Culto
La transformación del indie: Foster The People reconquistó al público chileno

La transformación del indie: Foster The People reconquistó al público chileno

Entre la nostalgia de lo antiguo y la sorpresa de lo nuevo, su presentación en el primer ciclo del festival Color Night Lights fue una prueba superada donde, sin papeles picados ni grandes efectos, demostraron que son mucho más que “Pumped up kicks”.

El panorama no era tan fácil para Foster The People. Si bien, no estaban dentro de la categoría de los que abuchean, las primeras cinco filas en el público eran ansiosos fanáticos de Noel Gallagher, quien tocaría después. Aún así, con evidente brecha generacional, el ambiente pedía fiesta a gritos.

Con el primer problema superado, vino el segundo. “¡Tóquense algo del primer disco!” gritaba más de una persona al comienzo del show, en contrapeso al gigante letrero de luces que anunciaba el nombre de su nuevo disco, Sacred hearts club, con el que venían de visita por tercera vez a Chile. Pero ese también fue un inconveniente que Foster The People supo resolver con inteligencia y, por qué no, talento.

Foto: Magdalena Bordalí. 

Comenzar con su clásico “Houdini” no fue al azar. Adultos y adolescentes recordaron la ola indie de 2011 y la fiesta de Halloween comenzó en pocos segundos, dejando al público preparado para darle una oportunidad a los nuevos sonidos de la banda.

Intercalando antiguos éxitos como “Helena Beat” y “Call it what you want” con su material reciente, como “Pay the man” y “Do it for the money”, Mark Foster-vocalista- no solo se sentó al piano en un par de ocasiones, también bailó sin parar y hasta se arrastró por el suelo del escenario entre un mar de gritos adolescentes, nuevos fans que llegaron después de su disco debut Torches (2011), y que coreaban cada frase de cada canción.

El resto de la gente vino por la nostalgia de los clásicos y se quedó por el show. En medio de la presentación, no había nada que separara una disco alternativa del escenario del festival Color Night Lights, y a ratos, la fiesta indie se transformaba en un concierto de potente rock.

“¡La cagó como suenan! ¡Voy a buscar el disco nuevo en Spotify sin falta!”, le comentaba una mujer a su acompañante cerca del escenario. Sin parafernalias ni papeles picados, su buen sonido en vivo fue suficiente para todos los gustos, y para que pasaran la prueba del one hit wonder.

Foto: Ignacio Orrego.

Pero ya casi terminando el show, Foster The People aceptó su pasado y le dio en el gusto a todos los presentes. De pronto, el tumulto de gente se transformó en celulares grabado cuando por fin decidieron tocar lo que muchos estaban esperando, el tema que los llevó a la fama: “Pumped up kicks”.

Si nada de eso era suficiente, la última carta bajo la manga iba a hacer del concierto un hito por el cual aplaudir sí o sí. Aprovechando el ambiente de unión y celebración, Mark Foster sacó un papel que tenía guardado en el bolsillo, se disculpó por hablar poco español y comenzó a leer: “Quiero que sepan que continuaremos luchando por lo que es correcto. Seguiremos apoyando a la clase obrera y continuaremos haciendo nuestro mejor esfuerzo. No importa de dónde venimos, todos somos familia, todos somos hermanos y hermanas ante Dios”.

El público lo aceptó por fin. Entre aplausos y gritos de apoyo, la gente se dio cuenta de que Foster The People no reniega sus días de gloria, pero tampoco descansan en ellos. Porque son mucho más que “Pumped up kicks”, sobre todo en vivo.

Sobre el autor:

Magdalena Bordalí |
Periodista. En Twitter es @emebordali