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Un género pop: el teatro musical se afina para el 2019

Un género pop: el teatro musical se afina para el 2019

Los musicales echan raíces en Chile: para la próxima temporada habrá una versión de Billy Elliot, un espectáculo infantil inspirado en el Viejo del saco, otro electrónico con canciones de Jorge González y lo nuevo de los Contadores Auditores.

Migrarán de la ciudad al campo profundo. Y en su viaje, además, retrocederán varios años en el tiempo, a uno en el que las canciones de Umberto Tozzi, Gianni Bella y Laura Pausini encenderán todo tipo de pasiones. Los protagonistas de Morir de amor, la telenovela musical de los Contadores Auditores que podría convertirse en la obra más vista del año -con más de 20 mil espectadores a la fecha-, tendrá una secuela en octubre de 2019. La productora Cultural Capital (Mercury) volverá a estar detrás todo, y el elenco nuevamente lo integrarán, entre otros, Gabriel Cañas, Antonia Santa María, Gabriel Urzúa y Emilia Noguera, quienes siguen girando por el país y este lunes 12 y martes 13 llegarán al teatro de CorpArtes.

“Pensamos hacer una trilogía porque dejamos mucho material afuera en la primera parte. La segunda será más como Los Capo o Terra nostra, una teleserie más de época y con más hits de la canción italiana y los 90”, cuenta Juan Andrés Rivera. “Yo creo que la mezcla entre el playlist, que apela a la memoria colectiva, y una historia divertida y que es reconocible funciona muy bien con el público, que por lo general busca divertirse. Somos muy fans del musical, pero cuando nos embarcamos en esto no quisimos reproducir lo que ya se había visto y le dimos una mirada más irónica y que resaltaba lo intrínsecamente ridículo que tienen los musicales. Eso habla mucho de nuestra identidad”, agrega.

Tradición recobrada

Quizás sea cierto que al espectador de teatro chileno “le guste mover la patita”, como dijo el dramaturgo y director del Teatro UC, Andrés Kalawski. Así puso en palabras, dice, la apuesta más “estúpida e irracional” para celebrar los 75 años de la sala de Plaza Ñuñoa: montar un musical desde cero. De ese experimento salió Condicional, una historia juvenil escrita por Alvaro Díaz (31 Minutos) y con canciones del ex Chancho en Piedra Pablo Ilabaca, dirigida por Elvira López. Desde su estreno a comienzos de octubre, ya ha sido visto por casi 3 mil espectadores y se mantendrá en cartelera hasta enero próximo.

Solo este año debutaron 8 musicales en Santiago, todos disímiles entre sí. Hubo clásicos de Broadway como Mamma Mia! (más de 20 mil espectadores) y La novicia rebelde (15 mil), ambos en el Municipal de Las Condes y a cargo del productor Luis Fierro. También un concierto tributo en el caso de John, el último día de Lennon de Cultura Capital (10 mil), y una versión local del texto español La llamada, producido por The Cow Company (más de 6 mil), además del estadounidense Asesinato para dos en la Corporación Cultural de Las Condes (3 mil). Finalmente, Condicional, Morir de amor y 1995, el año que nos volvimos todos un poco locos, de Marco Antonio de la Parra y dirigido por Maitén Montenegro en el Nescafé de las Artes, que acaba de fundar la primera compañía de teatro musical en Chile.

El cálculo arroja que más de 75 mil personas vieron musicales solo estrenados durante esta temporada, sin contar los reestrenos habituales de La pérgola de las flores y La Negra Ester. Tampoco las giras de Mercury, la leyenda, el montaje reciente más visto de los últimos años en el mismo género, con más de 100 mil espectadores. Protagonizada por Gabriel Cañas, del 22 al 25 de este mes llegará al Teatro Sánchez Aguilar de Guayaquil, Ecuador, en su primera gira fuera del país.

“Es un reconocimiento y habla muy bien de lo que se está haciendo en Chile”, dice el productor Francisco Olavarría, de Cultura Capital, quien prepara una versión argentina de Morir de amor para 2020, el mismo año en que debutaría en Santiago un concierto musical de Amy Winehouse protagonizado por la actriz Marcela Salinas y dirigido por Manuela Infante (Estado vegetal). “Más allá de los dardos de la crítica, que creo que no debería aplicar aquí como lo hace en el teatro convencional por tratarse de asuntos distintos, las cifras de asistencia de público son irrefutables. Esta industria aún es muy joven y le falta aprender, es cierto, pero no hay que olvidar que el musical es un género popular”, agrega.

De Billy Elliot a Jorge González

“Si no te comes la comida te va a llevar el Viejo del saco”, solían decirles los padres a sus hijos para obligarlos a limpiar sus platos. Aunque de origen español, la leyenda pertenece al imaginario popular chileno, y por primera vez llegará al teatro en una versión musical para los niños. El Viejo del saco lleva por titulo el proyecto que presentó el músico Alejandro Miranda en el GAM, y que pronto sumó al director Omar Morán (El presidente) y a la dramaturga Isidora Stevenson (Hilda Peña). La historia debutará a mediados de 2019, y el protagonista (Felipe Zepeda) es un niño sobreprotegido por su madre que, al salir al mundo, cree ver y ser perseguido por el tenebroso personaje.

“El musical llegó para quedarse, y tarde o temprano iba a hacer contacto con la autoría y las historias locales”, comenta Stevenson, quien en paralelo está trabajando junto a Cultura Capital y la directora Aliocha de la Sotta en otro proyecto musical, aún sin título, y que abordará el amor en la tercera edad. “Yo nunca había escrito canciones y ahora me veo haciéndolo y lo estoy disfrutando mucho. Isidora Aguirre, Juan Radrigán y Alejandro Sieveking incursionaron en el musical, y sería bueno hacernos cargo de esa tradición y hacer de esto un campo de posibilidades para actores, dramaturgos y directores”.

El productor Luis Fierro es otro de los que le ha sacado punta al género. Debutó con Annie, la huerfanita (2017), y este año arremetió con Mamma Mia! y La novicia rebelde, que acaba de salir de cartelera. Por estos días busca a tres niños de entre 9 y 14 años para una versión local de Billy Elliot, que debutará en abril de 2019 en el Municipal de Las Condes. “A mí me parece bien que las historias se diversifiquen y se vuelvan más locales incluso, pero mi debilidad son las historias de Broadway”, cuenta. Llevada al cine por Stephen Daldry en el 2000 y estrenada en 2005 en el West End londinense, la historia del niño que cambia los guantes de box por un par de zapatillas de ballet tendrá dos protagonistas que se alternarán, y un cover. “Los tres tomarán clases de danza clásica, contemporánea y zapateo americano. Es de un nivel de exigencia altísimo”, advierte.

Más próximo será el regreso a las tablas de los hermanos Gopal y Visnu Ibarra (Víctor sin Víctor Jara). El 20 de enero estrenarán en el GAM un espectáculo electrónico con canciones de Jorge González, arreglos de Cristóbal Montes y un texto coescrito junto a Pablo Paredes (Las analfabetas). “Estamos contando su historia pero desde una mirada ciudadana y a partir de sus entrevistas y declaraciones en la prensa, además de las opiniones del Coro Ciudadano”, cuenta Gopal. Los actores Nicolás Zárate, Daniela Ramírez y Paula Zúñiga pasarán por tres etapas en la vida del músico: la del niño, joven y adulto. De la nueva escena musical, en tanto, Ibarra opina: “Era necesaria de ver en Chile y sigue siéndolo, como ocurre en Argentina, donde existen premios y salas solo para el teatro musical. Aquí debería ser así también, pero lo primero es ocuparse de la formación de actores: no es posible que aún varios de ellos, todos muy talentosísimos, se muevan más por intuición que por conocimiento académico”.

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