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Mi papá Lucho Gatica

Mi papá Lucho Gatica

Luis Gatica es el hijo mayor del fallecido cantante y desde los 80 es uno de los actores más reconocidos de México. Aquí cuenta a Culto cómo fue crecer y armar una trayectoria junto a un padre de estatura legendaria.

Luis Gatica tiene 57 años, nació en febrero de 1961 en México y se llama igual que uno de los mayores boleristas del cancionero en español; en rigor, es el hijo mayor de Lucho Gatica, fruto de su matrimonio con la actriz puertorriqueña Mapita Cortés. Y aunque la genética y el nombre los une de modo indisoluble, hay otro factor histórico que se suma al vínculo: Gatica Jr. creció en la época de apogeo de su progenitor, cuando ya era una estrella consolidada, un astro indiscutido del catálogo en nuestro idioma y se establecía de modo definitivo fuera de su tierra natal.

Por lo demás, es uno de los pocos hijos del intérprete que siguió su huella en el espectáculo. Desde los 80 es un reconocido actor en México, con participación en algunas de las telenovelas más exitosas de ese país, además de iniciar una carrera como cantante a fines de ese mismo decenio. Del resto de sus hijos con Cortés —María del Pilar, Aida, Juana y Alfredo— sólo este último se vinculó con la industria del entretenimiento al trabajar como productor. De su segundo matrimonio, con la estadounidense Diane Lane Schmidt, nació Luchana, ahijada de Julio Iglesias y hoy una comediante de activa agenda en el stand-up comedy neoyorquino. Finalmente, su tercer enlace fue con otra norteamericana, Leslie Debb, con quien tuvo a su hija menor, Lily Teresa.

En conversación con Culto, el primogénito Luis —el más célebre de la prole del fallecido artista y presente en su funeral de ayer en Ciudad de México—, entrega su testimonio ante una pregunta gigante: ¿cómo fue ser el hijo de la figura más global de la música chilena? “El dedicarme a la actuación y a la música fue algo que me gustó desde niño y creo que ahí influyó la sangre de mi padre, los genes, desde siempre. Incluso antes: desde que fui concebido. Era particular ser su hijo, porque por momentos hubo mucha ausencia de parte de él por sus giras, aunque conforme creció lo entendí plenamente, es parte de cualquier artista, es lo que le sucede a quienes nos hemos dedicado al espectáculo”.

“Bendito sea Dios que tuvimos una madre muy amorosa, que nos quiso y que estuvo presente con todos mis hermanos. No es que ella supliera la ausencia de nuestro padre, porque siempre se encargó de que lo tuviéramos en mente, siempre nos decía que papá ya a iba a llegar, que papá andaba de viaje, que papá ya viene y que lo hará con regalos. Y efectivamente cuando papá volvía nos traía regalos y nos daba muchas cosas”.

“Mi carrera más profesional como cantante puede que haya empezado en los 80, pero yo siempre digo que comencé a cantar con mi padre cuando tenía seis años, en el sencillo La balada del vagabundo, que aquí en México fue muy famoso, todo un éxito. Y cuando ya tuve una carrera, mi padre fue muy respetuoso y cuidadoso con todo lo que me decía. Siempre me daba como consejo: ‘nunca le faltes el respeto a la carrera y al público. Nunca’. Era una persona con criterio para esas palabras”.

“Nunca tuve que manejar nada relativo a su gran fama aquí en México o nunca me sentí que estuviera bajo su sombra. Al contrario, eso siempre me abrió puertas. El medio musical es muy difícil, muy complejo, pero quizás eso sirvió”.

“La última vez en que estuve con él fue el martes, antes de morir. Su salud se había deteriorado mucho en los últimos meses. Pero me quedo con el recuerdo de una relación maravillosa y de mucho afecto. Él también para mí fue una leyenda”.

Sobre el autor:

Claudio Vergara |
Editor de Espectáculos de La Tercera y periodista especializado en música popular.