Culto
El inicio de la Queenmanía chilena

El inicio de la Queenmanía chilena

La llegada de su música coincidió con el despegue de las radios FM y los programas de videoclips. A cuatro décadas de su irrupción, testigos de la época y fans locales que vieron en vivo al grupo reconstruyen su impacto en el país, revitalizado hoy por la cinta Bohemian Rhapsody.

Lejos del éxito fulminante en que se ha convertido Bohemian Rhapsody, la película biográfica de Freddie Mercury que en su primera semana en cines del país acumula 310 mil espectadores (y US$110 millones en el mundo), la entrada a Chile de la música de Queen no fue rápida ni un suceso inmediato.

“Hubo reticencia al comienzo. Era un grupo de culto al que le costó meterse masivamente”, asegura Gabriel Salas, emblemático locutor de Radio Concierto entre los años años 70 y 80 y testigo privilegiado de la entrada del cuarteto británico a las casas de los radioescuchas chilenos.

Por esos días, hace 45 años y en medio de un clima convulsionado, los primeros longplays y singles de Queen comenzaron a aparecer tímidamente entre los lotes de discos de los radiocontroladores nacionales. Mercury y compañía todavía no eran la máquina pop que terminarían siendo poco después, y los primeros éxitos que cosecharon en las listas de su país, como “Keep yourself alive” y “Stone cold crazy”, llegaron tardíamente y sonaron poco en ciertas radios locales que por ese entonces se atrevían a programar rock de mayor voltaje, como el de Kiss y Alice Cooper.

“Su música formó parte de los inicios del hard rock. Era un nicho pequeño, entre comillas, aunque hubo gente que le llamo la atención y aceptó el reto”, cuenta Salas. “Queen II, por ejemplo, tenía temas complicados [de programar en radios], como “Some day one day”, pero “Killer queen” fue un tremendo éxito y a partir de ahí se comenzó a poner atención en el grupo, que estaba proponiendo algo más”, agrega.

Por esos días, y de la mano de Julián García-Reyes, Concierto iniciaba una nueva etapa, más centrada en el rock anglo. La apuesta era viajar y encargar discos constantemente para tener rápido lo que estaba en boga en el primer mundo. “Sonaba mucho Moody blues, Yes y Supertramp”, dice Leonel Poblete, primer radiocontrolador de esa época de la emisora, que a punta de pop y rock en inglés lideró el boom del FM tras décadas de reinado AM.

“La Concierto tocaba muchísimo a Queen. También otra radio que se llamaba Mundo Stereo [hoy online] y Providencia FM. Radios modernas, con un poco más de vanguardia”, rememora Jorge Aedo, quien por esos días aún no ingresaba a la radio. Eso sí, recuerda perfectamente el momento en que todo cambió, con el estreno del videoclip de “Bohemian rhapsody” en el entonces Canal 8 de UCV Televisión.

El debut en radios del mayor clásico del cancionero de Queen, en 1975, ya había sido un suceso, sobre todo por sus 6 minutos de extensión y su mezcla de rock y pasajes operáticos (“la “Rapsodia” hizo furor”, resume Poblete). Pero cuando “Pirincho” presentó el clip de la canción en Midnight Special, según sus cálculos en 1977, los chilenos por primera vez vieron en pantalla los rostros, atuendos y la ambiciosa apuesta visual de los británicos.

“Los llamamos para pedirles material de Queen, pero no tenían nada en vivo todavía”, rememora Cárcamo, cuyo pionero programa tenía la licencia para llevar a la pantalla chilena las actuaciones que artistas como Peter Frampton y AC/DC realizaban semanalmente en el espacio homónimo estadounidense. “Ahí fue cuando nos informaron que iban estrenar un material que iba a ser un experimento, que mezclaría video y música”, agrega.

Esa innovadora apuesta, considerada el primer videoclip de la historia, transformó a Queen en un nombre más familiar en Chile. También a Mercury, cuyo look extravagante no se parecía al de nadie más. El clip, en tanto, seguiría rotando en los años siguientes en programas como Top 30 y Magnetoscopio musical.

“Rapsodia bohemia marcó el antes y después con respecto a Queen y su música. Fue muy importante el impacto que tuvo”, dice Salas, quien recuerda que con A night at the opera (1975) y A day at the races (1976) el versátil estilo del cuarteto comenzó a expandirse por el dial. “Empezaron a hacer música que podía sonar en muchas radios. En una más romántica podía sonar “Love of my life”, súper suave y melodiosa, y en otra más pop un tema como “Crazy little thing called love”, que se tocó mucho”.

Pese al boom, para la mayoría de sus seguidores chilenos a mediados de los 70 seguía siendo difícil conseguir un LP de Queen cerca de su lanzamiento. “Los encargábamos a la disquería Circus y podían pasar meses o un año antes que llegara. Eso comenzó a cambiar recién con Jazz, en 1978”, cuenta Ximena Barrios, una de las integrantes chilenas del fan club internacional de Queen que se creó en esos años.

Ésta última mantuvo correspondencia con calcetineras argentinas, que la hospedaron cuando en 1981 fue a a ver a sus ídolos en las dos fechas que realizaron en el Estadio José Amalfitani. “Una experiencia involvidable”, dice, a la que llegó junto a dos amigas adolescentes y sus padres. Tras el segundo show, se toparon con los ingleses en un restorán bonaerense. “Brian [May] fue muy amable. Consoló a una amiga que lloraba emocionada y recibió un collar de lapislázuli que le llevamos de regalo”, cuenta.

Fue la primera de dos visitas del grupo a Sudamérica antes de la muerte de Mercury. Ninguna llegó a Chile -aunque existen versiones de un supuesto show que se haría en el Estadio Nacional en 1985- y recién en 2008 el grupo debutó en Santiago con dos miembros originales, tres décadas después de su explosión local.

Sobre el autor:

Andrés del Real |
Sub-editor de Espectáculos de La Tercera.