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¿Aeropuerto Gabriela Mistral? Siete apuntes sobre el pensamiento político de la maestra de Vicuña

¿Aeropuerto Gabriela Mistral? Siete apuntes sobre el pensamiento político de la maestra de Vicuña

Esta semana reflotó el viejo debate sobre cambiar el nombre del Aeropuerto Arturo Merino Benitez, con iniciativas legislativas que propusieron los nombres de Pablo Neruda y Gabriela Mistral. Los defensores de la poetisa tienen a su favor que la autora de Desolación históricamente ha tenido mayor reconocimiento en el exterior que en su propio país. Sin embargo: ¿Qué sabemos sobre el pensamiento mistraliano?

En los últimos días circularon en el Congreso iniciativas legislativas para cambiar el nombre del aeropuerto Arturo Merino Benitez. En este sentido, dos nombres convocaron el anhelo de muchos para cambiar el rótulo del popularmente conocido “Aeropuerto Pudahuel”: Pablo Neruda y Gabriela Mistral. La figura de ambos poetas, mundialmente respetados por sus respectivas obras galardonadas con el Premio Nobel de Literatura (1945 Mistral, 1971 Neruda), despertaron la disputa sobre el reconocimiento que la sociedad chilena le debe a los dos vates.

Los defensores de Lucila Godoy Alcagaya, en todo caso, tienen un argumento a su favor: la maestra de Vicuña históricamente ha tenido mayor reconocimiento en el exterior que en su propio país. Y los antecedentes van desde el hecho indesmentible que la Academia Sueca premió a la poetisa antes que en Chile le otorgaran el Premio Nacional (1951), además de detalles casuísticos, propios del mundillo literario local de la época, como que la famosa “Antología de la Poesía Chilena Nueva” (1935) de unos jóvenes Eduardo Anguita y Volodia Teiteolboim, no sumaron el trabajo de Mistral, pero sí se incluyeron a si mismos.

Conocidos son los trabajos literarios de Mistral como el dedicado a la infancia en Ternura o los versos elegiácos de los Sonetos de la Muerte. Y sin embargo: ¿Qué pensaba Mistral respecto a su tiempo? ¿Qué ideas políticas la inspiraban?

A diferencia de otros poetas chilenos del Siglo XX que adscribieron a una ideología en particular -como el caso del mismo Neruda y su militancia en el Partido Comunista- Mistral no tenía un compromiso con un corpus de ideas en específico. Esto, por cierto, no quiere decir que Mistral no adhería a ciertas causas de la época; fue profundamente americanista, se comprometió con la figura de Augusto César Sandino (revolucionario nicaragüense), la Revolución Mexicana (participó del proyecto educativo del entonces ministro José Vasconcelos) mantuvo correspondencia de alto vuelo con el ex Presidente Eduardo Frei Montalva (escribió el prológo del libro La Política y el Espíritu del falangista) y, por cierto, marcó distancia de los autoritarismos de la época.

En este sentido, Culto hizo revisión del libro “Por la Humanidad Futura. Antología Política de Gabriela Mistral” (La Pollera Ediciones) donde la escritora dejó retazos de su pensamiento en artículos periodísticos y manifiestos.

Organización de las mujeres – Diario El Mercurio, 1925

Por entonces, la poetisa adhiere a la causa feminista, una lucha que, enfatiza, no debe olvidar a las mujeres de la clase obrera.

“Hace años se me invitó a pertenecer a él (al Consejo Nacional de Mujeres). Contesté, sin intención dañada: ‘Con mucho gusto, cuando en el Consejo tomen parte las sociedades de obreras, y sea así, verdaderamente nacional, es decir, muestre en su relieve las tres clases sociales”.

“La clase trabajadora no puede alcanzar menos de la mitad e representantes en una asamblea cualquiera; cubre la mitad de nuestro territorio, forma nuestras entrañas y nuestros huesos. Las otras clases son una especie de piel dorada que la cubre”.

Feminismo: una nueva organización del trabajo – Diario El Mercurio. Chile, 1927

Sobre la participación de las mujeres en el trabajo, Mistral tomó distancia de las posturas entonces en juego. Cosa curiosa: renegaba del ahora llamado “lenguaje inclusivo”.

“Hay un lote de ultra amazonas y de walkirias, elevadas al cubo, que piden con un arrojo que a mi me da más piedad que irritación, servicio militar obligatorio, supresión de vestido femenino y hasta supresión de género e el lenguaje…Y hay una derechas femeninas, que siguen creyendo que la nueva legislación debe estar presidida por el imperativo que da la fisiología y que pueden traducirse más menos así: la mujer será igual al hombre cuando no tenga seno para amamantar y no se haga en su cuerpo la captación de la vida, es decir, algún día, en otro planeta, de esos que exploran los teósofos en su astral!

Diferencias y concordancias entre Estados Unidos y la América Española

Texto inédito escrito probablemente en 1942 mientras es Cónsul en Brasil

La escritora, en misión diplomática, se distancia de lo que -incluso hoy- se califica a la democracia chilena como un sistema ejemplar desde su instauración en el siglo XIX.

“El chileno de 1850, la vieja oligarquía, repugnó la dictadura en una época que esta cubría la América del Sur. Creía cerradamente que la legalidad es el decoro máximo de un régimen y no se convenció, a pesar del pésimo ejemplo continental, de que “los pueblos nuevos” deben hacer un largo kindergarten a la sombra del sable(…) y como los pueblos son mucho más pesados de lo que se dice para comprender sus derechos y hacerlos valer, la chilenidad perdió cuarenta o más años en aprender que ella era una república honorable, pero no una democracia real”.

Por la humanidad futura. Libro nacional de lectura para uso de alumnos de VI año de la escuela primaria. México, 1934

La también pedagoga fue invitada directamente por uno de los ideólogos de la educación en la Revolución Mexicana, José Vasconcelos. Así, Mistral participa de la campaña educativa en los sectores rurales del México profundo. En este contexto, Mistral escribe un texto dedicado a los profesores y el rol que tienen ellos en la formación de futuros ciudadanos. El escrito fue incluido en los texto educativos de ese país.

“Maestros: toca a vosotros ser la avanzada en este generoso advenimiento de la civilización futura; vosotros os maestros, haréis que ella sea de paz, de amor, de solidaridad. Recordad que, en gran parte, está en vosotros hacer del pueblo una turba de esclavos o una asociación de hombres libres”.

Manifiesto de Defensa de Hungría, 1956

En 1956, fuerzas militares de la Unión Soviética invadieron Hungría, uno de sus satélites, en el cuál se incubó un intento por democratizar el país. El hecho dividió a los intelectuales y el progresismo de la época. Mistral no dudó en criticar el hecho, suscribiendo al siguiente manifiesto:

“Ni el escritor, ni el artista, ni el sabio, ni el estudiante, pueden cumplir su misión de ensanchar las fronteras del espíritu, si sobre ellos pesa la amenaza de las Fuerzas Armadas, del Estado gendarme que pretende dirigirlos. El trabajador intelectual no puede permanecer indiferente a la suerte de los pueblos, al derecho que tienen de expresar sus dudas y sus anhelos”.

Menos cóndor y más huemul – El Mercurio, 1925

La escritora problematiza respecto a los animales que conforman la simbología patria. En general, muestra simpatía por la nobleza del huemul.

“Entre la defensa directa del cóndor, el picotazo sobre el lomo del caballo, y la defensa indirecta del que se libra del enemigo porque lo ha olfateado a cien pesos, yo prefiero ésta. Mejor es el ojo emocionado que observa detrás de unas cañas, que el ojo sanguinoso que domina desde arriba”.

Bonus Track:

Prólogo a “La Política y el Espíritu” de Eduardo Frei Montalva

A inicios de la década del cuarenta, una de las promesas de la falange nacional, Eduardo Frei Montalva, plasma sus inquietudes intelectuales en un libro titulado La Política y el Espíritu. Gabriela Mistral prologó dicha obra, ironizando con elegancia la utlización de izquierdas y derechas respecto al sufragio femenino, derecho adquirido recién en 1949.

“La vieja disputa entre el conceder, el negar, o el retardar el voto mujeril, me parece más cómica que astuta. Las izquierdas lo aceptaron siempre en forma teórica y mientras fueron minoría dieron batallas por el sufragio femenino; los conservadores lo rechazaron siempre como principio, por espíritu tradicionalista, pero hoy ablandan el ceño ante la reforma porque piensan en que nuestros votos bien pudieran ayudarles en la encrucijada donde se hallan”.

“Las mujeres no ponemos gran cosa en el debate, que los hombres prosiguen solos, haciéndose a la vez jueces y partes (…) como nos gusta poco la demagogia, no nos echamos en desfiles chillones por las calles y sólo reímos de la gran hipocresía de los dispensadores de vida y muerte”.

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