Culto
Natalia Valdebenito: “En Europa hay cosas que no son tema y se ríen de que en Chile sí lo sean”

Natalia Valdebenito: “En Europa hay cosas que no son tema y se ríen de que en Chile sí lo sean”

La actriz, en plena gira por países de ese continente, habla con Culto de su debut europeo, del conservadurismo global y de sus denuncias de abuso en el Clan Infantil.

Natalia Valdebenito presentará hoy en Madrid su stand up Sin Miedo. Ya llenó tres funciones: una en Londres y dos en Barcelona -donde recibió a Culto-. Luego vendrá Bremen y Berlín.


– ¿Cuánto hay de humorista, actriz y activista en su mensaje?

– Se mezclan, pero en el escenario se exacerba la emoción. Ser actriz es mi cuna y desde ahí entiendo todo. Me involucro de manera emocional con mis temáticas.

– ¿Adaptó su show para el público de Europa?

– Acá hay cosas que hace rato no son tema y se ríen de que en Chile sí; entonces el punto de vista cambia según el lugar.

Temas que acá son de sentido común, pero que en Chile son lucha.

Ser mamá acá no es tema. En mi casa nunca lo ha sido, mis padres nunca me lo exigieron, nunca he sentido esa presión y por eso tuve la libertad de preguntármelo. Las mujeres que, como yo, deciden no ser mamá, me lo agradecen. La que no quiere ser mamá no lo dice para que no se le venga todo el mundo encima. Aquí eso es como hablar de la prehistoria y me parece divertido. Latinoamérica es aún así y si se lo decimos al mundo probablemente nos empiece a dar vergüenza. Porque el mundo va más rápido que nosotros y yo de eso, con mucha vergüenza, me hago cargo.

– ¿Por qué el feminismo vive hoy un momento potente?

– Porque llegó el momento de un cambio de orden definitivo. Ha habido olas del feminismo, pero toda la vida han acallado nuestras luchas. Han puesto la palabra “histérica” al lado del reclamo de una mujer, caricaturizando la exigencia de nuestros derechos. Llegó un hastío y una certeza mundial. Espero que éste sea el quiebre del patriarcado aplastante y pongamos esto en el terreno del sentido común. No estamos pidiendo beneficios, sólo respeto, ecualizar el trato. Queremos caminar tranquilas, no romper la libertad de los hombres. Tú nunca has vuelto a tu casa pensando que te puedan violar o tenido que cambiarte de vereda porque de frente venga una mujer.

– En Chile se ha relativizado el tema de los piropos. En su rutina usted es contundente.

– Mujeres de la televisión han defendido el piropo como el momento del día en que te suben el ánimo. Si andas en auto, te bajas de él y caminas a tu trabajo dos cuadras, lógicamente te da lo mismo. Yo no sé si ellas se han subido al metro alguna vez o andado en micro. Es injusto no ponerse en el lugar de esas personas por mucho que te parezca que el piropo está bien, a no ser de que de verdad te parezca bien que te digan que te quieren chupar algo al oído. Yo honestamente creo que Diana Bolocco no puede estar de acuerdo con que le digan que le quieren chupar el cuerpo al oído. Gente como ella insiste en que el piropo no es tan malo. Las mujeres no les decimos a los hombres en la calle “qué linda tu chaqueta”, “estai un poco gordito”. Hay una ley de acoso callejero que está durmiendo, ojalá salga antes del año 88.500.

– En su monólogo se declara también consumidora de marihuana.

– Es la necesidad de los conservadores, de nuevo, de moldear tu actuar. El acceso a la marihuana es un tema demasiado libre como para que a esta gente le guste.

– ¿Qué tiene que pasar para que caiga el conservadurismo?

– Comprender que el mundo privado del otro ser humano es realmente privado. Pero al parecer a las personas les gusta el poder sobre los otros. La avanzada del fascismo me da terror, y marca que hay muchas personas que piensan realmente que su vecino vale menos porque se viste distinto o vive de forma distinta la sexualidad. Nos separan entre buenos y malos: la que reclama es violenta, la que se queda callada es buena.

– ¿Por qué Brasil eligió a Bolsonaro en pleno boom feminista?

– He leído análisis que dicen que por estar preocupados del feminismo y la igualdad, descuidamos los problemas reales de la gente, como echándole la culpa a las personas. Los que no tienen nada, y por tanto no tienen nada que perder, no van a pensar en libertades a la hora de votar. Las personas también se vuelven frías cuando pierden todo. Y el discurso fascista es ponerle la palabra amor a todo lo que hacen, cuando carecen de amor al ser humano. No necesitamos amarnos para respetarnos. Yo no necesito que Bolsonaro se enamore de mí, necesito que me respete.

– ¿Cómo se suma a los que observan desde una zona de confort?

– Cómo no te va a conmover que le saquen los ojos a una mujer. Muchas mujeres han confesado abusos y otras han dicho “obvio que yo me habría dado cuenta que me querían hacer eso”, como sintiéndose superiores porque a ellas no las habrían abusado. Pero la mujer se defiende cuando puede, no cuando quiere.

– ¿Cómo convivió con las reacciones que generó su denuncia por abusos en el Clan Infantil?

– Es un momento muy rudo, pero pasan cosas muy bellas, se forma un ambiente de protección generoso. Sacarse algo así del cuerpo es siempre positivo, por sobre la mierda que hay alrededor. Por otro lado, recibí mucha violencia. Jamás tuve pudor de hacerme cargo de esto por el mundo de la televisión -que honestamente no me interesa-, ni por Don Francisco, ni por toda la gente que se me tiró encima. El nivel de defensa por algo que todavía ni escuchaban fue feroz. Se equivocaron quienes me juzgaron, porque Don Francisco terminó asumiendo que lo que yo contaba era cierto. Hubo chantaje emocional, se asoció esto con la Teletón y es imposible que yo hable mal de un centro de rehabilitación. Y si vamos a proteger a los niños, se debería proteger a todos los niños. Y en Sábados Gigantes había adultos a cargo de niños. Yo estoy hablando de la niña que fui. Hubo gente que me exigió “hacerme cargo como adulta”. ¡Disculpa!, pero dile a los adultos de la época que se hagan cargo. ¡Tenía diez años! Pero hay gente capaz de hacer ese juicio porque ¡no conecta con el otro! Esta defensa fue otro show que ellos armaron. Me preguntaban si le tenía miedo a Don Francisco ¡Yo creo que ellos le tienen miedo a Don Francisco! Lucho Jara debe estar aterrado con Don Francisco. Ivette Vergara le debe tener un respeto… Karla Constant para qué decir. Esa gente le tiene miedo porque deben estar ahí amarrados de la teta, yo no.

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