Culto
Ennio Morricone: “Yo no soy un rockstar”

Ennio Morricone: “Yo no soy un rockstar”

En su primera visita a Chile —en marzo de 2008—, el director conversó de su infancia, su familia y del impacto espiritual que le produjo La misión, en un encuentro con cineastas y músicos nacionales.

Vestido con terno crema, zapatos de gamuza y camisa celeste, en una charla en la Municipalidad de Vitacura a la que asistieron cineastas y músicos chilenos, Ennio Morricone comentó que no le acomoda del todo la admiración excesiva que el público local le ha profesado: “Yo no soy un rockstar. Hago un trabajo silencioso y cuando hay gran entusiasmo en el público eso me avergüenza, me preocupa”.

En una sala decorada con dos sillones rojos y una lámpara de lágrimas, habló de lo poco que conoce Chile. “Me han contado que es el país de David Pizarro, un gran futbolista”, comentó en relación al jugador de (en ese entonces) la Roma.

El compositor italiano aprovechó la ocasión para repasar su primera presentación en Chile, la que incluyó temas tan famosos como “La Misión”. “Amo esa banda sonora. Fue un milagro técnico y espiritual. Al principio no quería hacer esa película, pero vi en Londres las imágenes sin música y me impactaron las secuencias de la música étnica de los indios y la música instrumental, producto de la influencia europea en América”, aseguró Morricone.

Entre otros temas abordados en su conversación con el periodista Aldo Schiappacasse, habló de su intención de ser médico y de la dificultad de encontrar comida durante la Segunda Guerra Mundial en Roma. “Tocaba la trompeta para ganar dinero con canciones para los americanos”, señaló.

Ante una pregunta del público, sobre qué instrumento le gustaría ser, respondió que su deseo es ser una orquesta completa: “No puedo pensar en un solo instrumento”. El diálogo también incluyó aspectos más íntimos. Sobre su familia confidenció que a sus hijos les había aconsejado que no se dedicaran a la música, al punto que uno de ellos sólo se atrevía a tocar el piano cuando Morricone no estaba en casa”.

Disciplinado y riguroso, Morricone recordó con cariño a sus directores preferidos: “Sergio Leone me contaba con mucho condimento todas sus películas antes de que compusiera la música. El narraba con imágenes”.

El momento más divertido de la conversación fue cuando Schiappacasse se refirió al spaghetti western. El músico advirtió que cuando alguien habla de spaghetti western él termina la entrevista: “Es un término injusto. ¿Le gustaría que a las películas de su país las llamaran cazuela?”.

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