Culto
Muerte y coraje en Narcos

Muerte y coraje en Narcos

El nuevo ciclo de la serie de Netflix, enfocada en el narcotráfico mexicano, tuvo una dura trastienda: un productor asesinado, horas de investigación y cuidar que la trama no cayera en la apología. Aquí, parte de su elenco habla con Culto.

El productor Eric Newman observa su pasado reciente y dice: “El narcotráfico en Colombia es distinto al de México. Pablo Escobar inició una guerra contra el gobierno. En cambio los carteles mexicanos tuvieron al gobierno como aliado. No había enfrentamiento, había complicidad”.

En ese paralelo, el realizador despliega todo un barrido histórico de la guerra contra las drogas en Latinoamérica, aunque se trata de un asunto mucho más personal. Newman ha estado detrás de las cuatro temporadas de la serie Narcos en Netflix, cuyas tres primeras se enfocaron en el país sudamericano, mientras que la última, ya disponible, aborda el conflicto casi infinito que desde los 80 ha sacudido a la sociedad mexicana.

“Eso hace que sea un problema muy vivo y que al investigarlo te encuentres con muchas contradicciones”, sigue el estadounidense, en otra diferencia entre el destino de Escobar y el de personajes como el “Chapo” Guzmán o Amado Carrillo “el Señor de los cielos”: mientras en Colombia ciudades como Cali o Medellín han logrado revitalizarse tras décadas de sangre, en México parte de los jerarcas aún siguen vivos, corrompiendo estamentos gubernamentales o librando batallas en los más diversos estados, aumentando las cifras de asesinatos e inyectando pánico en periodistas, policías y políticos.

Por tanto, ¿fue más difícil esta vez? “Emocionalmente fue muy desgastante, claro, un shock. Pero tuvimos que seguir. Nunca pensamos en frenar este proyecto”.

Y cuando siguieron, la trama que armaron fue esta: la historia de Miguel Ángel Félix Gallardo (Diego Luna), el joven que empezó vendiendo telas en Sinaloa y que terminó convertido en el jefe mayor del narcotráfico, uniendo a los carteles de la droga de las ciudades más importantes hasta hermanarlos en un verdadero emporio criminal. En ese entramado, sus aliados fueron Rafael “Caro” Quintero (Tenoch Huerta), quien en la actualidad es prófugo de la justicia; y Ernesto Fonseca Carrillo, “Don Neto” (Joaquín Cosío), quien fue puesto en libertad condicional en 2017.

De la otra vereda asoma la némesis de todos: Enrique Kiki Camarena, encarnado por Michael Peña, un agente mexicano estadounidense que abandonó su puesto en California para infiltrarse en las bandas del narco. El riesgo le costó caro: fue asesinado en 1985, detonando una de las mayores fricciones entre México y EE.UU.

Cuando armaban esa narrativa, el staff sufrió el zarpazo letal. Carlos Muñoz, uno de los encargados de las locaciones, fue encontrado muerto con varios disparos dentro de su automóvil. Parecía una advertencia. Hasta los propios familiares del fallecido reclamaron que se lo haya dejado solo y que no se hayan tomado precauciones. “No lo sentí como una advertencia. Nunca me sentí inseguro. Esto fue horroroso, lo reconocemos. Es cuando la realidad se empieza a mezclar con la ficción. Pero nosotros sólo contamos historias, no incitamos a nadie a que salga a concretar esas historias. Reforzamos en ese momento nuestra seguridad y trabajamos de cerca con la policía. Pero jamás pensamos en irnos de México. Este es un país maravilloso”.

La investigación para armar la serie incluyó entrevistas con familiares de Camarena, examigos de los narcos y también periodistas que han profundizado a fondo en el tema; muchos de ellos fueron asesinados en el último tiempo. “Te das cuenta que hay gente valiente que ha enfrentado este escenario”, cuenta Cosío, uno de los actores más reputados de México.

Huerta es, en el momento en que La Tercera los entrevistó en el D.F., uno de los más virulentos al defender el valor de la serie como un testimonio descarnado: “No es una apología. Apología y negligencia es cuando un juez le dice a los narcos que pueden hacer lo que se les hinche los huevos y no va a pasar nada, van a ser millonarios, se la van a pasar cool, y van a vivir vidas chingonas. Esa es apología del crimen, el estado de nuestro país. Nosotros solo contamos cuentos”.

Sobre el autor:

Claudio Vergara |
Editor de Espectáculos de La Tercera y periodista especializado en música popular.