Culto
Outlandos d’Amour: cuando The Police se convirtió en ley

Outlandos d’Amour: cuando The Police se convirtió en ley

Hace 40 años el legendario trío grabó en nueve meses un debut vendido como punk, aunque pocos creían que esos músicos que tocaban demasiado bien lo fueran.

1993. Sting canta entusiasta junto a Rod Stewart y Bryan Adams “All for love”, la insufrible balada de la banda sonora de Los Tres Mosqueteros. 15 años antes el bajista y líder de The Police no guardaba la mejor de las opiniones del hombre de “Do ya think I’m sexy?”. Su antiguo ídolo lo tenía decepcionado y había escrito una canción al respecto titulada “Peanuts” junto al baterista Stewart Copeland, uno de los diez cortes de Outlandos d’Amour, el álbum debut de la banda que cambiaría el sonido de los 80, publicado en noviembre de 1978. “Estaba pensando en un ex héroe musical que se había reducido a una mera celebridad”, cuenta el rubio cantante en Lyrics by Sting, “y estaba más que dispuesto a juzgar sus actividades extracurriculares en los tabloides, sin pensar por un momento que sufriría las mismas percepciones distorsionadas años después”.

Convertido en celebridad Sting asumió el mundo tal como Rod Stewart. Para evitar a la prensa sensacionalista no asistió a los funerales de sus padres, muertos con un año de diferencia.

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El nombre The Police era parte de un plan de Stewart Copeland, lo que haría tras terminar con las obligaciones de Curved Air, una peculiar banda de rock progresivo liderada por la despampanante Sonja Kristina —”una verdadera belleza de otro mundo e inalcanzable”, según Sting, aunque tampoco imposible porque se casó con Copeland en 1982—, donde el músico estadounidense criado en El Líbano había sido road manager y luego baterista en un par de álbumes. Fines de 1976 y Copeland sabe que la cuenta regresiva para el estallido del punk corre y lo suyo será un grupo con esa energía. Curved Air toca en Newcastle y tras el show Copeland es llevado por un amigo a ver a Last Exit, una banda de jazz fusión. Al baterista el grupo le da lo mismo excepto el bajista. “En el momento en que vi a Sting pensé: este es un talento único”. Conversan y quedan en contacto. Días más tarde en Londres Copeland conoce al guitarrista Henry Padovani y arma sesiones con él, Sonja y su hermano Ian. En enero de 1977 llega Sting a la capital y prácticamente de inmediato se une a Copeland y Padovani sin gran entusiasmo. “Fue un período difícil (…) acababa de tocar en un grupo de jazz y no estaba muy interesado, pero me inspiró la increíble energía de todo el asunto y pensé: ‘bueno, soy nuevo en Londres y soy totalmente desconocido, así que lo intentaré’”.

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Andy Summers tenía 34 años cuando se unió a The Police. No era precisamente joven y menos para posar de punk, la insistencia de Stewart Copeland y su hermano Ian asumido como manager. Tenía tanto carrete que había conocido a Jimi Hendrix el 24 de septiembre de 1966, el mismo día en que el extraordinario guitarrista desembarcó en Londres. A fines de los 60 giró con Soft Machine, grabó con Eric Burdon and The Animals y ya en los 70 sesionó con Neil Sedaka. Era tan bueno que había interpretado en vivo “Tubular bells” de Mike Oldfield. En mayo de 1977 Mike Howlett, ex miembro de Gong, contactó a Sting y Summers para tocar en París bajo el nombre Strontium 90. El baterista que tenía en mente no estaba disponible y Sting propuso a Stewart Copeland. El cuarteto alineaba a dos bajistas con Sting y Howlett, hicieron demos y tocaron con el nombre The Elevators, pero no funcionó.

En los meses previos Sting y Copeland junto a Henry Padovani habían sido la banda soporte de Cherry Vanilla, una cantante y publicista de figuras como David Bowie y Vangelis. La idea del power trío entusiasmaba a Sting y Copeland pero Padovani, sin ser un mal músico, tampoco descollaba en el tosco promedio del punk rock, y así lo demuestran los singles “Fall out” y “Nothing achieving” grabados por el trío en febrero del 77.

Summers se unió por invitación de Sting, tocaron un par de veces en vivo como cuarteto y el veterano guitarrista condicionó su permanencia a la salida de Padovani. “Pensé que había un potencial fantástico en Sting y Stewart. Siempre quise tocar en una banda de tres integrantes y durante todos los años que estuve tocando nunca lo hice. Sentí que los tres juntos seríamos muy fuertes. Sólo necesitaban otro guitarrista y pensé que yo era el único”.

Copeland y Sting se resistieron pero no demoraron mucho en comprender que era imposible interpretar las composiciones que el bajista tenía en mente, más complejas y sofisticadas en arreglos e influencias si se mantenían como cuarteto. Una sesión fallida con John Cale como productor lo confirmó. Padovani tenía que irse.

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Sting se sienta sin querer en el teclado del piano y ríe. La cinta corría, quedó grabado -00:04 y 00:06 ambas marcas- y lo dejaron para siempre en los primeros segundos de “Roxanne”, una de las canciones mayores de Outlandos d’amour. La perorata a una prostituta fue idea de Sting tras una vuelta por el barrio rojo en París. En simple y magistral detalle “Roxanne” evidencia tempranamente la habilidad de la banda que no estaba supeditada al virtuosismo sino al gusto: Copeland retrasa el golpe al entrar marcando una cadencia mucho más sabrosa entrecruzada con el riff corte reggae de Summers y las notas precisas de Sting en el bajo.

Otro de los cortes simbólicos es “Can’t stand losing you” donde el cantante desarrolla por primera vez una historia de amor fallida con un tipo desequilibrado, como años más tarde ocurriría con el mega hit “Every breathe you take”, donde el personaje es literalmente un psicópata. La BBC no dejó pasar las líneas suicidas de “Can’t stand losing you” ni menos la explícita carátula del single: Stewart Copeland con una soga al cuello apoyado en un cubo de hielo y una estufa encendida al frente.

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Entre grabación y mezcla Outlandos d’Amour demoró desde enero a septiembre de 1978. Sting recicló algunas composiciones de Last Exit. En “So lonely”, por ejemplo, tomó letras de una canción titulada “Fool in love”. Si a la BBC no le agradó “Can’t stop losing you” tampoco fue de su gusto “Roxanne” por tratar de una prostituta. Desde el managment echaron a correr que el single estaba prohibido por la cadena aunque nunca fue así.

Como lo han hecho todas las grandes leyendas del rock británico, casi inmediatamente The Police se fue de gira a Estados Unidos donde parecían mucho más receptivos a su material. Las condiciones del tour fueron verdaderamente punks para esta banda que intentaba colarse en el movimiento, con equipos rentados y apretujados en una furgoneta.

El periodista John Pidgeon siguió la gira para la desaparecida revista Melody Maker. En el primer párrafo de su reporte se lee. “The Police no es punk. The Police no es disco. The Police no es heavy metal. The Police no es power pop. The Police es simplemente la mejor banda de rock and roll que he visto en años”.

Pidgeon exigió la portada.

Su editor pensó que The Cramps tenía más méritos.

Sobre el autor:

Marcelo Contreras |
Periodista. En Twitter es @marcelotreras