Culto
Pillanes: a la altura

Pillanes: a la altura

El primer ensayo, el que se escucha en El mundo es un lugar tan triste, da para un entusiasmo moderado. El disco completo, que se libera la próxima semana, debería confirmar el ambicioso plan de vuelo de Pillanes: pasarlo bien y estar a la altura.

Es una prueba, apenas un ensayo a metros de altura. Pero cuando se trata de pilotos con tantas horas de vuelo, cuesta no apostar por un aterrizaje vistoso, espectacular, histórico. Pillanes acaba de estrenar el adelanto de un primero disco que reunió en la misma firma a cinco músicos con larga trayectoria en la escena del rock chileno: Pedropiedra, los hermanos Felipe y Pablo Ilabaca (Chancho en Piedra) y los hermanos Francisco y Mauricio Durán (Los Bunkers, Lanza Internacional).

Juntos son lo que técnicamente en jerga musical se conoce como “supergrupo”, una fórmula pocas veces vista en Chile, pero que ya de entrada otorga un evidente sobrepeso en el equipaje de protagonistas que, según cuentan ellos mismos, solo quieren pasarla bien. Y es muy probable que así haya sido cuando grabaron “El mundo es un lugar tan triste”, su primer sencillo, después de un proceso de taller en la casa de uno de ellos en Valparaíso y el registro del disco en Santiago. Pero la historia probablemente pedirá algo más que la foto de cinco amigos divirtiéndose considerando que se trata de músicos que por separado han logrado articular carreras de gran interés.

Ya está dicho, experimentos de este tipo han sido escasos en el país, desde formaciones estelares hacia fines de los 60 como las de Los Bric-a-Brac y Panal, hasta algunos ejercicios recientes como el de Álex Anwandter con Gepe y Día Cero, con ex miembros de La Ley y Aparato Raro, sin considerar en esa lista las muchas colaboraciones puntuales que en los últimos 15 años se han dado con mayor frecuencia en el pop local. Lo de Pillanes, que entre muchas acepciones toma su nombre del primer avión diseñado y fabricado en Chile, aspira no sólo a ser un vuelo largo y sin sobresaltos, también pretende y debe ser comercial.

Ninguno de sus ilustres integrantes esconde el plan de diversificación detrás de la “súper banda”: aprovechar los viajes y las giras de 31 Minutos, por ejemplo, (proyecto infantil donde coinciden los hermanos Ilabaca con Pedropiedra) para mostrar algo más, expandir el repertorio y las posibilidades en el contexto de una escena que repiten todos no está fácil.

El primer ensayo, el que se escucha en “El mundo es un lugar tan triste”, da para un entusiasmo moderado. El disco completo, que se libera la próxima semana, debería confirmar el ambicioso plan de vuelo de Pillanes: pasarlo bien y estar a la altura.

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