Culto
Una broma que se volvió real: así nació “Yellow” de Coldplay

Una broma que se volvió real: así nació “Yellow” de Coldplay

Una imitación a Neil Young, un baño con buena acústica y diez minutos inspirados en las estrellas bastaron para componer la canción más famosa de la banda inglesa.

Hay una cierta ironía en “Yellow”. Si bien es la canción más reconocida de Coldplay, es al mismo tiempo el tema menos aceptado por los fanáticos del grupo en sus tiempos rockeros. Es amada por muchos, odiada por otros cuantos, y significa cosas profundas para los fanáticos, aunque en realidad no significa nada.

Coldplay estaba en el proceso de creación de su álbum debut Parachutes(2000). En un estudio en Gales, Chris Martin se preparaba para grabar “Shiver”, el primer single del disco. Sin embargo, el micrófono estaba malo.

“Mientras arreglaba el micrófono, estaba pensando en Neil Young justo en ese momento, y quise imitarlo para hacer reír a los demás”, explicó Martin en una entrevista con Howard TV. Según él, en su intento por replicar su voz, soltó las primeras palabras que se le vinieron a la cabeza: “Mira las estrellas, mira como brillan por ti”.

Después de cantar esa pieza un par de veces, se dio cuenta que no sonaba tan mal y que, fuera de toda broma, quizás podía ser otra canción para el álbum. El aclamado vocalista le contó a su productor y luego corrió hacia sus compañeros a preguntar si era una buena idea, mostrándoles los primeros acordes.

“Esa noche habíamos estado mirando el cielo nocturno y luego comencé a cantar sobre las estrellas, la letra simplemente estaba llegando a mí. Así que le dije a nuestro productor, Ken, ‘graba esto, es bueno'”, recordó en 2008.

En ese momento, Jonny Buckland y Guy Berryman pasaban su tiempo libre viendo un partido de fútbol en la televisión. Cuando Chris Martin se les acercó entusiasmado a hablar sobre el nuevo tema, que ya no era solo una mala imitación de Neil Young, no le prestaron mucha atención. Aún así, el músico siguió su instinto.

Martin se dirigió al baño, donde pensaba que había buen eco. La canción fue canalizada sin mayor esfuerzo y llegaron a él las próximas frases. “Tu piel, oh sí, tu piel y huesos, se transforman en algo hermoso”. Después, pensó en una palabra que encajara bien, que rimara. A su lado, la guía telefónica que se llamaba Páginas amarillas le dio la idea: “Yellow”. En diez minutos el primer gran éxito de Coldplay estuvo listo.

Finalmente, volvió con los chicos y por fin le dieron la aprobación. “Ok, grabemos esta canción”.

Años después, cuando el single más aclamado de su álbum debut Parachutes resultó ser la famosa canción “Yellow”, Chris Martin se esforzó en darle un significado especial para tener alguna respuesta más interesante que dar en las entrevistas. Sin embargo, en 2011, contó la verdad. No era sobre un amor, no era una dedicatoria ni una metáfora, no era sobre nada en especial. Fue una canción que comenzó como una broma y terminó siendo una buena idea.

Coldplay aceptó con felicidad que el público le hubiese dado un significado más profundo a la canción. Al igual que el videoclip, el que fue grabado en una playa por el director Mat Whitecross. El día gris y con lluvia no les dio muchas opciones y de hecho arruinó la idea original por completo, así que, en post producción, se transformó en esta transición de la oscuridad a la luz.

“Hubo un sitio web que hizo todo lo posible para explicar cómo se había realizado el video en un momento específico de un día específico para aprovechar un fenómeno natural que causaba que la luz diurna cambiara en tiempo real”, explicaba Coldplay en su página oficial.

Las teorías sobre el video eran más apasionadas que las propias explicaciones sobre la canción, pero esa es la gracia de “Yellow”, un tema que sin querer cambió el rumbo de sus carreras.

“¿Qué tanto cambiaron sus vidas después de ‘Yellow’?, preguntó el entrevistador de Max Music a Chris Martin en 2008. “Bueno, cambió en unos $3000 millones de dólares”, respondió entre risas. Después de bromear, contestó en serio: “Ha sido nuestro pasaporte a todos los lugares”.

Sobre el autor:

Magdalena Bordalí |
Periodista. En Twitter es @emebordali