo nace la idea?  

PV: Lo queríamos hacer más parecido a como es afuera. En otros países, estos locales no son tan mal mirados como en Chile. En México vimos que asisten hombres y mujeres por igual, de hecho unas chicas nos invitaron. Allá no lo ven como algo ‘“nasty”, no andan diciendo ‘oh, fuiste al topless’. Allá se ve como entretenimiento.

¿Ves proyección en este movimiento del trap chileno?

MB: Ya está subiendo como la espuma y feliz poh’, es positivo porque antes el trap se asociaba más al after, como algo oculto. Imagínate cuanto tiempo en esta música y ahora sumamos una atención que quizás antes era impensada. Hay que apoyar para de una vez por todas formar industria. Existe material de exportación y tenemos tanto stock que alcanza para que todos coman, pero hay que saber tolerar y unir el movimiento.

PV: Primero tenemos que dejar de lado el odiar cuando te apoya una marca, esto te permite ejecutar mejor tu proyecto en la música. No es que te vendiste, no hay que verlo así.

¿Cómo vivieron las pifias contra ustedes en el evento 30 años del rap?

PV: Yo sabía que sería así, cachai. De antemano conocíamos al público más clásico y cerrado a lo nuevo, así que esa reacción no nos afectó. Es como ir a jugar básquet de visita y nosotros demostramos lo que somos con hechos y no con palabras, siempre ‘pofeshionales’.

MB: Si algo tiene autotune o dice trap, les cae gordo. Se saltan el contenido, pero no hay que temerle a la evolución, hay que tolerar y tratar de adaptarse para estar. Algunos tienen un problema con el concepto por sobre los artistas y en parte el rap de acá es distinto al de afuera, pero va aceptando más los cambios, porque las críticas positivas son mucho más que las destructivas.

*Fotos por Camilo Oviedo Aguilera.

Sobre el autor:

Alan Alfaro |
Periodista. En Twitter es @alan__alfaro.